Lunes, 06 Agosto 2018 00:00

La otitis media y los tubos de ventilación

Las infecciones del oído medio son una de las enfermedades otorrinolaringólogas más frecuentes en niños. Estas infecciones se conocen bajo el nombre de otitis media y se presentan habitualmente en niños con edades comprendidas entre 6 meses y dos años, sin excluir otros periodos de la infancia.

Algunos niños, por diversos factores, son más susceptibles que otros a padecer de otitis media. Estos factores están relacionados padecerlas debido a factores relacionados con el entorno y el estilo de vida que llevan. Algunos de estos factores de riesgo incluyen asistir a guarderías infantiles con grupos muy numerosos, la exposición al humo del tabaco y la ingesta de biberón en la cama.

Si bien estas infecciones son bastante fáciles de tratar, de una forma conservadora mediante el uso de medicamentos; si un niño presenta infecciones en el oído a repetición, de las que no se recuperó fácilmente o hay evidencias de pérdida de la audición o retraso en el habla, el médico puede sugerir la colocación de tubos de ventilación.

Esta cirugía, conocida como “miringotomía bilateral con colocación de tubos de ventilación” (BMT, por su sigla en inglés) es realizada por un otorrinolaringólogo y consiste en la colocación en los tímpanos de unos pequeños tubos llamados “tubos de timpanostomía” o “diábolos”, para permitir la ventilación del oído medio, que se encuentra detrás del tímpano. En Estados Unidos, cada año se colocan aproximadamente dos millones de tubos de timpanostomía en niños para ayudar a prevenir las infecciones crónicas en el oído medio.

Otitis media
El oído medio es una cavidad llena de aire ubicada detrás del tímpano. Todo sonido que ingresa en el oído hace que el tímpano vibre, lo que a su vez genera vibración en unos pequeños huesos del oído medio. Esto transmite las señales sonoras al oído interno, desde donde las terminaciones nerviosas envían la información hacia el cerebro.

La Trompa de Eustaquio es un pequeño conducto que comunica el oído medio con la parte posterior de la nariz, que se encarga de igualar la presión de aire entre el oído medio y el mundo exterior. Cuando los oídos hacen un ruido al bostezar o tragar, las trompas de Eustaquio están nivelando la presión de aire dentro del oído medio.

Las bacterias o los virus pueden ingresar en el oído a través de las trompas de Eustaquio y provocar una infección. Esto puede ocurrir cuando el niño está resfriado o presenta cualquier otro tipo de infección de las vías respiratorias. Cuando el oído medio se infecta, el niño puede presentar cuadros de dolor causados por la presión que la acumulación de líquido o pus ejerce sobre el tímpano; y de pérdida temporal de la audición.
Una infección de origen bacteriano puede ser curada rápidamente mediante el tratamiento adecuado, que incluye principalmente la administración de antibióticos. En la mayoría de los casos, el líquido desaparece con el tiempo y el niño recupera la audición. Su detección y tratamiento es importante, ya que algunos textos médicos confirman que períodos extensos de pérdida de la audición en niños pueden provocar retrasos en el aprendizaje y en el desarrollo del habla.

Síntomas, diagnóstico y tratamiento
Entre los principales síntomas de la otitis media está: halarse o frotarse las orejas a causa del dolor, cuadros de fiebre, expresiones de fastidio o irritabilidad, presencia y expulsión de secreciones de líquido en la oreja, cambios en el apetito o en los hábitos de sueño y
dificultad para oír.

Consulte con un especialista si cree que su hijo tiene una infección en el oído. Este le realizará un examen físico y evaluará los tímpanos de su hijo. Si el médico llegara a sospechar que se trata de una infección de origen bacteriano (a menudo basándose en la presencia de pus detrás del tímpano), comenzará el tratamiento inmediatamente. Un buen conocimiento de las bacterias que habitualmente provocan la otitis media guiará al médico a la hora de decidir qué antibióticos utilizar. En algunos casos, es posible que el médico inserte una aguja a través del tímpano para extraer una muestra de pus del oído, la cual utilizará para realizar un cultivo en el laboratorio. Este procedimiento, llamado “timpanocentesis”, ayuda a definir un tratamiento con antibióticos más específico.

La cirugía
Cabe resaltar que, si bien la cirugía de colocación de tubos de ventilación transtimpánicos es un procedimiento bastante habitual, no es la primera opción de tratamiento para la otitis media. Los antibióticos son la primera alternativa para tratar infecciones de oído de origen bacteriano. Sin embargo, muchas infecciones de oído son de origen viral y no pueden ser tratadas con antibióticos. Estas infecciones se curan por sí solas y es el tiempo lo que trae el alivio.

Pero si las infecciones en el oído de su hijo se tornan recurrentes y no desaparecen fácilmente, o si su niño refleja pérdida de audición o retraso en el habla, el médico podría sugerir una cirugía para extraer el líquido del oído medio y colocar un tubo de ventilación. Debido a que la mayoría de los niños han sufrido infecciones en los dos oídos, esta cirugía suele realizarse en ambos y por eso es que al procedimiento se lo llama “bilateral”.

Su función es la de ventilar e igualar la presión dentro del oído medio, lo que ayudará a evitar infecciones, la acumulación de líquido y, con el tiempo, normalizará la audición. Según el tipo de tubo que se utilice, éste permanece en su sitio entre seis y dieciocho meses, o más. Los tubos de timpanostomía reducen en gran medida la aparición de nuevas infecciones en el oído.

Se trata de un procedimiento con una duración aproximada de 10 a 15 minutos en cada oído. La misma se lleva a cabo en un hospital, mediante la colocación de anestesia total. El médico hará un pequeño orificio en el tímpano, a través del cual succionará el líquido del oído medio. Debido a que el cirujano puede llegar hasta el tímpano a través del canal auditivo, no quedarán marcas ni suturas visibles.
Por último, el cirujano insertará un pequeño tubo de plástico o metal en el orificio del tímpano.

Luego de la intervención, su hijo despertará en la sala de recuperación. En la mayoría de los casos, el tiempo total de permanencia en el hospital es de unas pocas horas. Los niños muy pequeños o aquellos con problemas médicos más graves pueden llegar a permanecer un tiempo mayor.

En la mayoría de los casos, no es necesaria la realización de una segunda cirugía para retirar los tubos de timpanostomía. Por lo general, el tubo se sale sólo a medida que es empujado por el tímpano, que se va curando, entre los seis y los dieciocho meses. Sin embargo, si el tubo permanece en el tímpano durante más de dos o tres años, es muy posible que sea retirado por medio de una cirugía para evitar la formación de cicatrices, daño permanente en el tímpano o el crecimiento de tejido alrededor del tubo.

Cabe destacar también que si bien los tubos son efectivos a la hora de reducir las infecciones crónicas en el oído, los tubos auditivos no siempre son una cura permanente para la otitis media. Aproximadamente, el 25% de los niños que antes de cumplir dos años necesitaron tubos pueden llegar a requerirlos nuevamente.

Por Dr. Teófilo Gozaine - Otorrinolaringólogo

 

Modificado por última vez el Domingo, 05 Agosto 2018 14:33
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