Extracción de amigdalas: ¿Cuándo realizarla?


Las amígdalas son dos almohadillas ovaladas de tejido, que se encuentran en la parte posterior de la garganta (una de cada lado). Estas producen determinados tipos de glóbulos blancos que combaten enfermedades. Por lo tanto, se considera que las amígdalas actúan como la primera línea de defensa del sistema inmunitario contra las bacterias y los virus que ingresan al organismo a través de la boca.

Esta función puede hacerlas especialmente vulnerables a infecciones e inflamación. El problema es más común en los niños, debido a que la función de las amígdalas en el sistema inmunitario es más activa antes de la pubertad. Asimismo, a diferencia del sistema inmunitario de un adulto, el sistema de un niño ha tenido menos exposición a las bacterias y los virus, y todavía tiene que desarrollar inmunidades a estos.

Cuando las amígdalas se inflaman o se infectan, se desarrolla una enfermedad denominada amigdalitis, que afecta su función y genera cambios en su estructura, que posteriormente las convierte en causas o factores de riesgos para la aparición de otras enfermedades o trastornos.

En estos casos, cuando la amigdalitis no responde a tratamientos con medicamentos o se presenta de manera recurrente, la recomendación del médico especialista en otorrinolaringología es la de proceder con una amigdalectomía, un procedimiento quirúrgico mediante el cual se extirpa (extraen) ambas amígdalas.

Además de ser el tratamiento estándar para las amigdalitis recurrentes, crónicas o intensas; la amigdalectoimía es hoy también considerada una opción para el tratamiento de otras condiciones como los trastornos del sueño asociados a mala respiración por el agrandamiento de estas u otros tipos de afecciones asociadas a este órgano como el sangrado y presencia de tejido posiblemente canceroso.

Motivos de realización
Puede recomendarse una amigdalectomía para evitar episodios frecuentes y recurrentes de amigdalitis. Por lo general, frecuente lo definimos en base a los siguientes parámetros:

- Más de siete episodios al año.
- Más de cinco episodios al año en cada uno de los dos años anteriores.
- Más de tres episodios al año en cada uno de los tres años anteriores.

El procedimiento también puede recomendarse si existe:

- Una infección bacteriana que causa amigdalitis y que no mejora con el tratamiento con antibióticos.
- Una infección que produce una acumulación de pus detrás de una amígdala (absceso tonsilar) y que no mejora con medicamentos o con un procedimiento de drenaje.

Las amígdalas cambian su estructura y pueden agrandarse después de infecciones frecuentes o persistentes. El paciente también puede tener las amígdalas grandes naturalmente, desde su nacimiento. Este agradamiento puede causar dificultad para respirar, interrupción de la respiración durante el sueño y dificultad para tragar. Para tratar estas afecciones, el médico otorrinolaringólogo también puede recomendar la realización de una amigdalectomía.

La presencia de tejido canceroso en una o ambas amígdalas y cuadros de sangrado recurrente de los vasos sanguíneos cerca de la superficie de las amígdalas son también un motivo de cirugía.

Riesgos del procedimiento
Al igual que todas las cirugías, la amigdalectomía tiene sus indicaciones, contraindicaciones y riesgos. Respecto a estos últimos, cabe destacar que no son comunes, se presentan en muy raras ocasiones, y responden a las condiciones propias de cada paciente. Algunos de estos riesgos son:

Reacciones a los anestésicos: Los medicamentos que hacen que el paciente duerma durante la cirugía suelen causar inconvenientes menores y de corto plazo, como dolor de cabeza, náuseas, vómitos o dolores musculares. Si bien uno de los riesgos de la anestesia general puede ser la muerte, los problemas graves a largo plazo son poco frecuentes.

Hinchazón: La hinchazón de la lengua y de la parte blanda superior de la boca (paladar blando) puede ocasionar problemas para respirar, en especial, durante las primeras horas después del procedimiento.

Sangrado durante la cirugía: En algunos casos excepcionales, ocurre un sangrado grave durante la cirugía que requiere tratamiento adicional y un internamiento en el hospital más prolongado.

Sangrado durante la cicatrización: Durante el proceso de cicatrización puede haber sangrado, en especial, si se quita demasiado pronto la costra de la herida.

Infección: Excepcionalmente, la cirugía puede provocar una infección que requiera otro tratamiento.

El tiempo de recuperación después de una amigdalectomía varía entre 10 y 15 días. Es posible que los adultos necesiten más tiempo que los niños pequeños.

¿Qué esperar?
Generalmente, la amigdalectomía es un procedimiento quirúrgico ambulatorio, lo que significa que el paciente puede regresar a su casa el mismo día de la cirugía. Es posible que el paciente tenga que quedarse internado por una noche si tiene una enfermedad compleja, si surgen complicaciones o si la cirugía se realizó en un niño muy pequeño.

Aunque es de tipo ambulatorio, es una cirugía que requiere anestesia general, por lo que el paciente no estará consciente ni sentirá dolor durante el procedimiento. El cirujano otorrinolaringólogo puede cortar las amígdalas con un bisturí (escalpelo) o con una herramienta quirúrgica especial que utiliza calor (calor de alta energía u ondas sonoras) para extraer o destruir tejidos y detener el sangrado.

Por otra parte, casi todas las personas presentan dolor después de una amigdalectomía. El dolor se presenta con mayor frecuencia en la garganta y, a veces, en los oídos, pero también se puede localizar en la mandíbula o en el cuello.

Para reducir el dolor, mejorar la recuperación y prevenir las complicaciones, el médico recetará medicamentos analgésicos. Asimismo, el paciente deberá incrementar la ingesta de líquidos, para evitar las deshidratación, siendo el agua y las paletas de helado las mejores opciones.

Respecto a la alimentación, el paciente consumirá sólo alimentos blandos, fáciles de tragar, inmediatamente después de la cirugía (puré de manzana o de papas o caldos, a temperatura ambiente). Es posible incorporar los alimentos como helados y pudines a la dieta, horas después, si se toleran bien. Los alimentos que se pueden masticar y tragar con facilidad deben incorporarse a la dieta tan pronto como sea posible. Deben evitarse por completo los alimentos ácidos, picantes, crocantes o duros, ya que pueden provocar dolor o sangrado.

También se recomienda reposo en cama durante al menos los tres primeros días después de la cirugía; así como evitar las actividades extenuantes, como correr o andar en bicicleta hasta dos semanas después de realizado el procedimiento.

El paciente podrá regresar a sus actividades, trabajo o escuela, una vez haya retomado una dieta normal, logre dormir normalmente durante la noche y no necesite tomar analgésicos.

¿Cuándo acudir ante un especialista?
Si usted observa alguna de estas complicaciones después de la cirugía, considere recurrir en busca de atención médica inmediata:

1. Sangrado: Podría observar pequeñas manchas de sangre oscura provenientes de la nariz o en la saliva; sin embargo, si nota sangre de color rojo brillante, es necesario dirigirse a la sala de emergencias para una evaluación y un tratamiento inmediato. Tal vez sea necesario realizar una cirugía para detener el sangrado.

2. Fiebre: Llame a su médico si usted o su hijo presenta cuadros de fiebre con temperaturas superior a los 38,9 °C.

3. Deshidratación: También comuníquese con su médico si existen signos de deshidratación, como disminución de la cantidad de orina, sed, debilidad, dolor de cabeza, mareos o aturdimiento. Los signos frecuentes de la deshidratación en niños incluyen orinar menos de dos o tres veces por día o llorar sin lágrimas.

4. Problemas respiratorios: Los ronquidos o la respiración ruidosa son frecuentes durante aproximadamente la primera semana después de la recuperación. Sin embargo, si luego de la cirugia existe dificultad para respirar, solicita atención de urgencia.

Asimismo, preste atención a los signos y síntomas que puedan indicar la necesidad de la realización de una amigdalectomía, indicados al inicio de esta nota.

Por Dr. Teófilo Gozaine – Otorrinolaringología

Modificado por última vez elLunes, 10 Junio 2019 17:33

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