Efectos psicológicos que pueden presentar los hijos producto de la separación de sus padres


Con el paso del tiempo, la sociedad ha ido sufriendo una serie de transformaciones que dan origen a cambios en la estructura familiar, diferenciándola de cómo era conocida y constituida hace unos años atrás.

Hoy, cuando queremos referirnos a una relación de pareja formalmente establecida, ya no podemos hablar sólo del vínculo del matrimonio, sino de unión libre e incluso relaciones de pareja, en las que no existe una convivencia continua. Esta situación ha traído como consecuencia social una dinámica diferente en las relaciones familiares, en la que los más afectados son los hijos, producto de esa transición cultural.

Muchas veces nos preguntamos cómo afecta el divorcio a los hijos. No obstante, hoy la pregunta debe ser más bien cómo afecta la separación de los padres a sus hijos, precisamente por la existencias de estas nuevas estructuras familiares.

Cuando un hijo nace de una relación poco estable, en la que no existen los suficientes compromisos, el mismo pasa a encontrarse en una condición que lo hace propenso ante las afecciones psicológicas. Este escenario puede ser la causa de posibles complicaciones en el desarrollo de su identidad, así como de problemas emocionales y conductuales, que se pueden manifestar de diversas formas.

Asimismo, cuando un hijo nace de una relación formal, en la que hay una estructura claramente definida en cuanto a los roles que desempeña cada miembro de esa familia (sin importar que la misma esté formalizada bajo el estado civil de matrimonio), pero ese vínculo se disuelve por la separación de los padres, se pueden también evidenciar consecuencias desde el  punto de vista psicológico y emocional. Sin embargo, como hubo desde un principio una identificación de la familia como tal, probablemente el niño haya internalizado esta estructura, circunstancia que aumenta la probabilidad de resolver la separación con mayores posibilidades de éxito.

Para entender cómo afecta la separación de los padres a sus hijos, debemos tener claro los antecedentes de dicha relación, el tipo de relación del hijo con cada uno de sus padres y el desarrollo de la dinámica familiar, entre otros aspectos.

Evidentemente, es crucial identificar las características de personalidad y temperamento de los hijos. Esto es de suma importancia porque podemos tener una idea de cómo estos interpretan las situaciones que experimentan. Estas características dan información relevante sobre cómo ellos responden a las situaciones de estrés, cambio y adaptación a situaciones nuevas, por ejemplo. Son los niños con su temperamento, en la etapa de desarrollo en la que se encuentra al momento de la separación, la relación con su entorno y las experiencias ya vividas, la que nos darán una idea sobre cómo manejar la separación de sus padres y ayudarlos a superar la pérdida de ya no vivir con ellos juntos, además de asimilar la ruptura de la relación familiar.

Para los niños, la separación de sus padres se vivencia de manera similar a un proceso de duelo, debido a la pérdida, en este caso de la familia que conocía hasta ese momento. Esta pérdida se traduce en momentos emocionales de diferentes tipos, por los que puede pasar el niño o la niña.

Al principio pueden pasar por un momento de negación, en el que no hay una comprensión de lo que sucede y durante el cual se pone de manifiesto una barrera que impide ver esa realidad. Cuando los niños se aproximan a esta realidad, pueden manifestar sentimientos de tristeza, abandono, desesperanza, rabia o culpa.  

Por lo general, se trata de momentos emocionales que pueden ir y venir como una ola. Muchas veces, estas olas emocionales se traducen en conductas, en las que los niños pueden volverse muy expresivos en cuanto a sus emociones y mostrar desde irritabilidad hasta conductas más agresivas, o por el contrario, tornarse muy ensimismados y retraídos, situación con la que involuntariamente tratan de  proteger sus emociones.

Son múltiples las razones que provocan que una relación de pareja llegue a su fin. Frecuentemente depende cómo se inició la relación, condición que puede dar lugar a que con el paso del tiempo se presenten situaciones sin resolución, las cuales se van acumulando hasta llegar a un punto en que son totalmente difíciles de reparar. La falta de comunicación es muy común en estos casos y muchas veces son las diferencias entre los padres la principal razón que conlleva a alguno de los dos, o ambos, a tomar la decisión de terminar la relación.

Existen también situaciones puntuales que aumentan las probabilidades de separación, como por ejemplo, cuando existen diferencias significativas de tipo racial y/o cultural. Por otro lado, los cambios en cuanto al rol que desempeña cada miembro en la familia, mayor educación de uno de los miembros, mayor cantidad de horas dedicadas al trabajo, también pueden influir.

La separación de los padres puede considerarse como un factor influyente en el nivel de vulnerabilidad psicológica de uno o más hijos, producto de esa relación interrumpida. Algunos hijos superarán rápidamente la separación, porque tienen buena capacidad de afrontamiento, una personalidad con una buena estructura psicológica y apoyo de otros familiares. Otros, por el contrario, sobre todo los más pequeños, pueden presentar conductas regresivas, mala conducta, bajo rendimiento escolar, debido a que en ocasiones  pueden considerar que son los responsables de la separación de sus padres, situación que a su vez les puede generar sentimientos de culpa y en otros casos, sentirse también abandonados.

Ya en la adolescencia, se pueden dar conductas de riesgo como abandono del hogar, exposición al alcohol y otras drogas; embarazos tempranos.

Problemas de conductas, problemas sociales.

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Es importante que si los padres logran identificar conductas que antes no presentaban sus hijos, conversar con ellos sobre cómo se sienten, explicarles la situación por la que está pasando la familia, hacerles ver que ellos no tienen nada que ver con la decisión que han tomado como pareja y que la relación padre hijo va a continuar. La honestidad y la empatía que pueden demostrar a sus hijos van a ser una herramienta muy útil para que asimilen y acepten la separación.

Sin embargo, si ha habido violencia doméstica, problemas de alcoholismo u otras adicciones, si hay hostilidad entre los padres, aumenta significativamente la probabilidad de que las implicaciones psicológicas, emocionales y conductuales antes mencionadas se presenten. Frente a estas circunstancias buscar la intervención profesional podría proporcionar beneficios para estabilizar su estado emocional y lograr un desarrollo sano de su hijo.

Mg. Mariela Donato
Psicología Clínica

Modificado por última vez elJueves, 13 Junio 2013 10:25
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