La influenza y sus efectos en la población

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La Influenza es una enfermedad respiratoria aguda y altamente contagiosa, provocada por un virus que lleva el mismo nombre. Afecta la nariz, la garganta y los pulmones. Puede ocasionar una enfermedad leve, pero en ocasiones puede convertirse en un cuadro grave.

Existen tres tipos de virus de influenza: A, B y C. El virus de influenza A es el más patógeno y el B es el responsable de las epidemias que se producen casi todos los inviernos y que con frecuencia están asociados con un aumento en los índices de hospitalización y de muertes.

Estos virus a su vez presentan dos tipos de proteínas en su superficie: Hemaglutinina (H) y Neuraminidasa (N), de las cuales depende su capacidad para provocar formas graves. El tipo A puede presentarse en múltiples combinaciones. Se han identificado 18 hemaglutininas y 11 neuroaminidasas. Por ejemplo H5N1 (influenza aviar), que ha causado brotes graves en aves de corral domésticas en partes de Asia y el Oriente Medio. A diferencia de otros tipos de influenza, la variante H5N1 por lo general no se propaga entre las personas. Otro ejemplo es la influenza porcina (H3N2, H1N1)

AH1N1 y sus efectos en la población
El virus de la influenza es uno de esos virus que continuamente está cambiando y por ello es que todos los años hay que vacunarse. El Instituto Conmemorativo Gorgas para Estudios de la Salud (ICGES) se encuentra estudiando la estructura genética del virus presente en los casos registrados en Panamá y algunos de la región, para saber si el mismo es idéntico al que ha estado circulando durante estos años y al vinculado con la vacuna actual, y que no presenta cambios importantes en la cepa del virus. Todos los años se registran en nuestro país casos de H1N1; sin embargo, parece ser que esta cepa, al menos en los primeros casos, es más agresiva en su comportamiento.

El invierno es el momento de la influenza, pero el tiempo y la duración exacta de la temporada de influenza varía. El virus que provoca la gripe, conocida también como influenza, tiende a transmitirse mejor y contagiar a los individuos cuando hace frío. Las temperaturas altas del verano y primavera, vienen acompañadas de mayor humedad ambiental, algo que no les va nada bien a los virus de la gripe a la hora de contagiar.

En ambientes con alta humedad, ese virus que se expulsa desde los pulmones de las personas enfermas, baja rápidamente al suelo y se pierde. Cuando hay poca humedad, ese virus se evapora en el aire y permanece en el ambiente por un largo tiempo.

Cuando una persona con influenza respira, exhala partículas minúsculas de virus al ambiente, las que al ser aspiradas por otros individuos, provocan que estos se contagien.
La transmisión ocurre a través de las gotitas que se producen al toser, estornudar o incluso al hablar. Uno puede contagiar a otra persona incluso antes de saber que está enfermo y, mientras lo está, en promedio hasta 5-7 días después del inicio de los síntomas. Otra forma, menos frecuente es si uno toca una superficie o un objeto contaminado con el virus y luego se toca los ojos o boca.

Colectivo más vulnerable
Cualquiera persona puede contraer la influenza, incluso personas sanas y jóvenes, y los problemas graves relacionados pueden aparecer también a cualquier edad; sin embargo, existe un grupo de personas que tiene mayor riesgo de complicaciones graves si se enferman, estos son los mayores de 65 años de edad, personas de cualquier edad que padezcan enfermedades crónicas (diabetes, pacientes de hemodiálisis, asma y enfermedades cardiacas entre otras), mujeres embarazadas y los niños pequeños, principalmente menores de 5 años de edad.

Respecto a las complicaciones causadas por el virus de la influenza, hay que empezar diciendo que la mayoría de las personas que contraen la influenza se van a recuperar. Las infecciones sinusales y del oído son ejemplos de las complicaciones moderadas de la influenza, mientras que la neumonía es una complicación grave, la cual puede ser causada sea por sobreinfección bacteriana o por el propio virus de la influenza. Dicha complicación puede llevar a la muerte en ocasiones.

Otras posibles complicaciones graves pero menos frecuentes pueden ser la inflamación del músculo cardiaco (miocarditis), el tejido cerebral (encefalitis). La influenza también puede empeorar otros problemas de salud crónicos. Por ejemplo, las personas con asma pueden sufrir ataques de asma mientras tienen influenza.

Prevención
El primer paso y el más importante en cuanto a la prevención es la vacunación. Otras medidas preventivas diarias son cubrirse la nariz y boca al toser o estornudar, lavarse las manos con frecuencia y mantenerse alejado de personas enfermas y éstas evitar acudir a sitios con aglomeraciones (escuelas por ejemplo).

Todas las personas de más de 6 meses pueden vacunarse; sin embargo, se debe priorizar a los grupos de alto riesgo. No se debe aplicar en menores de 6 meses, personas con antecedentes de alergia a los componentes de la vacuna de influenza y, hay que tomar consideraciones especiales en los alérgicos al huevo

La capacidad de protección de la vacuna depende de la edad del paciente, del estado de salud y la similitud o correspondencia entre los virus o el virus de la vacuna y los que están en circulación. En población general disminuye el riesgo de contraer la influenza en 50% - 60 % aproximadamente.

La vacuna es segura y eficaz y debe aplicarse anualmente. Es importante recalcar que usted no puede contagiarse de influenza por recibir la vacuna. El riesgo que cause algún efecto secundario grave es extremadamente pequeño. Los posibles efectos secundarios que pudiese tener son dolor, enrojecimiento o sensibilidad en el sitio donde se le administró y, fiebre de bajo grado.

Diagnóstico y tratamiento
Existe una gran cantidad de pruebas para detectar los virus de la influenza. Las más comunes se denominan "pruebas de diagnóstico rápido de la influenza", las cuales pueden arrojar resultados en 30 minutos o menos. La metodología que utiliza las hace sensibles (por ejemplo: PCR: reacción en cadena de la polimerasa). Se requiere que un proveedor de servicio de salud pase un hisopo por la parte interna de la nariz o la parte de atrás de la garganta. No se necesita una muestra de sangre para realizar estas pruebas.

Respecto al manejo de la enfermedad, existen medicamentos antivirales que se pueden usar para tratar la influenza como por ejemplo el Oseltamivir. Puede aliviar los síntomas y reducir el tiempo de la enfermedad en 1 ó 2 días, si se inician de forma temprana. También permiten prevenir complicaciones graves producto de la influenza, como la neumonía. En el caso de las personas con una afección médica de alto riesgo, el tratamiento con un antiviral puede marcar la diferencia entre tener un cuadro clínico leve o una enfermedad grave.

Es necesario consultar a un médico si padece una enfermedad de alto riesgo y se tienen síntomas de influenza. Los síntomas de la influenza pueden incluir: fiebre, tos, dolor de garganta, goteo o secreción nasal, dolores en el cuerpo, dolores de cabeza, escalofríos y cansancio. No debe automedicarse y menos, tomar antibióticos.

Por Dr. Boris Castillo – Medicina Interna e Infectología

Modificado por última vez elViernes, 15 Julio 2016 20:34
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