Disfunción de piso pélvico: síntomas y tratamiento

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Se denomina piso pélvico a la estructura que cierra la parte baja de la pelvis femenina. Se trata de un conjunto de músculos, con sus tejidos fibrosos (fascias y ligamentos) y los nervios, que se encargan de hacer funcionar dichos músculos.

El piso pélvico tiene tres funciones específicas de mucha importancia: las de soporte, para mantener la posición normal de los órganos pélvicos (útero, vejiga y recto), las de continencia urinaria y anal; y la sexual, siendo parte de estímulos sexuales durante el coito y orgasmo femenino.

En ocasiones, la mujer puede presentar una alteración en el funcionamiento de las estructuras que integran esta musculatura, desarrollando una disfunción del piso pélvico, que puede ser por hipotonía o por hipertonía.

Todos los músculos voluntarios de nuestro cuerpo tienen lo que conocemos como “tono”, que es una contracción involuntaria constante, que mantiene el músculo en funcionamiento a pesar de que estemos en reposo.

En la hipotonía, el músculo se encuentra flácido porque su tono disminuye. En ese caso, el piso pélvico se manifiesta con problemas del soporte de los órganos; es decir que se pueden ¨caer¨ (prolapso), como el caso de tener la vejiga caída (cistocele), el útero (histerocele) o el recto (rectocele). Otra manifestación de la hipotonía es la alteración de la continencia, bien sea urinaria o anal.

Por otro lado, por la hipertonía, se presenta un espasmo o contractura del piso pélvico, que muchas veces se manifiesta con dolor (dolor pélvico crónico, vulvodinia, entre otos), ya sea al orinar, al evacuar o al tener relaciones sexuales. Asimismo, se asocia con problemas de vaciamiento urinario (retención urinaria) o anal (estreñimiento).

Todos los problemas del piso pélvico impactan significativamente la calidad de vida de las mujeres. Desde no querer salir de la casa, evitar realizar viajes largos, evitar ingerir agua o alimentos, tener que utilizar protección por algún accidente (incontinencia), evitar tener relaciones sexuales por dolor, problemas higiénicos y sociales, situaciones que en ocasiones llevar a muchas mujeres a padecer de depresión y aislamiento social.

La incidencia de esta condición es alta. Al menos, el 50% de las mujeres tienen algún grado de prolapso genital y el 30% de las mujeres han sufrido de incontinencia por lo menos alguna vez a lo largo de su vida.

Causas y síntomas
Las causas de la disfunción del piso pélvico son variadas. Pueden ser heredadas o adquiridas a lo largo de la vida. Entre las causas está el número de embarazos y partos, la realización de movimientos de mucho esfuerzo abdominal, levantar objetos pesados, tos crónica, estreñimiento, ingesta de alimentos irritantes a la vejiga e intestinos, la falta de hormonas al llegar al climaterio y los cambios en los tejidos, relacionados con el envejecimiento.

Respecto a los síntomas, estos dependen y varían de acuerdo a cada mujer. Generalmente, incluye frecuencia urinaria, nocturia, dolor vesical y uretral, dolor pélvico, sensación de pesadez vaginal, sensación de salida de un bulto por la vagina, incontinencia urinaria, incontinencia fecal, estreñimiento, dolor durante las relaciones sexuales, ardor y dolor vulvar, entre otros.

Diagnóstico y tratamiento
La disfunción de piso pélvico se diagnostica mediante una evaluación clínica con un médico especialista en Uroginecología, una historia clínica completa, examen físico y algunas pruebas y estudios especiales como Cistoscopia diagnóstica y el estudio de Urodinamia multicanal.

El tratamiento, por lo su lado, también dependerá de la condición específica que presente la paciente. El mismo debe ser personalizado y existen diferentes opciones como tratamiento: conservador con el uso de pesarios para los prolapsos, fortalecimiento muscular a través de ejercicios de piso pélvico y estimulación eléctrica y medicamentos. Algunas pacientes requieren tratamientos quirúrgicos con o sin el uso de mallas para reforzar las estructuras pélvicas. Las pacientes con dolor pélvico por hipertonía del piso pélvico requieren diversos tratamientos dirigidos a relajar el piso pélvico, para disminuir el dolor y mejorar el vaciamiento urinario y/o anal.

Complicaciones
Una disfunción de piso pélvico puede traer consigo complicaciones. La falta de tratamiento puede conducir al desarrollo de infecciones urinarias recurrentes y de difícil manejo, la retención urinaria, que en ocasiones conlleva al uso de sonda uretral; y infecciones, sangrados y ulceraciones vaginales; entre otras.

Cualquier alteración en la micción (al orinar), presencia de incontinencia (urinaria o fecal), molestias vaginales como un bulto o pesadez, resequedad vaginal y dolor en la zona de manera espontánea o durante las relaciones, debe acudir ente un uroginecólogo para su una evaluación. La atención temprana reducirá los riesgos de complicaciones y minimizará las afectaciones en su calidad de vida.

Por Dra. Rosmery Hernández – Uroginecología.

Modificado por última vez elLunes, 11 Febrero 2019 19:01

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