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Inmunización colectiva: vacunas más allá de la autoprotección

Inmunización colectiva: vacunas más allá de la autoprotección

“Acceder a vacunas con un calendario, de manera gratuita y obligatoria permite no sólo impactar en los que se vacunan, sino también en toda una población, tras prevenir la trasmisión de enfermedades. El valor de las vacunas es fundamental, porque esta protección indirecta que hacen las personas vacunadas sobre las que no en una comunidad, no sólo protege a estas últimas, sino que hace que se contenga la diseminación de la enfermedad”.

Así lo destacó la Dra. Dra. Romina Libster, pediatra y miembro de la Fundación Infant, quien durante su participación en la Sesión de Información sobre Vacunas 2017, realizada del 20 al 22 de noviembre en Buenos Aires, Argentina; habló sobre la inmunidad colectiva y la importancia para la región Latinoamericana de contar con un programa de inmunización completo, gratuito y de carácter obligatorio.

Antes de que existieran las vacunas, muchas de las enfermedades infecciosas mataban a millones de personas al año. Un ejemplo de ello fue la pandemia de la llamada Gripe Española, que en el ’18 causó la muerte de unos 50 millones de personas, cifras que puede ser mayor considerando que algunos documentos bibliográficos hacen referencia a una posible “lista negra”, de casos no reportados.

Asimismo, en la década de los ’50, en las Américas se vivió un brote significativo de Polio, una enfermedad devastadora que afecta viral que afecta el sistema nervioso, destruyendo las neuronas motoras, lo que causa debilidad muscular y parálisis aguda flácida.

Para ambos momentos no existía una vacuna que previniera la enfermedad. Respecto al brote de polio, entre los años ‘50 y ’60, en Estados Unidos se produjeron 21,269 casos de infección, mientras que en Argentina miles fueron los fallecimientos y decenas de miles las personas que quedaron con secuelas neurológicas importantes.

La introducción de las vacunas durante esta misma década, hizo posible el control de la enfermedad en diversas partes del mundo. Durante 1996 no se registró ningún caso en Estados Unidos; es decir, que hubo una disminución de casos del 100%. Por otro lado, en 1991, fue detectado en Perú el último caso de poliomielitis salvaje, por lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) certificó, en 1994, que los países americanos están libres de esta enfermedad. En el mundo, la iniciativa de erradicar la poliomielitis a través de programas estratégicos ha producido una reducción del número del casos de más del 80% desde mediados de la década del 80, y se estima la erradicación de la enfermedad para el año 2000.

“Esto lo sabemos hoy porque nos los han contado y que bueno que sea así. Gracias a las vacunas, las últimas dos o tres generaciones y las más jóvenes hemos tenido la suerte de no haber vivido o tener que vivir brotes o epidemias como estas. Contar con la vacuna contra el polio, por ejemplo, ha sido un logro muy importante”, destaca Libster.

Según la pediatra, las vacunas son uno de los más grandes éxitos en el ámbito de la salud pública del siglo XX. Estas han logrado disminuir la mortalidad causada por muchas enfermedades, incluso más de las que ha podido evitar el consumo de antibióticos. Las vacunas han logrado erradicar enfermedades de gran impacto como la viruela y el polio, así como reducir la mortalidad y las secuelas de otras como el sarampión, la hepatitis y la rubeóla.

Inmunización en rebaños
“Todas las enfermedades que tienen asociada una vacuna, se agrupan bajo el nombre de Enfermedades Prevenibles por Vacunas; sin embargo, para que efectivamente sean prevenibles, la vacuna debe aplicarse. Pero, cuándo nos vacunamos ¿a quiénes protegemos? Vacunarse tiene un efecto que va más allá de protegernos a nosotros mismos”, precisa la pediatra.

Libster explica que cuando una persona enferma llega a una comunidad en la que nadie está vacunado, en poco tiempo habrá muchas personas infectadas por la enfermedad, de las cuales algunas hasta pueden morir. Pero cuando la situación es al revés; es decir, que llega más bien a una comunidad con una población mayormente vacunada, es más difícil que la enfermedad se disemine. “Los vacunados sirven como una especie de bloqueo. Al estar rodeada de varias personas vacunadas, que tienen defensas contra esa enfermedad, la misma no se disemina, queda contenida y en poco tiempo puede hasta desaparecer. El tamaño de estas poblaciones vacunadas y sus efectos sobre la diseminación de una enfermedad determinan la cobertura, eficacia y efectividad de una vacuna y definen cómo funciona una vacuna a nivel poblacional”, indica.

La especialista agrega que cuando que cuando tenemos un porcentaje alto de personas vacunadas en una comunidad, se está indirectamente protegiendo a aquellas personas que no lo están. Estas últimas pueden ser personas que por edad aún no han sido vacunadas o no deben ser vacunadas, personas con defensas bajas por enfermedades crónicas y hasta los mismos vacunados, considerando que las vacunas con son 100% efectivas y no tienen el mismo efecto en todas las personas.

“Las personas vacunadas, al bloquear protegen a quienes son susceptibles. Este fenómeno se llama inmunidad colectiva y se da con muchísimas de las llamadas enfermedades prevenibles con vacuna. Para lograr esto, se necesita que la población vacunada supere el llamado umbral, que no es más que un número porcentual, que varía según la enfermedad. Cuando el número es superior al umbral, tenemos grandes probabilidades de que no haya un brote de la enfermedad. Mientras que si es inferior, podemos tener un problema grave. Al no encontrar resistencia, la enfermedad puede diseminarse”, explica.

“Los brotes de enfermedades son un reto hoy día y la globalización incide en ello. En tan sólo 12 horas puedes estar en otro continente y contigo viajan los virus y las bacterias. De allí la importancia de estar vacunados, ya que se desconoce que tan vacunada está la comunidad a la que uno llegará. Esto puede hacer que una enfermedad que estaba erradicada en una comunidad, pueda volver a aparecer”, añade.

Por lo anterior, Libster enfatiza en la importancia de que exista un calendario o programa de inmunización completo, gratuito y de carácter obligatorio, para mantener los efectos de la vacunación en el tiempo, aunque no halla la enfermedad en determinada comunidad. Es sería la única forma de contener un brote, si hay un 'caso importado' de infección; es decir, que proviene de otra comunidad.

“Las vacunas hoy son exitosas por su efectividad en masas y en este éxito también tienen su enemigo. Debido a que muchas enfermedades se han erradico gracias a las vacunas, los jóvenes hoy día no se vacunan, alegando que es mentira y que jamás podrán tener contacto con estas enfermedades, porque no existen. Existen, solo que están bloqueadas. Sólo falta que se abra la pared y se permita su paso”, precisa.

 

Modificado por última vez elMartes, 05 Diciembre 2017 15:15
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