Hablemos del botox preventivo

Siempre que se habla de botox (toxina botulínica), se piensa que se trata de un procedimiento sólo dirigido a mujeres y hombres mayores de los 40 años de edad. Pero, ¿Está justificado inyectarse toxina botulínica a una edad temprana para retrasar la formación de arrugas? La respuesta es si.

El boom del botox preventivo comenzó cuando una YouTuber brasileña contó a través de su canal, a finales de 2018, su experiencia con el botox (toxina botulínica), con tan sólo 28 años de edad. Pero no hablamos de combatir las arrugas, sino de inyecciones como tratamiento preventivo.

La intención de esto es tratar con botox (toxina botulínica), los músculos que provocan las arrugas de expresión (arrugas dinámicas) mucho antes de que estas se marquen de forma permanente. Así, al estar relajados estos músculos, se evita o retrasa la aparición de estas arrugas.

Esto no es nuevo, sólo que en la mayoría de los casos lo usamos para minimizar las arrugas. El botox es realmente más preventivo que curativo, porque una vez que la arruga está marcada, el muy difícil que desaparezca, incluso con botox (toxina botulínica). En este sentido, el botox pudiera ser indicado a partir de los 30 años de edad, siempre con ciertas condiciones. Las personas hipertónicas, aquellas con un alto grado de contracción de determinados músculos, serían los pacientes más indicados, mientras que se desaconsejaría para pacientes con enfermedades neurológicas o con intolerancia al producto.

Cabe destacar que tampoco se trata de un tratamiento infalible. Se podría retrasar en aquellos casos en los que aún no hayan empezado a marcarse y adelantarse las arrugas, pero también dependerá de los tipos y cuidados de la piel de cada persona y que se trata de alguien que gesticula en exceso.

Se utiliza el mismo tipo de toxina que la que se aplica en pacientes mayores de 45 años, con el procedimiento usual; pero en menor cantidad, ya que no se necesita bloquear el músculo sino disminuir su movilidad.

El tratamiento se aplica principalmente sobre los músculos frontales –para prevenir las arrugas de la frente–, músculos corrugador y procerus –para prevenir las arrugas del entrecejo– y parte lateral del orbicular de los párpados –para prevenir las llamadas patas de gallo–.

La duración del tratamiento es de aproximadamente 30 minutos y se realiza en el consultorio, mediante el uso de agujas muy finas, por lo que ocasiona pocas molestias. La inflamación es mínima.

Tal y como ocurre con la aplicación de botox tradicional, los efectos se comienzan a notar entre las 48-72 hora posteriores y duran máximo 6 meses, por lo que al cabo del quinto mes es recomendable una nueva sesión de aplicaciones. La recomendación es que el tratamiento se aplique dos veces al año.

Es importante destacar que el tratamiento con toxina botulínica es un procedimiento más de los muchos procedimientos estéticos cuyo objetivo es mejorar la apariencia estética facial. No es una solución definitiva, ni es la cura para el envejecimiento, por lo que debe ir acompañada de otras acciones que complementen su acción, como el cuidado adecuado de la piel, el uso de protector solar, entre otros.

Por Dra. Sheila Sánchez – Dermatología

 

Modificado por última vez elMiércoles, 18 Diciembre 2019 21:19

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