El tamizaje en la detección del cáncer de mama


Cuando hablamos de cáncer nos referimos a un crecimiento celular descontrolado, anormal y con capacidad de metástasis a otros órganos. En la glándula mamaria se pueden desarrollar dos tipos de neoplasias malignas en función del tipo de célula que presente el comportamiento neoplásico, siendo estos los tumores epiteliales y los tumores mesenquimales. Los tumores epiteliales malignos o carcinomas son por mucho los más frecuentes en tanto que los tumores mesenquimales o del tejido conectivo (sarcomas) de la mama corresponden a menos del 1%.

Los factores de riesgo asociados con el cáncer de mama son diversos, algunos son propios de la mujer y otros externos. Entre los principales factores de riesgo están: la edad (a mayor edad más riesgo), mutaciones genéticas, mamas densas, historia previa de cáncer de mama, uno o más familiares de primer grado de consanguinidad diagnosticados con cáncer de mama, antecedente de radiación torácica, consumo de alcohol y obesidad. También constituyen un factor de riesgo aquellas características de la mujer que hayan supuesto una mayor exposición a estrógeno como: la menarquia o menstruación temprana (antes de los 12 años), menopausia tardía (después de los 55 años), nuliparidad (no haber tenido hijos) o no haber dado lactancia.

Cabe destacar que al menos 60% de los casos carecen de algún factor identificable, por lo que, en principio, todas las mujeres se encuentran en riesgo. En cuanto al cáncer de mama hereditario, este representa menos del 10% de los casos de cáncer de mama.

El tamizaje
El objetivo de las pruebas de tamizaje es detectar la enfermedad cuando el paciente aún no tiene síntomas; es decir, detectar el cáncer lo más temprano posible, lo que permite ofrecer un tratamiento oportuno, reduciendo así la mortalidad y morbilidad asociada a la enfermedad. Cuando las pacientes presentan síntomas, los estudios que se le realicen tendrán un objetivo diagnóstico y no de tamizaje.

En las pacientes sin síntomas y con examen físico normal, se debe determinar el riesgo de padecer de cáncer de mama. A las pacientes con riesgo promedio, se les recomiendan la realización de una mamografía anual a partir de los 40 años de edad; mientras que a las pacientes asintomáticas pero con riesgo aumentado, el cual depende en gran medida de la historia familiar y los antecedentes personales de la paciente, la edad de inicio de mamografía de tamizaje variará según el caso, siendo necesaria incluso antes de los 40 años. Es importante destacar que las pacientes con riesgo aumentado para desarrollar cáncer deben ser evaluadas por un médico especialista para establecer a qué edad deben iniciar las pruebas de tamizaje.

Los beneficios de la detección temprana incluyen la reducción de la mortalidad y acceso a tratamientos con técnicas menos agresivas. Las pruebas de tamizaje también pueden ayudar a identificar a las mujeres con hiperplasia atípica o carcinoma lobular in situ, que pueden ser candidatas a una terapia de reducción de riesgo para reducir su probabilidad de desarrollar cáncer de mama.

De acuerdo a los resultados de los estudios de imagen de tamizaje, se puede indicar seguimiento anual, cada 6 meses o la necesidad de una biopsia para descartar la presencia de cáncer en la mama, por lo cual se recomienda que el reporte de mamografía sea evaluado por personal médico idóneo, quien indicará los pasos a seguir de manera individualizada.

El cáncer de mama en cifras
El cáncer de mama es el cáncer más frecuente en las mujeres, tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo. Su incidencia en el mundo, sigue en aumento. El Global Cancer Observatory, desarrollado por el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer de la Organización Mundial de la Salud (OMS), publicó en noviembre de 2018 en la revista “CA: A Cancer Journal for Clinicians” que la incidencia estimada (185 países) era de 2 millones 88 mil 849 nuevos casos de cáncer de mama anuales, cifra que representa el 11.6% del total de casos de todos los tipos de cáncer. Asimismo, estimó 626 mil 679 muertes por cáncer de mama para el año 2018, lo que representa el 6.6% de decesos totales por cáncer en el mundo.

En Estados Unidos, se estima que 1 de cada 8 mujeres (12%) está en riesgo de padecer de cáncer de mama. Entre los años 2006 a 2015, la tasa de mortalidad asociada disminuyó en este país a un promedio de 1.8% por año, lo cual se atribuye a la detección temprana y avances en el tratamiento de esta patología.

Por otro lado, en Panamá, de acuerdo con el Boletín Estadístico del Registro Nacional del Cáncer 2014 a 2016, publicado por el Ministerio de Salud en julio pasado, hubo 707 casos nuevos de cáncer de mama en mujeres en 2014, 934 casos en 2015 y 1,269 para 2016, cifra que corresponde a una tasa de 86 casos por cada 100 mil mujeres, el doble de lo reportado en 2006. En cuanto a la tasa de mortalidad por cáncer de mama, la misma fue de 11.3 por cada 100 mil mujeres, superior a la registrada en 2006 (8.3 por cada 100 mil mujeres).

Por Dra. Keyla A. Castillo G. – Cirugía General y Laparoscopía

Modificado por última vez elMartes, 25 Junio 2019 09:03

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