La musicoterapia en Panamá


Cuando le preguntas a alguien qué es musicoterapia y cuáles son sus aplicaciones, muchas son las personas que dan como respuesta una definición que en ocasiones resulta del propio análisis de la palabra, sin ir más allá; mientras que otras no sólo destacan sus bondades, sino también la inaccesibilidad que existe en Panamá hacia este método terapéutico.   

No obstante, esto parece estar cambiado. Desde hace unos años, expertos en la materia llevan a cabo fuertes esfuerzos para lograr su inclusión permanente como terapia en el país, acción que contempla entre otros aspectos: entrenamiento especializado para personal médico técnico, carreras universitarias, terapias en hospitales gubernamentales, talleres formativos y sesiones en clínicas privadas.

Sandra SchvetzUno de estos esfuerzos es impulsado por Sandra Schvetz, quien es graduada de Musicoterapia en la Universidad de Medicina del Salvador, Argentina; con un segundo título en el Instituto Keren Haram de Israel. Vive en Panamá desde hace más de 10 años y desde su llegada se ha esforzado por lograr que la musicoterapia sea vista en el país como una herramienta adicional para el tratamiento y/o manejo de afecciones como el autismo, trastornos del lenguaje, síndrome de Down, síndrome de Cri Du Chat, demencia, entre otras. Al parecer, los esfuerzos están comenzando a rendir frutos.

Según Schvetz, la musicoterapia es el uso de la música, el cuerpo, instrumentos y/o de los elementos musicales (sonidos, ritmo, melodía, armonía) por un musicoterapeuta calificado con paciente o un grupo de paciente, para facilitar o promover la comunicación, relajación, aprendizaje, motricidad, expresión, organización e interrelación. Otros objetivos terapéuticos relevantes con el fin de satisfacer las necesidades físicas, emocionales, mentales, sociales y cognitivas.

“Cuando con musicoterapia trabajo trastornos del lenguaje, siempre el objetivo es lograr otras cosas más que estén ligadas a esto. Por ejemplo, al aprender una canción incorpora más memoria, incorpora lateralidades y sobre todo palabras que al repetirlas se van afianzando al lenguaje del niño. Las canciones deben llevar un ritmo acorde a la edad de los niños y su comprensión debe ser sencilla, para que en este caso el paciente la implemente lo más rápido posible”, explica.

“La música puede llenar los vacíos interiores y puede integrarse al ser. Puede ser percibida como algo precioso que atrae, seduce, e induce en el sujeto diversos movimientos orientados a focalizarlo e incorporarlo. En pacientes con demencia temporo-frontal permite que la música llegue y se introduzca en ella, logrando acciones de memoria”, agrega.

Aparte de las afecciones anteriormente citadas, la musicoterapia es usada como método de estimulación prenatal, natal y postnatal; para tratar personas con depresión, trastornos psíquicos y físicos, epilepsia, afasia (trastorno del lenguaje) y en afecciones de la tercera edad.

Schvetz es responsable del proyecto de inserción de musicoterapia en Panamá en el Instituto Panameño de Habilitación Especial (IPHE ), a través del cual se pretende capacitar a profesionales de los servicios médicos técnicos (fisioterapia, estimulación temprana, fonoaudiología, sociología, terapia ocupacional, entre otras). Asimismo, con el IPHE, Schvetz implementó un plan nacional para que los niños que lo requieran tenga acceso a alternativas con herramientas a nivel de la salud a través de la musicoterapia.

Recientemente, comenzó a tener reuniones con la Universidad de Las Américas (UDELAS), para desarrollar los lineamientos a seguir para la creación de la Licenciatura en Musicoterapia en Panamá.

A través de su libro "Laboratorio Musical", Schvetz refleja el impacto de la musicoterapia en la vida de las personas, los resultados de estudios realizados en la materia a nivel mundial.

“La inserción de la musicoterapia en Panamá es una responsabilidad social de todos”, afirma Schvetz.

Desde la institución pública de atención infantil
Durante el año 2006, Schvetz apoyó de manera voluntaria ofreciendo terapias en el área de la escuelita del Hospital del Niño y en proyectos pininos para niños hospitalizados. Sin embargo, el ex director médico del Hospital del Niño, Alberto Bissot, explicó a SaludPanama.com que nunca se montó un programa como tal y que por ende, no es posible hablar de los resultados de esta terapia.

“Considero que la musicoterapia es un instrumento más en la atención del niño, sobretodo de aquel que presenta alguna necesidad especial. Como todo, no es una alternativa única. Así como existen terapias tradicionales que ofrece el Estado a través de programas especiales que maneja el sistema de salud, aparecen cada día terapias que se suman para alcanzar el mejor desarrollo posible para los niños. Aquí aparecen algunas terapias como las que involucran a los animales y como la musicoterapia, por solo citar algunas”, comenta.

“Creo que este tipo de terapias, que puedan ayudar al paciente son altamente beneficiosas, pero no mágicas. Todas apoyan y ninguna es la panacea absoluta para resolver problemas. Por ello, en estos pacientes el manejo debe ser integral”, añade.

Durante su participación en el Hospital del Niño, Schvetz realizó talleres para el personal médico y padres de niños, adscritos a las diferentes áreas del hospital para que los mismos pudieran vivenciar lo que es la músico terapia. “Se trató de un trabajo concienzudo, que tomó tiempo. Un trabajo de hormiguita, que permitió que tanto el personal médico y técnico que laboraba en Hospital, como los padres supieran sobre este terapia, conocieran sus beneficios y la consideraran como una opción”.

Para el paciente
José Miguel Ortega Fonseca tiene hoy 25 años de edad y fue diagnosticado con autismo alrededor de 1993. Cecilia, su madre, nos comenta que en su momento nunca le ofrecieron la musicoterapia como opción, quizás, porque cuando diagnosticaron a su hijo no habían muchos especialistas en Chiriquí que supieran cómo manejar esta discapacidad. De hecho, añade que durante un tiempo viajó cada fin de semana a la ciudad de Santiago, en Veraguas, para hacerle terapia de modificación de conducta porque en David las personas que lo atendían no tenían las herramientas para hacerlo.

Sin embargo, Cecilia destaca que la música tuvo un impacto en él. “Si bien no le di musicoterapia, mi hermana mayor tocaba el violoncello y escuchaba música clásica y por sus estudios musicales ella sabía que la música se usaba como terapia. Yo noté que había algo en esa música que lo calmaba y ella le grabó un grupo de piezas que le poníamos a veces para dormir, otras veces mientras estaba en la cama o en su cuna jugando”.

Cuando se mudó a la capital, Cecilia no consideró la musicoterapia como una opción de terapia por un tema de costos. Dice que aunque sabe que la musicoterapia es muy buena para lograr conexiones emocionales y para relajarlos, para ese momento -1993- no existía esta oferta de servicios y además, “si no se cuenta con suficientes recursos económicos y se tiene un hijo con autismo, es necesario priorizar. La modificación de conducta y la terapia de lenguaje son por excelencia las terapias que ellos requieren para lograr avances, lo demás ayuda pero éstas son imprescindibles”.

José Miguel tiene lenguaje, por lo que puede comunicar sus necesidades básicas y sostener conversaciones básicas. Es ecolálico, tiene fijación con los temas que le gustan y con las cosas que le son familiares (deportes, actividades cotidianas, lo que hace la familia, saber dónde están y qué hacen). Según Cecilia, no aprendió a leer ni a escribir, porque adicional a su autismo se le diagnosticó síndrome desafiante oposicionista, que hacía más difícil enseñarle.

“A veces, por no haber podido darle las terapias que requería, siento que no he hecho todo lo que debía por él; sin embargo, luego lo veo reír y hablar y socializar como muchos otros niños y adolescentes con autismo no pueden y me digo que su misión en mi vida era hacerme trabajar para que todos los niños que en nuestro país vienen al mundo con esta condición, en Panamá reciban una mejor atención”, cuenta.

“Hoy día, con 25 años, mi hijo disfruta de la música que le gusta a los jóvenes, la escucha, cuando nadie lo ve trata de bailarla. Eso me hace feliz”, expresa con un gran sonrisa.

Modificado por última vez elSábado, 12 Marzo 2016 10:45
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