Esculpiendo el cuerpo con Yoga


Desde hace miles de años, miles de personas han practicado el yoga en busca del equilibrio entre el cuerpo y la mente.

Hoy muchos siguen creyendo o visualizando esta disciplina milenaria como una actividad dirigida a lograr el control de sí mismos. Son muchos los que piensan que el yoga no es más que meditación. Nada más equivocado.

El yoga hoy es una de las tantas disciplinas físicas que tienen la capacidad de verdaderamente esculpir el cuerpo. Sí, el yoga no sólo es flexibilidad, meditación, equilibrio, sino también un aliado en el modelamiento del cuerpo de quienes le prefieren.

No en vano, la reconocida actriz Jennifer Aniston ha escogido el yoga entre sus disciplinas favoritas para moldear el cuerpo.

En octubre de 2011, la revista de belleza y fitness Yahoo escogió a Aniston como la mujer con el mejor cuerpo del año, según lo reseñara el diario El Excelsior de México.

Asimismo, una encuesta realizada por Yahoo a través de su portal, con 34% de los votos, la denominó como la mujer de mejor apariencia de 2011. Aniston estuvo por encima de Halle Berry (que quedó en segunda posición), Beyoncé, Kim Kardashian y Blake Lively.

Su físico natural y lleno de energía era fruto de una buena alimentación y numerosas sesiones de yoga, habría declarado a los medios.

Lo anterior y el resultado de otras revisiones documentales y entrevistas realizadas por SaludPanama.com parecen reforzar la afirmación de que el yoga ofrece multiplicidad de beneficios. Demuestra que no sólo permite a quienes le practican sentirse mejor en la medida que su cuerpo se hace flexible y fuerte y reduce el estrés, sino que también tonifica sus músculos y les ayudar hasta a adelgazar.

La disciplina
El yoga es una tradicional disciplina física y mental, que se originó en la India y se asocia con prácticas de meditación en el hinduismo, el budismo y el jainismo.

Según sus practicantes, el yoga otorga como resultado: la unión del alma individual con la divinidad (Brahman, Shiva, Visnú, Kali, etc.), entre los que tienen una postura religiosa de tipo devocional; la percepción de que el yo es espiritual y no material, entre los que tienen una postura espiritualista; y el bienestar físico y mental, entre los que tienen una postura racionalista (atea o agnóstica).

El término “yoga” proviene del sánscrito ioga, que a su vez procede del verbo iush (yuj en AITS): ‘colocar el yugo [a dos bueyes, para unirlos], concentrar la mente, absorberse en meditación, recordar, unir, conectar, otorgar, etc.’. El verbo iush es la misma raíz indoeuropea de los términos castellanos «yugo» y «conyugal».

Según el portal franquicia estadounidense Yoga.About.com, el yoga se originó hace más de 5,000 años y como sistema de la mente, el cuerpo y el espíritu constituye un complejo cuerpo filosófico que da cuenta de la naturaleza del mundo y del ser. Algunos de sus preceptos y raíces se relacionan con tradiciones religiosas.

Está muy de moda en muchos países, en los que se organizan actividades masivas y al aire libre, con la intención de que cientos de personas le practiquen y obtengan sus beneficios, en al menos una sesión.

Karla Figuera es fisioterapeuta y practica yoga con relativa frecuencia desde hace 6 años, asegura que va más allá de la mera concentración, meditación y posiciones, algunas sencillas y otras un tanto complicadas, imposibles de hacer para muchos.

“La yoga como disciplina es una integración. Te permite comprender lo que sucede dentro de ti y de tu entorno, y te lleva a tus limites personales. Estos límites pueden ser emocionales, físicos o mentales. Todos los días se hace yoga. El yoga es una filosofía, se vive yoga dentro y fuera del mat”, dice.

Para Figuera, el yoga es un gran ejercicio. Afirma que se puede pasar de un ejercicio aeróbico a uno anaeróbico y volver. “Todo depende de las variaciones del yoga que se realicen. Con ellas, modificas el gasto energético,  tonificas hasta el último músculo,  que no sabías que tenías y lo más importante, flexibilizas el pensamiento. La filosofía del yoga dice: ‘eres tan joven como pueda doblarse tu columna’”.

“Las asanas son una motivación. Siempre quieres hacerlas más y mejor.  En el camino te das cuenta que el limite principal no es el cuerpo, es la mente. Puedes salir de una clase muy eufórico y con energía para continuar otra rutina más agotadora, así como en otras ocasiones,  sales sereno y tranquilo.  Definitivamente es una conexión con tu organismo. Haciendo yoga aprendes a leer y comunicarte con el mismo”, precisa.

Por su parte la panameña y médico psiquiatra Denisse Cotes, opina que “el Yoga lo es todo. Va mucho más allá que un cuerpo fuerte y flexible. Hace de tu mente, una mente fuerte y flexible. Sus enseñanzas van mucho allá del mat. La práctica tiene el poder de transformar tu vida haciéndote más tolerante, centrado y presente”.

“Si tienes una práctica constante, aprenderás más sobre tu cuerpo, mente y espíritu, y estos tres aspectos claves de tu vida se irán sincronizando a medida tu práctica vaya avanzando”, agrega.

Cotes, figura principal de Día de Yoga, un programa especializado en esta disciplina que es transmitido por SaludPanama.com a través de su web tv Latisalud.tv, practica yoga desde hace 13 años y es instructora certificada desde hace 12.

¿Se puede perder peso?
Está por de más conocido que para perder peso se debe comer de forma saludable y quemar calorías mediante la actividad física, suficientemente fuerte como para aumentar el ritmo cardíaco, de forma regular.

A pesar de que algunos afirman que el yoga sí ayuda a adelgazar, otros señalan que técnicamente no, ya que no se trata de un ejercicio que aumente la frecuencia cardíaca lo suficiente para quemar calorías y bajar de peso, pero que si contribuye significativamente.

La instructora de yoga y psiquiatra Denisse Cotes asegura que si ayuda, pero dependiendo también del estilo de yoga que se practique. “Hay estilos rápidos y fuertes, así como estilos más pasivos y restaurativos. Lo que sí es común en todos los estilos es que con la práctica el cuerpo se va volviendo más ágil, más estilizado y más ligero. Al practicar yoga se trabaja con todo el cuerpo, aumentando la tonicidad, firmeza y fuerza de los músculos, lo cual conlleva a quemar calorías al practicar y aún en reposo”, señala.

Considerando lo anterior, se podría decir que el yoga, además de llevar a la persona a estar en sintonía con su cuerpo, mejorará su autoestima y el sentido de bienestar, y fomentará un estilo de vida saludable que puede ser bastante útil para quienes estén interesados en perder algunos kilos.

El yoga brinda tranquilidad, reduce la ansiedad y el estrés diario, que lleva a muchas personas a avocarse por las comidas.  “Al estar más tranquila la mente, se disminuyen los niveles de ansiedad, que son los principales causantes del ‘binging’ o la comedera”, precisa Cotes.

Diversidad de bibliografías aseguran que aquel que practica esta disciplina con frecuencia suele ser consciente –o alcanza a serlo- de lo importante que es la salud para el propio cuerpo y su entorno, por lo que se encamina siempre hacia una dieta más saludable, más rica en alimentos vegetales y limpios de conservantes.

Por su parte, Yoga Guía Fitness también afirma que esta disciplina puede ser un aliado en la pérdida de peso. Destaca que cuando se realiza practica, se hace mucho más que quemar calorías. También mejora la salud mental, lo que ayuda a disminuir la ansiedad y por lo tanto, a comer menor y mejor. Asegura que combinar una dieta saludable, con algunos ejercicios de yoga, puede ayudar a cuidar la figura.

¿Por dónde comenzar?
Si nunca ha practicado yoga, lo recomendable es iniciar por clases para principiantes, dictadas por instructores certificados, para evitar los riesgos de lesión.

Si lo que se quiere es utilizar el yoga para esculpir el cuerpo, los estilos de yoga más atléticos son los que entran dentro de la categoría vinyasa o flujo.

De acuerdo con el portal Nosolodieta.com, este estilo suele comenzar con una serie de ritmo rápido de posturas que mantendrán el movimiento. Una vez entrado en calor, se realizan estiramientos más profundos y se introducen flexiones hacia atrás.

Existen algunas posturas que pueden ayudar a una mejor digestión y tránsito intestinal, que en conjunto con una dieta puede resultar en una pérdida de peso sostenida.

Yoga Guía Fitness recomienda las siguientes posturas para los que buscan beneficios de reducción de peso:

- Postura del pez o Matsayasana.
- Postura de la Cobra
- Postura de la Vela
- Postura del Guerrero
- Posturas del Saludo al Sol

Este portal señala también que el yoga tonifica el cuerpo, reduciendo con ello la flacidez que muchas veces acompaña la pérdida de peso. Los ejercicios de yoga tonifican los músculos y mejoran la postura, lo que da como resultado una mejor apariencia.

Por otra parte, en entrevista concedida al portal Salud180, Ana Paula Domínguez, directora del Instituto Mexicano de Yoga, cuenta que estas posturas, además de ayudar a quemar algunas calorías fortalecen el sistema cardiovascular. Asegura que para alcanzar el objetivo se requieren 26 repeticiones de cada una de las posiciones o asanas anteriormente citadas.

Por su parte, sobre que posturas realizar para esculpir el cuerpo, la panameña médico psiquiatra e instructora de yoga Denisse Cotes dice: “más que una posición en particular, ya que cada postura o Asana tiene un enfoque especial en alguna parte del cuerpo, yo recomiendo siempre practicar el Suryanamaskar o Saludo al Sol. Es excelente. Consta de varias asanas, se utilizan casi todos los músculos del cuerpo y es la mejor manera de empezar el día”.

¿Por qué adelgaza el yoga?
De acuerdo con Yoga Guía Fitness, las asanas tonifican los músculos y permiten que el organismo libere mejor las toxinas; mejoran la respiración, que aporta oxígeno a las células del cuerpo, logrando que las mismas funcionen mejor; y proporcionan la energía física y psicológica necesaria para controlar las ganas de comer.

“El yoga no sólo tonifica el cuerpo, sino que también ayuda a perder peso. Estudios han demostrado que debido a su capacidad de reducir el stress y regular las hormonas que tienen que ver con el ciclo circadiano, se aumenta la sensibilidad a la insulina. Todo esto, contribuyendo a una mayor pérdida de peso”, agrega la yogui Denisse Cotes.

Se puede concluir que el yoga sí adelgaza, en la mayoría de los casos. Como disciplina, el yoga es integral. Trabaja diferentes aspectos, tanto físicos como psicológicos y emocionales, brindando un equilibrio interior.

Cuando esto sucede, la persona está más tranquila, conectada con su cuerpo, lo que la lleva a consumir lo justo si tiene hambre y a preferir alimentos nutritivos, sanos y naturales, que los hacen sentir bien.

Según Beatriz Dávila, conocida como “El Yoga Expert” del portal franquicia Yoga.About.com, de esta forma y paulatinamente, sin dietas y con equilibrio, es posible minimizar la acción de comer por ansiedad y llevar a cabo hábitos alimenticios más idóneos.

“Como consecuencia de esto, lo más seguro es que mejor nuestra figura, pero en el camino de la salud y no de la prohibición y la obsesión por la belleza”, dice Dávila en su artículo titulado ¿El Yoga adelgaza? Verdades sobre la disciplina y la figura.

“Cuando se practica yoga, se pueden empezar a ver cambios luego de tres semanas de practica constante”, asegura la psiquiatra y yogui Denisse Cotes.

La alimentación adecuada
La alimentación saludable complementa lo que el yoga puede hacer por quienes quieren perder peso.

Kuppu Swami Iyer, más conocido por su seudónimo Svami Shivananda, fue un maestro espiritual, yogui y gurú hinduista, fundador de la Divine Life Society (Sociedad Vida Divina). Fue propagador del yoga y la doctrina Vedānta. Su lema era: “Sirve, ama, da, medita, purifícate y realízate”.

Escribió unos 300 libros sobre yoga, religión, espiritualismo, hinduismo, moral, higiene y salud. Fue un pionero en llevar el yoga a Occidente.

En unos de sus libros, Swami Sivananda plasmó 10 consejos para una alimentación adecuada, que combinada con el yoga, brindarían bienestar pleno. Estos son:

1.    Comer a unas horas fijas. Si no te sientes hambriento en la comida, ayuna hasta la próxima comida.
2.    Cocina solamente la cantidad que vayas a comer. La comida recalentada tiene muy poca energía vital.
3.    Toma verduras crudas al menos una vez al día. Esto previene que la sangre se vuelta demasiado ácida.
4.    Come despacio y disfruta de la comida. Mastica bien cada bocado. La digestión comienza en la boca.
5.    Toma sólo 4 o 5 variedades de alimentos en cada comida. Es difícil digerir combinaciones muy complejas.
6.    Intenta no comer entre horas.
7.    No sobrecargues tu estómago. Llena la mitad con alimentos sólidos y un cuarto con líquidos. El cuarto restante debe permanecer vacío para el desarrollo natural de gases.
8.    Evita conversar sobre problemas o pensamientos negativos mientras comes. No comas cuando estés enfadado. Las toxinas se segregan a través de las glándulas cuando estás enfadado y se liberan en la corriente sanguínea. Descansa un rato hasta que la mente se calme y entonces toma tu comida.
9.    Intenta ayunar una vez a la semana. Ayunar elimina las toxinas, regenera las funciones corporales y proporciona descanso a los órganos.
10.    Come para vivir, no vivas para comer.

Modificado por última vez elJueves, 26 Marzo 2015 11:47
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