La Litiasis y el cólico biliar


Litiasis biliar es el nombre que se le da a la formación de cálculos en las vías biliares. Cuando los cálculos se encuentran en la vesícula se denomina colelitiasis, mientras que la presencia de cálculos en el conducto biliar se denomina coledocolitiasis.

El cólico biliar, por su parte, es un cuadro clínico asociado a la distensión de la vesícula biliar, secundaria a la obstrucción del conducto cístico, generalmente por un cálculo. Los cálculos biliares son depósitos sólidos que se forman dentro de la vesícula biliar, una especie de “bolsa de almacenaje” de bilis, sustancia que es producida por el hígado y necesaria para para la digestión. 

Una vez la bilis se forma en el hígado, sale por los conductos biliares principales hasta el intestino delgado, donde se mezclará con los alimentos digeridos en el estómago. Cuando pasamos varias horas en ayunas, la vesícula se sobrellena de bilis, permitiendo su rápida salida en el momento en que se produce la ingesta de alimentos y formando sedimentos, que posteriormente se convierten en cálculos.

Estos cálculos pueden ser tan pequeños como un grano de arena o tan grandes como una pelota de golf. Clínicamente, existen dos tipos de cálculos o litiasis: los de colesterol, que son los más frecuentes; y los pigmentarios, formados por otras sales biliares. También puede haber cálculos mixtos, compuestos por una mezcla de los dos anteriores.

Los cálculos de colesterol no guardan relación con los niveles de colesterol en sangre. Se producen por alteraciones en el metabolismo. Las causas de su formación son diversas: la edad, ser sexo femenino, predisposición genética, pérdida rápida de peso, obesidad, enfermedades hepáticas, medicamentos, dietas ricas en grasas y calorías, entre otras.

Síntomas de la colelitiasis y cólico biliar
Según algunos estudios, aproximadamente el 12% de la población sufre de colelitiasis; sin embargo, sólo el 25% de las personas afectadas desarrolla síntomas. Es decir, que en la mayoría de los casos, la colelitiasis es asintomática.

El dolor de origen biliar (cólico biliar) es quizá el síntoma principal, en aquellos que desarrollen una colelitiasis sintomática. Este dolor se localiza en el cuadrante superior derecho del abdomen, es intenso y aumenta de forma progresiva, pudiendo alternar con pequeños periodos sin dolor. En ocasiones, el dolor puede irradiarse hacia la espalda, como si se tratase de un cinturón.

Quienes presentan cólicos biliares, lo presentarán con frecuencia. Cada episodio de dolor, aumenta el riesgo de que el dolor se repita. Según documentos de salud digestiva de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la recurrencia del cólico biliar es de 30% anual.

Otros síntomas que pueden acompañar al dolor son las náuseas y los vómitos. Asimismo, la presencia de fiebre o escalofrios puede indicar el desarrollo de complicaciones como la inflamación de la vesícula (colecistitis); así como la orina oscura, heces blanquecinas o color de piel amarillento pudieran hacer sospechar la obstrucción de la vía biliar por la salida de un cálculo (coledocolitiasis).

Diagnóstico y tratamiento
Por lo general, la presencia de síntomas hacen sospechar la posibilidad de que esa persona padezca una colelitiasis. Para confirmar o descartar esa sospecha, si hay presencia de cólico biliar, se ordena la realización de una ecografía abdominal, que permite valorar la vesícula biliar, identificando su condición y características de su pared, así como el número, tamaño, ubicación y composición de los cálculos. Si se cree que hay cálculos en los conductos biliares, se ordena además una colangioresonancia magnética o una ecoendoscopia digestiva.

Debido a que los cálculos pigmentarios se forman a partir de bilirrubina (cuando los glóbulos rojos se están destruyendo, incrementándose los niveles de bilirrubina en la bilis), es posible que se ordenes pruebas de laboratorio como recuento de glóbulos blancos, bilirrubina, transaminasas, amilasa y orina.

En la mayoría de los pacientes (aproximadamente el 80% de los casos), la colelitiasis es asintomática y tienen vía biliar normal; y permanecerán asintomáticos durante toda su vida, por lo que no está recomendada la realización de ningún tratamiento médico o quirúrgico específico, ni tampoco un seguimiento clínico especial.

En el caso de estos pacientes, probablemente los tratamientos para prevenir posibles futuras complicaciones, tengan mayor riesgo que el mantener una actitud conservadora. Tampoco se ha identificado ningún factor predictor con mayor riesgo de presentar complicaciones.

Sólo se indica la realización de colecistectomía profiláctica en aquellos casos que supongan incremento de riesgo de padecer cáncer de vesícula o de elevado riesgo clínico, en el caso de presentar alguna complicación. Estas situaciones son: Vesícula en porcelana (es aquella que presenta calcificaciones en su pared), colelitiasis asociado a pólipo mayor de 1 cms., colelitiasis mayor de 3 cms., mujer joven de origen amerindio (incidencia muy elevada de cáncer de vesícula en esta población), niños, presencia de coledocolitiasis, pacientes sometidos a cirugía abdominal como la de obesidad y transplante cardiaco y pacientes inmunodeprimidos o con enfermedades hemolíticas crónicas.

El tratamiento de elección para pacientes con colecistectomía es extirpar la vesícula quirúrgicamente y preferentemente por vía laparoscópica, ya que este procedimiento implica una menor estancia hospitalaria, es menos dolorosa, ofrece una recuperación más rápida y mejor resultado estético.

Tratando el cólico biliar
Durante el episodio agudo de cólico biliar se aconseja el reposo digestivo, calor local y analgesia. Como tratamiento sintomático se recomienda principalmente el uso de anti-inflamatorios no esteroideos, ya que además de aliviar los síntomas, pueden prevenir la progresión del cuadro hacia una colecistitis aguda.

También se puede combinar con el uso de agentes analgésicos, con o sin relajantes de la musculatura lisa. En caso de hiperemesis es recomendable el uso de antieméticos y si el paciente está muy sintomático, el uso de sueroterapia transitoria para evitar la deshidratación y facilita el mantener mayor tiempo el reposo intestinal.

Es frecuente que los pacientes identifiquen algunos alimentos como desencadenantes de los episodios de cólicos biliares (habitualmente alimentos grasos), por lo que se recomienda que se eviten éstos hasta la resolución del proceso con la colecistectomía.

Una vez realizada la colecistectomía, se recomienda volver a una dieta normal, ya que los riesgos de cólico biliar ya no existen y mantener la eliminación de ciertos alimentos puede afecatar la adecuada nutrición.

Tras la aparición de un primer episodio de cólico biliar, se debe acudir ante un médico especialista para una evaluación, el cual propondrá la realización de una colecistectomía programada, ya que aproximadamente el 65% de los pacientes presentaran una recurrencia clínica en los dos primeros años.

Además el cólico biliar suele ser la primera manifestación clínica de la colelitiasis sintomática y suele preceder a la aparición de otras complicaciones más importantes como colecistitis, colangitis y pancreatitis.

Por Dra. Ana Teresa López Nieto – Cirugía General y Laparoscopia

Modificado por última vez elMiércoles, 12 Diciembre 2018 13:23

Redes Sociales

Facebook: @SaludPanama
Twitter: @SaludPanama
Instagram: @SaludPanama
Youtube: @SaludPanama

Formas de Pago

Síenta la confianza de nuestros métodos de pago seguros. Aceptamos sus tarjetas preferidas
VisaMastercard

¿Te Gusta Salud Panamá?

Compártenos y permite que más gente nos encuentre!