Maltrato animal: alerta por rasgo de personalidad disocial

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El pasado fin de semana, las redes sociales fueron el canal mediante el cual todo el país vio como cuatro estudiantes de secundaria parecían causarle la muerte a un cachorro de gato lanzándolo desde lo alto de una estación del metro de Panamá, ubicada en el centro de la ciudad.

El lunes pasado, una de las estudiantes involucradas se desvinculó del acto – que ya era altamente cuestionado- durante una entrevista concedida a un canal de televisión local. La alumna, quien se defendió por lo ocurrido con el animal, indicó que ella sólo subió el gato y se retiró, y que posteriormente sus compañeros le comentaron que “lo matamos para ver que se sentía matar un gato”.

Al día siguiente, directivos del Colegio Técnico Gastón Faraudo P., al que pertenecen las cuatro alumnas, tomaron acciones. Las tres alumnas involucradas directamente fueron expulsadas, mientras que una cuarta sólo suspendida.

Muchas y diversas han sido las declaraciones y posiciones expuestas públicamente por educadores, profesionales de la salud, alumnos y la misma sociedad por lo que estas jóvenes hicieron y el significado de ello.

SaludPanama.com conversó con el psiquiatra Ricardo Goti sobre cómo puede interpretarse el actuar de estas cuatro estudiantes y su opinión sobre las medidas adoptadas.

“En los libros de texto de psicología y psiquiatría, el maltrato animal está identificado como un rasgo de personalidad disocial o antisocial. Aunque no es posible hablar de personalidad en adolescentes, porque desde el punto de vista de la psiquiatría, esta se forma más adelante, si debemos considerar que se trata un llamado de alerta al que debemos prestarle la importante y adecuada atención”, precisa.

En este sentido, de acuerdo con Goti las medidas no pueden tomarse como si se trata de un conjunto, sino de manera personalizada, porque cada persona tiene una individualidad, que incluye un entorno familiar y social personal, un contexto, un estado emocional y una situación coyuntural, que las diferencia entre sí.

“Las cuatro alumnas no son un todo. Son cuatro personas diferentes. Se debe evaluar más en detalle a cada una ellas, para determinar si lo ocurrido se trata de una acción puntual, si es repetitiva, si hay antecedentes o la presencia de otras acciones o aspectos que nos indiquen que algo no está bien. Y es que incluso, dentro del mismo acto, cada alumna jugó un papel diferente y eso también habla de sí mismas y las diferencia”, explica.

Goti señala que aunque el maltrato animal está mal visto desde el punto de vista psiquiátrico y psicológico, además de ser socialmente condenado, no significa que se deba condenar de una vez a estas alumnas, indicando que en un futuro serán personas de no muy buen actuar. Sin embargo, a su juicio se trata de una situación que no puede verse con luces cortas y menos aún sólo tomar medidas en el ámbito académico como las adoptadas, con las que por cierto no está de acuerdo.

La educación, las normas y la psiquis
A juicio de Goti, las alumnas debieron permanecer en el sistema y como sanción se les debió involucrar de manera obligatoria en proyectos de ayuda comunitaria, como el cuidado de animales en una sociedad protectora o la creación y puesta en marcha de un proyecto de protección al animal; o asignarles una mascota para el cuidado. Acciones que les permitieran no sólo aprender, sino también resarcir con algo positivo el daño realizado. Asimismo, estarían siendo supervisadas por un adulto.

“Hoy estos jóvenes tienen otras cosas fuera de clases que les interesan más, por lo que expulsarlas o suspenderlas no es un castigo, sino un favor. Por otro lado, fuera del entorno educativo es imposible supervisar a estos chicos y más cuando no tienes como asegurar la supervisión en casa”, dice.

“Está comprobado, que entre el 70 y 80% de los jóvenes que sacas del sistema educativo, terminan involucrándose en acciones delictivas y consumo de sustancias nocivas ilegales, por sólo nombras algunas consecuencias”, agrega.

Goti también deja ver su preocupación por el papel que juegan las redes sociales en el marco de estos hechos, pudiéndose convertir en una clave en el reforzamiento de las conductas de las personas involucradas y en la expansión de las mismas. “Podemos creer que estas jóvenes están dándose golpes de pecho por el castigo. Por el contrario, lograron más, porque no sólo lograron el objetivo que buscaban cuando lanzaron al gato, sino que de manera involuntaria en el trending topic y allí tenemos un problema, porque muchas veces esto sirve de motivación a otros. Quizá esté no sea el único caso de videos que sobre animales maltratados en Panamá veamos”.

El psiquiatra hace énfasis en que para una sana convivencia en sociedad, se necesitan cumplir y respetar las leyes, lo cual se logra con educación y con sentencias y castigos acordes a la persona y al contexto global, logrando con ello que no se refuercen las actitudes negativas, ni los rasgos de personalidad disocial, si fuera el caso.

“Lo sucedido con el gato y hace unas semanas con la niña cuyos compañeros motivaban a que se lanzara de un bus andando y que también se compartió por redes sociales, son un reflejo de cómo está nuestra sociedad y debería ser motivo para que todos: Gobierno, sociedad, padres y profesores, nos sentemos a discutir qué hacer”, enfatiza.

“Cuando se menores se trata, somos muy permisivos y no buscamos el problema de fondo. Actualmente, en Panamá están pasando cosas muy graves, que son consecuencia de esa flexibilidad ante el incumplimiento de las normas. Quizá tengamos más disociales de los que pensamos. Debemos sentarnos a hacer un análisis profundo de cómo y quiénes somos como sociedad”, añade.

Una persona con rasgos de personalidad disocial o antisocial, se caracteriza por nunca seguir y cumplir normas, la imposibilidad de crear empatía y mentir con frecuencia y facilidad, lo que la hace más propensa a tener conductas socialmente inadecuadas y a no poder establecer relaciones interpersonales, que a la vez le permitan llevar una vida estable, dada por la adquisición de una competencia profesional y de un trabajo.

Modificado por última vez elMiércoles, 24 Mayo 2017 11:33
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