Hipertiroidismo en la infancia


La glándula tiroidea está situada en la parte anterior y superior de la tráquea y segrega hormonas que influyen en el metabolismo y el crecimiento de los individuos, como lo es la hormona tiroidea. Esta hormona controla la velocidad del metabolismo del cuerpo, incluyendo la rapidez con la que late el corazón y la regulación de la temperatura corporal. Si la tiroides no funciona y produce demasiada hormona tiroidea, se desarrolla una condición denominada Hipertiroidimo y estas funciones se aceleran.

El hipertiroidismo puede ocurrir durante el desarrollo del feto o el desarrollo del niño, infante y adolescente, con causas y consecuencias diferentes para cada momento.

El hipertiroidismo en niños es poco frecuente, pero puede tener consecuencias graves sin tratamiento. Suele presentarse en los fetos de aquellas mujeres que tienen o padecieron la enfermedad de Graves, una condición en la que los anticuerpos anómalos del cuerpo estimulan la glándula tiroidea para que produzca una cantidad excesiva de hormona tiroidea. Estos anticuerpos pueden atravesar la placenta y estimular la glándula tiroidea en el feto, lo que puede provocar un nacimiento prematuro o incluso la muerte. Debido a que los niños dejan de estar expuestos a los anticuerpos de la madre después del nacimiento, la enfermedad de Graves en el recién nacido (enfermedad de Graves neonatal) suele ser temporal y su duración varía.

La enfermedad de Graves es la causa en el 90% de los casos de hipertiroidismo en niños y adolescentes. Las causas menos comunes incluyen los tumores (nódulos) en la glándula tiroides, la inflamación del tiroides (tiroiditis, en la que el hipertiroidismo es temporal, y se sigue de un hipotiroidismo) y como efecto secundario del consumo de algunos fármacos. En ocasiones, el hipertiroidismo temporal puede estar producido por infecciones, de tipo bacterial o viral (tiroiditis aguda o subaguda).

Síntomas
Los síntomas de hipertiroidismo son diferentes de acuerdo con la edad del niño; sin embargo, por lo general incluyen la aceleración de las funciones corporales.

En el feto, los síntomas pueden aparecer a partir del segundo trimestre. Pueden presentar un cuadro de crecimiento insuficiente, ritmo cardíaco muy rápido e hipertrofia de la glándula tiroidea (bocio). Si el trastorno está presente y no se trata durante un largo periodo antes del nacimiento, aproximadamente el 15% de los niños mueren y el resto presentan un deterioro del desarrollo intelectual, crecimiento deficiente y baja estatura.

En los lactantes, los síntomas incluyen irritabilidad, problemas de alimentación, presión arterial alta, frecuencia cardíaca rápida, ojos saltones, bocio congénito y anomalías craneoencefálicas. Otros síntomas incluyen retraso del desarrollo, vómitos y diarrea.

Los niños y adolescentes con hipertiroidismo, por su parte, reflejan una aceleración de las funciones orgánicas importantes, como alteraciones del sueño, hiperactividad, sudoración excesiva, fatiga, pérdida de peso repentina, aumento de la frecuencia cardíaca y presión arterial, movimientos intestinales frecuentes y temblores.

Cabe destacar que aunque las funciones corporales aumentan, disminuye la capacidad de concentración y, por ende, el rendimiento escolar y/o de otras actividades. El paciente infantil con hipertiroidismo puede presentar bocio, tener los ojos rojos o saltones.

Los síntomas de la tiroiditis aguda aparecen repentinamente. Los niños suelen presentar dolor cuando se hace presión sobre la tiroides y cuadros de fiebre. Si hay tiroiditis subaguda, estos síntomas están presentes, pero son menos severos y pueden comenzar después de una enfermedad viral. La fiebre puede durar varias semanas.

Complicaciones
La crisis tiroidea es una complicación grave y poco frecuente del hipertiroidismo y supone una urgencia potencialmente mortal. En la crisis tiroidea, la glándula se vuelve de repente muy activa. Todas las funciones del organismos se acelaran hasta niveles peligrosamente altos.

Los síntomas en los niños afectados incluyen un ritmo extremadamente rápido del corazón, alta temperatura corporal, presión arterial alta, insuficiencia cardíaca y cambios en el estado mental. Este trastorno puede provocar el coma o la muerte.

Los lactantes que desarrollaron un hipertiroidismo intraútero pueden verse gravemente afectados si el hipertiroidismo no se detecta hasta el nacimiento. El espacio entre los huesos del cráneo se puede cerrar antes de tiempo (craneosinostosis), lo que puede conllevar al desarrollo de retraso mental, retraso del crecimiento y estatura baja. Entre el 10 y 15% de los lactantes afectados pueden morir.

Diagnóstico y tratamiento
El pediatra o endocrinólogo puede sospechar el diagnóstico de hipertiroidismo en aquellos niños cuyas madres padecen la enfermedad de Graves activa o tienen antecedentes de enfermedad de Graves y altos niveles de anticuerpos estimulantes del tiroides.

Para confirmar el diagnóstico es necesario llevar a cabo análisis para determinar los niveles de hormonas tiroideas en la sangre, llamadas pruebas funcionales tiroideas.

También se ordena la realización de una ecografía en los niños mayores y adolescentes que tienen enfermedad de Graves, siempre que la glándula tiroides sea asimétrica o si se palpa un tumor (nódulo) al evaluarla físicamente. Si se encuentra un nódulo durante la ecografía, los médicos extirpan un fragmento usando una aguja (lo que se denomina biopsia por aspiración con aguja fina) para determinar si el niño tiene cáncer de tiroides. Es posible, además, que se recomiende la realización de una gammagrafía, para determinar si el nódulo es la fuente de la hormona tiroidea en exceso.

Respecto al tratamiento, estos pueden incluir fármacos antitiroideos, betabloqueadores y, en algunos casos, yodo radiactivo o cirugía.

A los niños, por lo general, se le recetan medicamentos antitiroideos, que disminuyen la producción de hormonas tiroideas. Los betabloquedores son fármacos que enlentecen el ritmo cardíaco y se utilizan sólo si la frecuencia cardíaca es demasiado rápida o la presión arterial es demasiado alta; y este tratamiento se interrumpe una vez que los fármacos antitiroideos han ejercido su efecto.

Aquellos pacientes que tienen hipertiroidismo neonatal, suelen reuperarse a los 6 meses de nacidos y ya no necesitan medicamentos antitiroideos. Los síntomas en niños mayores, tratados con fármacos antitiroideos, pueden desaparecer con el tiempo (remisión), y a la vez reaparecer (recaída) en los que necesitan tratamiento adicional.

Los pacientes con enfermedad de Graves necesitan tratamientos adicionales para tratar de manera permanente el trastorno. En la terapia definitiva, se destruye la glándula con yodo radiactivo o mediante cirugía; sin embargo, el yodo radiactivo no suele administrarse a niños menores de 10 años de edad y con frecuencia no es eficaz en pacientes con una glándula tiroides de gran volumen. Por lo tanto, en niños y adolescentes con estos factores puede ser necesaria la cirugía.

Si hay presencia de nódulos, el único tratamiento es la extirpación mediante procedimiento quirúrgico.

La tiroiditis aguda se trata con antibióticos, mientras que la tiroiditis subaguda se contraresta con antiinflamatorios no esteroideos (AINE), ya que está orientada a combatir el dolor. A estos niños no se les administran fármacos antitiroideos, pero se les pueden prescribir betabloqueadores.

Por Dra. Cristina González – Endocrinología Pediátrica

Modificado por última vez elLunes, 10 Junio 2019 17:42
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