La Microflora Intestinal revoluciona la medicina


Desde hace diez años es considerada la revolución de la medicina, al identificarse su relación directa con el desarrollo de diversos trastornos y enfermedades en la infancia y etapa adulta. Estudios realizados en los últimos diez años, dan cuenta del importante papel que juega la microflora bacteriana de intestino en el desarrollo de enfermedades.

Puntualmente, un estudio realizado por investigadores del Instituto de Investigación del Hospital Universitario Vall d'Hebron de Barcelona (IR-HUVH), conjuntamente con el Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Hepáticas y Digestivas (CIBERehd)  y publicado en 2010, se refiere a la microflora como el metagenoma humano.

El proyecto MetaHit descifró en dos años la caracterización y variabilidad genética de las comunidades microbianas existentes en el tubo digestivo humano y que se describen en un catálogo de 10 millones de millones de bacterias; 3,300,000 genes diferentes traducidos en más de 20,000 funciones diferentes del cuerpo, 5,000 de las cuales eran totalmente desconocidas hasta entonces.

“La microflora bacteriana intestinal es el conjunto de microorganismos (bacterias, levaduras, etc.) que viven “en y con” el ser humano, de manera que sus genes y actividades biológicas contribuyen a la vida y constituyen lo que se llama el 'metagenoma' humano”, refleja el estudio.

“Cuando hablamos de flora intestinal, nos referimos entonces a esos genomas bacterianos que contienen nuestros intestinos y que se requieren para las más de 31 mil funciones metabólicas que tiene el ser humano. Para entenderlo de una manera más sencilla, pensemos que  los genomas bacterianos son una escoba y que la mano es el humano. Si el humano requiere barrer una superficie que esté extremadamente sucia, va a requerir del genoma bacteriano; es decir, de la escoba y de las manos”, explica la especialista en medicina interna Dolly de Motta.

“Nada hace el ser humano para quitar los obstáculos que deja la basura, sin la escoba. Se trata de lo mismo, de la interacción que existe entre la flora y el humano. Es una relación simbiótica, que es perfecta y es equilibrada”, agrega.

La microfloral intestinal juega un papel de vital importancia en el procesamiento de los alimentos y en el desarrollo de la inmunidad del humano. El 90% de la inmunidad de hombres y mujeres se desarrolla en las Placas de Peyer, cúmulos de tejido linfático (nódulo linfático) que recubren el interior de la mucosa del intestino.

En Panamá

En Panamá, los centros Biomed Research y Biomet Therapeutic tienen enlace con el Instituto de Investigación del Hospital Universitario Vall d'Hebron de Barcelona (IR-HUVH), y con el reconocido gastroenterólogo y autoridad mundial en microflora intestinal Francisco Guardia, quienes lideraron las investigaciones que conllevaron al desciframiento del metagenoma humano.

En vista de que los estudios iniciales solamente contemplaron población europea y japonesa, Panamá está aportando la población latinoamericana en una nueva fase de investigación, para ampliar con ello los conocimientos sobre los genomas bacterianos.

“Un trabajo de investigación publicado hace aproximadamente tres meses, señala que los genomas bacterianos están mermados, porque los estudios se realizaron con población de la Amazonía, la cual tiene 90% más flora que el genoma original, por lo tanto las 31 mil funciones solamente corresponden al 10% de la flora”, comenta Motta.

¿Pero esto por qué tiene tanta importancia? Porque según la médico internista, esto impacta  la medicina a todos los niveles: en el de las enfermedades autoinmunes, su rol en el cáncer, en la diabetes, el Alzheimer y los trastornos en desarrollo.

Motta cuenta que Panamá lidera actualmente una investigación en Latinoamérica que tiene como meta demostrar que los genomas bacterianos en población autista son totalmente diferentes a los de una población normal.

Pequeños estudios hechos por norteamericanos, han demostrado que existen ciertos tipos de genomas bacterianos presentes en personas con autismo regresivo, como lo es la bacteria desulfovibrio.

“Cada día vamos teniendo más luces para dar explicaciones sobre la epidemia mundial que son hoy los trastornos de desarrollo, como el autismo, fragilidad, déficit atencional, conducta oposicionante a los padres, problemas de aprendizaje, dificultad para no dejar de hablar”, cuenta.

Los primeros trabajos relacionados con la coexistencia entre el devastamiento de flora  bacteriana y los trastornos de desarrollo se realizan en el animales, en ratas y monos, hace aproximadamente tres años. En ellos se evidencia claramente cómo devastando la flora intestinal, menos del 5% de las ratas y los monos ya no tenían el genoma original y reflejaban conductas diferentes.

Estos primeros trabajos son mejorados por un equipo del McMaster University Hospital, que se dedica a la neurosiquiatría y la neuropsicología y su relación con la flora intestinal, ya que al parecer el devastamiento de la flora intestinal genera el desarrollo de patologías como depresión, bipolaridad, intentos autolíticos (suicidios), entre otros.  

“Las epidemias y brotes que existen por Clostridium difficile, por ejemplo la que vivimos recientemente en el Hospital de Chiriqui, es producto del devastamiento de la flora en la población, porque el Clostridium difficile solo se eleva cuando el individuo ha sido devastado previamente”, dice.

El tratamiento, según la comunidad mundial y que está aprobado por la Federación de Alimentos y Drogas de Estados unidos (FDA, por sus siglas en inglés) es el trasplante de microflora, el cual se puede hacer vía endoscópica.

La microflora

De acuerdo con la también médico internista Yeire Pezzotti, el desarrollo de enfermedades depende entonces de las condiciones en las que se encuentre la flora intestinal.

En este sentido, precisa que es importante la forma en que el individuo adquiere la flora, lo cual ocurre al momento del nacimiento. La flora intestinal es adquirida por el niño  durante el ultimo cuatrimestre del embarazo, dentro del vientre de su madre. Esta flora es producto del intercambio que ha existido a través del contacto íntimo entre ambos padres.

Adicionalmente, cuando los niños nacen vía vaginal adquieren de la vagina de la madre una especie bacteriana muy importante, que debe poblar su intestino para formar parte vital de su flora intestinal.

Según Pezzotti, otro factor importante es la lactancia materna debido a su factor proteico, que ayuda a que una vez llegue al intestino pueda crecer cierto tipo de flora.

“Los casos de prematuridad, las cesáreas y la disminución importante del periodo de lactancia materna han aumentado los riesgos de una buena adquisición de flora intestinal al momento del nacimiento, que conlleva posteriormente al padecimiento de enfermedades”, dice.

Por ello, es que los trastornos de desarrollo han aumentado significativamente en los últimos 20 años. La última estadística generada por el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos. (CDC, por sus siglas en inglés), refleja que aproximadamente uno de cada 35 niños tiene diagnosticado un trastorno de espectro autista y uno de cada seis tiene un trastorno de conducta o de desarrollo, entre estos hiperactividad, trastornos agresivos u otros trastornos.

En el caso del adulto, que no reflejó problemas en la niñez, en teoría puede llegar a la adultez como un ser humano normal, pero con el riesgo de poder seguir devastando su microflora a lo largo de su vida, por diversos factores.

Pezzotti explica que factores ambientales como la contaminación, los pesticidas de los alimentos y el abuso de los antibióticos condicionan a la persona a que siga devastando su flora intestinal a lo largo de su vida, propiciando con ello el desarrollo de enfermedades propias del intestino, como la colitis, colitis ulcerativa crónica, las enfermedades de colon, que caen dentro de las enfermedades autoinmunes; propias de la conducta o del humor como la depresión, y enfermedades crónicas como el cáncer, la diabetes, la hipertensión,

Asimismo, la esclerosis múltiple, el lupus eritematoso sistémico y la hepatitis reumatoides son enfermedades que afectan en la adultez y que su base está en la flora intestinal.

“Definitivamente que la microflora intestinal no solo comanda cómo metabolizamos los alimentos, si no también comanda qué sustancias pasan o no a nuestro cuerpo y pueden crear reacciones inmunitarias, reacciones autoinmunes y darnos algunas de las enfermedades que hemos citado”, indica.

“La microflora intestinal  es un campo muy amplio, que no sólo se puede aplicar a los trastornos del desarrollo en los niños, si no que también tiene un rol vital e importante en el desarrollo de las enfermedades de la microflora que se presentan en la vida adulta”, añade.

Modificado por última vez elMiércoles, 12 Marzo 2014 14:24
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