La Colecistitis aguda y su manejo


La vesícula biliar es un órgano ubicado debajo del hígado, que almacena la bilis, sustancia que el cuerpo utiliza para digerir las grasas en el intestino delgado. Cuando la vesícula se inflama e irrita repentinamente, ocurre una condición que se conoce como colecistitis aguda. Esta situación se caracteriza por causar un dolor abdominal intenso.

Entre sus causas está la acumulación de bilis en la vesícula biliar, lo que sucede generalmente por la presencia de cálculos biliares, que bloquean el conducto cístico, conducto a través del cual la bilis viaja dentro y fuera de la vesícula biliar.

Otras causas de esta condición pueden ser la presencia de otras enfermedades crónicas y graves como el VIH/Sida o la diabetes y presencia de tumores en la vesícula biliar.

Por otra parte, existen factores de riesgos que pueden hacer que una persona tenga mayor riesgo que otras de desarrollar cálculos biliares. Ser mujer, el embarazo, la terapia hormonal, tener 50 años de edad o más, ser nativo americano o hispano, tener sobrepeso u obesidad, bajar o subir de peso rápidamente y ser diabético son algunos de estos factores.

Cuando el bloqueo temporal de la vía biliar ocurre de forma repetitiva, esta puede conducir al desarrollo de una condición que clínicamente se deconomina como colecistitis prolongada (crónica). Esta se caracteriza por la hinchazón e irritación continúa con el tiempo, que puede conllevar al endurecimiento y engrosamiento de la vesícula, impidiendo el almacenamiento y la secreción de la bilis de manera adecuada.

Sintomatología
El síntoma principal de la colecistitis aguda es dolor (cólico biliar) en la parte superior derecha o media del abdomen, que generalmente dura al menos 30 minutos de manera continua. El paciente puede sentir dolor agudo, de tipo cólico o sordo; dolor continuo, dolor que se irradia a la espalda o por debajo del omóplato derecho.

La enfermedad puede cursar con otros síntomas como la presencia de heces color arcilla, cuadros febriles, náuseas y vómitos; y coloración amarillenta de la piel y de la esclerótica de los ojos (ictericia).

Pruebas y exámenes diagnósticos
Por lo general, la colecistitis aguda es una condición que amerita atención inmediata, por lo que casi siempre es motivo de consulta en el cuarto de urgencias. El médico tratante, un cirujano general, realizará un examen físico y evaluará los síntomas que presenta el paciente. Durante el examen físico, probablemente el paciente indique tener dolor cuando se toque o presione su vientre.

La evaluación clínica se complementa con exámenes de laboratorio y de imagenología. En cuanto a los primeros, se ordena la realización de pruebas en sangre para medir: amilasa y lipasa, Bilirrubina, conteo sanguíneo completo (CSC) y función hepática. Respecto a los exámenes imagenológicos, los mismos buscan confirmar la presencia de cálculos biliares e inflamación. Para ello, al paciente le pueden practicar uno de estos exámenes: Ultrasonido abdominal, Tomografía computarizada abdominal o resonancia magnética, Radiografía abdominal, Colecistografía oral y Gammagrafía de la vesícula biliar con radionúclidos.

Opciones de tratamiento
El primer paso a seguir en la sala de urgencias, es la administración de líquidos al paciente por vía intravenosa, que puede incluir antibióticos. Esto con la intención de mejorar sus niveles de hidratación, controlar el dolor y combatir la infección.

Cabe destacar que la colecistitis se puede resolver por sí sola; sin embargo, si se confirma la presencia de cálculos, la recomendación es el tratamiento quirúrgico, mediante la extracción de la vesícula.

También es posible que el paciente requiera de cirugía si presenta complicaciones como gangrena (muerte del tejido), perforación (un orificio que se forma en la pared de la vesícula), pancreatitis (páncreas inflamado), bloqueo persistente de las vías biliares, o inflamación del conducto colédoco.

Si el paciente está muy enfermo, se le coloca una sonda a través del vientre hasta la vesícula para drenarla. Una vez su condición haya mejorado, se someta a una cirugía.

Si no es necesaria la cirugía, los tratamientos no quirúrgicos para la colecistitis aguda incluyen antibióticos, dieta baja en grasa (si puede comer) y analgésicos.

Complicaciones y pronóstico
La mayoría de las personas a quienes se les practica una cirugía para extirpar la vesícula se recuperan por completo; sin embargo, si el paciente no recibe tratamiento, la colecistitis puede conllevar al desarrollo de complicaciones de importancia.

Algunas de estas complicaciones son: empiema (pus en la vesícula biliar), gangrena, lesión de las vías biliares que vacían el hígado (puede ocurrir después de una colecistectomía), pancreatitis, perforación y peritonitis (inflamación del revestimiento del abdomen).

Si presenta dolor abdominal intenso que no cede con el tiempo o la actividad o algunos de los síntomas antes indicado, no dude en acudir de inmediato ante un médico especialista.

Por Dra. Ana López - Cirugía General y Laparoscopia

Modificado por última vez elMiércoles, 12 Diciembre 2018 11:13

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