La alimentación en la tercera edad

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Al igual que a otras edades, debe predominar el consumo de frutas y vegetales. El grado de compromiso de pacientes y familiares es clave para una buena calidad de vida.

A nivel general, el panameño tiende a alimentarse mal, pues incluye en su dieta diaria más grasas, carbohidratos y proteínas que frutas y vegetales. Y resulta que cuando se llega a la tercera edad, nuestros adultos mayores tampoco comen adecuadamente.

Les ofrecemos una serie de recomendaciones tanto para quienes ya viven en esta etapa de la vida, como para sus familiares, con la intención de unificar criterios, basados en el conocimiento del Dr. Diógenes Arjona, médico internista, geriatra y encargado del Servicio de Medicina Interna del Hospital Santo Tomás.

Antes, se hace necesario aclarar cuándo inicia la tercera edad. De acuerdo con el galeno, los países desarrollados -que han dado la pauta sobre cuándo empieza la tercera edad- han determinado que es después de los 65 años, pero en los países en vías de desarrollo se considera a veces desde los 60 años porque no son las mismas condiciones de desarrollo desde la niñez y juventud hasta la vejez. Hay mayor sufrimiento, el poder adquisitivo es menor, lo cual influye en el desarrollo y quizás, en esa población que viene con un déficit desde la juventud, hay que poner atención desde los 60 años de edad.

Es bueno aclarar también que hay viejos jóvenes y viejos viejos. Los primeros estarían entre los 60 y 65 años hasta los 80; mientras que los viejos viejos van de los 80 años en adelante, que es lo que también se conoce como la cuarta edad.

También hay que tomar en cuenta que todo lo que se refiere a la tercera edad, se acentúa después de los 75 u 80 años en adelante.

CONDICIONES DE SALUD EN PANAMÁ
Sobre este punto, en un estudio que realizó la Dra. Rosario Turner sobre enfermedades crónicas en Panamá, aparecen la hipertensión arterial, diabetes mellitus, EPOC y osteoartrosis (degeneración de las articulaciones) como enfermedades más comunes entre las consideradas crónicas en Panamá sin contar las otras enfermedades.

También hay que tomar en cuenta las enfermedades neurológicas y las cardiovasculares, pues cuando se habla de diabetes e hipertensión, se está hablando de enfermedad cardiovascular. En estos pacientes hay una mezcla entre lo que tiene que hacer el Estado, los médicos y el compromiso que tiene que adquirir el propio paciente para evitar que estas enfermedades produzcan secuelas serias y que quede en una situación semidependiente o dependiente de sus familiares por una isquemia, infarto o por enfisema pulmonar debido a que fumaba.

LO QUE COMEN
Tomando todo lo anterior en cuenta, se sabe que -“dependiendo de lo que comemos- vamos a tener una vida saludable o no”, indica el geriatra. No obstante, cada vez que se habla de nutrición se piensa en el aspecto preventivo, pero la prevención debe iniciar en la juventud. Eso quiere decir que lo mismo que se indica para las personas jóvenes es válido para los de la tercera edad. Por ejemplo, en la dieta deben predominar los vegetales porque aportan minerales y vitaminas, y sobre todo antioxidantes porque el ser humano envejece porque se va oxidando, inclusive hay enfermedades crónicas como el cáncer, donde la oxidación juega un papel importante.

VITAMINA D
El Dr. Arjona expresa que actualmente se habla mucho de los antioxidantes para evitar cierto tipo de enfermedades y “lo que sí ha cobrado gran interés, que lo estoy leyendo y estoy tratando de volverme un experto” es que se ha visto que la vitamina D tiene una vigencia que puede beneficiar en enfermedades cardiopulmonares  y el cáncer. “Hay un artículo que se les está proporcionando a los médicos cardiólogos con la indicación que los pacientes pueden tener mejor vida -desde el punto de vista cardiológico- con un medicamento barato que se llama vitamina D, que tiene una vigencia tremenda. Son increíbles los descubrimientos y lo que están revelando los estudios con respecto a la vitamina D y el estado de salud de los individuos de todas las edades, pero sobre todo los de la tercera edad”, acota el especialista.

VEGETALES Y FRUTAS
Los vegetales y las frutas son los alimentos que mayormente deben componer la dieta de todas las personas, independientemente de la edad. Luego le siguen los carbohidrartos y las proteínas, pero en menor cantidad.

La comida siempre debe ser balanceada y no deben faltar las frutas y los vegetales. En lo balanceado siempre debe haber alguna proteína, almidones, las harinas en menor cantidad y limitar las grasas. Panamá es un país donde se come con mucho frito y eso hay que reducirlo.

El panameño tiende a incluir más grasas, carbohidratos y proteínas a su dieta, que frutas y vegetales. Cuando se llega a la tercera edad, también come gran cantidad de carbohidratos y, en ocasiones, a altas horas de la noche.

Lo primero que se debe eliminar de la comida diaria es la grasa como la carne de puerco, por ejemplo. También hay que evitar los alimentos fritos y está terminantemente prohibido emplear aceite usado, hay que botarlo una vez usado.

Hay que evitar los azúcares simples como los refrescos, los helados, los jugos endulzados, dulces, etc. Si los come, que sea de forma limitada.

AZÚCAR
Lo antes señalado puede traer consecuencias a su salud si no se toman medidas, pues hoy se sabe que una de las cosas que hay que vigilar es que los niveles de azúcar en sangre estén por debajo de 100 aunque el paciente no tenga antecedentes de diabetes.

“Cuando un paciente mío sube de 100, converso con él y le limito los azúcares. Y es que este es un país caluroso y tendemos a tomar chichas, refrescos, sodas, jugos, maltas y todo eso viene azucarado”, enfatiza el Dr. Arjona.

Hay quienes todas las noches se comen un helado o un dulce, acompañado de una bebida azucarada. Eso debe estar prohibido en una persona con altos niveles de azúcar. Tomar bebidas azucaradas no debe ser una costumbre, debe ser algo que se hace esporádicamente. Es más, si en el transcurso del día o durante la noche, mientras se ve televisión, sienten deseos de comer algo, es mejor comerse una fruta que resulta muy beneficiosa (porque cuando se ingieren fuera de los alimentos se aprovechan más las vitaminas y los minerales porque se absorben mejor sus nutrientes).

SOBREPESO
El segundo aspecto a tomar en cuenta es que si se tiene tendencia al sobrepeso, hay que disminuir los azúcares y las harinas como si fuera diabético. Hay personas en sobrepeso que le dicen al médico que casi no comen, pero cuando se revisa lo que pican, ahí está la carga de calorías, en la bebida azucarada, en el dulce, el helado y aunque se sirvan poquito arroz, pasta, carnes, etc. Lo que pica suma mucho más calorías.

En el caso de los pacientes obesos, el galeno manifiesta que cuando un paciente llega a los 80 años siendo obeso, no se le debe poner a bajar de peso porque está probado que hay un aumento de la mortalidad. Se les debe dar su alimentación balanceada, pero no con dietas estrictas para bajarlos de peso. Si bajan de peso, que sea por forma natural.

LA COMIDA MÁS IMPORTANTE DEL DÍA
“No he encontrado un estudio fehaciente que diga cuál de las tres comidas es la más importante, pero siempre se ha dicho que el desayuno debe ser la más importante”, explica el Dr. Arjona. Lo que sí asegura es que el desayuno debe llevar algún carbohidrato porque ese alimento va al cerebro y en el día (sobre todo en las primeras horas del día) es cuando el ser humano tiene mayor actividad cerebral. Sin embargo, acaba de salir un estudio que está demostrando que para conservar el peso, la comida más importante debe ser la cena, cuando se decía todo lo contrario.
“Creo que todavía se requiere más estudio para definir si una de las comidas debe ser más abundante que otras”, acota el médico. El consejo actualmente es que las comidas deben ser parejas, así que lo mejor es balancear las tres comidas, pero sí tomar en cuenta los carbohidratos en el desayuno.

CANTIDADES
Las cantidades de alimentos se miden en calorías para 24 horas. Si se trata de un paciente varón, de 70 años, que pesa más o menos 70 kilos y que está trabajando, las calorías necesarias en un día se cuentan entre 2 mil y 2 mil 500. Si es un varón que está en reposo, la cantidad de calorías sería entre mil 800 a 2 mil.

Funciona igual para una mujer de la misma edad que pesa unos 60m kilos, necesitaría entre mil 700 calorías y 2 mil si trabaja; y si está en reposo, alrededor de mil 500 calorías.

DESNUTRICIÓN
Entre los aspectos que pueden llevar a desnutrición a una persona de la tercera edad se cuentan la disminución del olfato, de la visión y del gusto. Le sigue la polifarmacia (cuando el paciente toma muchos medicamentos). El aislamiento o vivir solo también puede influir en la desnutrición porque comer es un acto social, así que al estar solos, algunos adultos mayores creen que una taza de café con leche y un pan es un desayuno. Entonces no comen cereal, ni frutas y no se alimentan bien.

Hay enfermedades, sobre todo las neurológicas, que pueden llevar a algún estado de desnutrición. Además, hay que tomar en cuenta el estado dental, pues si el paciente sufre un derrame y no puede masticar bien, hay que cambiar la alimentación; si tiene Mal de Parkinson -que también impide masticar adecuadamente- se debe cambiar la alimentación de sólido a pastoso, tipo papilla o a majado. Cuando ya no se puede, se pasa a líquido. Lo cierto es que hay que ir adecuando la alimentación de acuerdo a la enfermedad de fondo. Si hay un problema de dentadura o el paciente no tiene dientes, se deben adecuar los alimentos.

En el paciente normal que no ha tenido este tipo de enfermedades y está en un medio familiar, lo que se debe hacer es variarle la comida con cosas que le gusten. A veces hay una parte de ignorancia en el adulto mayor que tiende a creer que, si un alimento no le cayó bien un día, no lo debe comer más. Algunos viven convencidos que tal o cual alimento le produce gases, estreñimiento, diarrea, etc., y no hay quién les quite esa idea. Por eso, dejan de comer ciertos alimentos y las personas de edad avanzada son muy especiales. Es necesario que los médicos apoyen para hacerles ver que están equivocados y orientarlos en la alimentación.

ESTAR MUY DELGADO
Hay ciertas edades, sobre todo arriba de 90 años en las cuales el individuo puede tener características que lo llevan a ser una persona frágil “y en geriatría definimos esa fragilidad como una persona que fácilmente puede perder su condición de salud y de recuperación por cualquier evento que tenga en un momento dado”. Por ejemplo, ante una gripe el cuerpo se defiende y sale adelante, pero un paciente frágil, que ha perdido el equilibrio que tiene con su medio ambiente, termina en un hospital y con la posibilidad de morir o quedar con secuelas si no se hacen las cosas adecuadamente, explica el especialista. Entonces, ser muy delgado puede ser un componente de esa fragilidad.

Hay que tomar en cuenta que los individuos, por herencia, poseen la tendencia a ser gordos, estar en sobrepeso o ser delagados, pero si tienen la virtud de comer de todo y mantenerse delgados, cuando llegan a cierta edad se hacen más delgados todavía porque disminuye la capa muscular o tejido magro.
Lo importante es que los parámetros con que se  mide el estado de nutrición estén normales. Es decir, que tenga buena hemoglobina, buen nivel de proteína en sangre, entre otros. Si esos parámetros están normales, a pesar de que la persona esté delgada por fenotipo (constitución), es un paciente saludable. Es más, resulta que mantener el peso significa salud y está probado que quienes varían de peso (suben y bajan) aumentan la mortalidad.

REGIONES SALUDABLES
Se ha visto que, cuando un individuo que ha vivido en regiones que son saludables se mueve a regiones donde se consume más grasa, empieza a engordar y a presentar más diabetes, hipertensión y problemas cardiovasculares por los lípidos en el organismo, asegura el Dr. Arjona.

Lo cierto es que no hay países donde la gente vive más, si no regiones y eso se investiga. Un ejemplo claro es cuando se detectó que los esquimales hacían menos enfermedades cardiovasculares, se investigó y se encontró que ellos solo comían productos del mar. Luego se descubrió que esos productos están ricos en Omega 3 y que el Omega 3 disminuye las grasas en sangre y por eso estas personas no tenían tanto problema. De ahí surge la fama del Omega 3. “Pero si usted ingiere Omega 3 y sigue comiendo grasas, no sirve de mucho”, aclara el doctor.

Esto indica que lo que realmente influye es la alimentación y que cuando esta se cambia para mal, el estado de salud también cambia para mal y viceversa.

Modificado por última vez elJueves, 16 Enero 2014 13:36
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