Más que un motivo para creer

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Begoña Gomar, Jisel Allard, Sindy Rojas de Oro y Lorena Martínez son cuatro destacadas mujeres del mercado de la salud en Panamá. Las primeras tres ejercen la medicina desde los ámbitos especializados de la dermatología, y la ginecología, mientras que la última está vinculada al sector desde el campo de la comunicación y relaciones públicas.

Pero no es precisamente trabajar en el ámbito de la salud lo que las relaciona, es más bien lo que recientemente ha cambiado sus vidas. Las cuatro cuentan hoy con un sano bebé entre sus brazos, actualmente el centro de atención de sus vidas y la razón de ser de cada una de sus acciones y decisiones.

SaludPanamá.com conversó con estas destacadas profesionales, para conocer de cerca la percepción que tienen sobre la maternidad y lo que tener un hijo representa en sus vidas. Esto es lo que nos contaron.

Begoña, Micaela y María Alejandra
Begoña Gomar Alborch es pediatra dermatóloga y madre de Micaela de cuatro años de edad y de Maria Alejandra, de apenas dos meses de nacida.

Se ríe al decir que es mito eso de que los malestares de los embarazos sólo pasan con los no deseados. Y es que tras afirmar que su último embarazo fue buscado y muy deseado, asevera que este se caracterizó por una profunda exacerbación de su cuadro de gastritis y reflujo gastroesofágico crónico.

“Tuve que tomar medicación todo el embarazo y cuidarme mucho la alimentación. También, en el octavo mes me hospitalizaron por un cuadro infeccioso respiratorio. La bebé nació a las 35 semanas, estuvo en intensivo un par de días, pero gracias a la excelente atención de mis colegas y amigos, toda la evolución fue favorable”, señala.

Describe a María Alejandra como un angelito y una gran bendición para ella y su familia. Cuenta que se porta muy bien, que come excelente, que es muy risueña y que le encantan las caricias y mimos. “Es una gordita muy simpática. Será la compañerita de su hermana y espero sean muy unidas, como yo lo soy con mis hermanos”.

Para Begoña la maternidad es amor, dedicación y esperanza; y tener un nuevo bebé en casa es motivo de felicidad, preocupación y diversión. “Felicidad, porque veo a mi hija como cambia día a día. Los sana y bella que está me llena de felicidad y a todos los que estamos con ella. Preocupación, porque tener un bebé siempre trae miedos como ¿lo estamos cuidando bien?, ¿come bien?, ¿lo estoy bañando bien?, ¿está creciendo adecuadamente? Estas son tantas interrogantes en las que muchas veces nos vemos envueltos. Y diversión, porque tener un nuevo integrante en la familia es una buena noticia y nos llena de expectativas”, cuenta.

Para esta pediatra dermatóloga, maternidad y ser madre no es lo mismo. “Cualquier mujer en edad fértil puede quedarse embarazada y traer un bebé al mundo, pero una madre es aquella que está ahí para su hijo y que lo pone como prioridad: lo cría, le enseña y lo acompaña en momentos de alegría y tristeza, sacrificando en ocasiones muchos aspectos. Yo tengo una excelente madre y quisiera llegar a ser lo más parecida a ella”, precisa.

“Se es madre toda la vida. Desde el momento en que tienes a tus hijos en brazos te das cuenta que ese amor nunca va a desaparecer y la preocupación porque tu hijo este bien y sea feliz es por siempre”, agrega.

Begoña considera que probablemente su profesión le ayudó un poco en el cuidado de María Alejandra y anteriormente de Micaela, ya que como pediatra está acostumbrada a manejar niños y cargar bebés. Asegura que el miedo al recién nacido nunca lo tuvo; no obstante, también afirma que el ser médico le hace malas jugadas, porque al conocer las enfermedades, riesgos de accidentes, entre otros aspectos, muchas veces se preocupo más de la cuenta. Por ello, sus hijas son atendidas por otro pediatra y ella se encarga del tratamiento cuando se enferman.

Respecto a ser madre, enfatiza en que su profesión nada tiene que ver. “Ser madre es una algo natural, que empieza el primer día en que te enteras que estas embarazada. Desde ese momento, ya quieres a tu bebé más que a nada en el mundo. En mi caso, junto a mi esposo, que realmente ha sido un gran apoyo en mi embarazo, decidimos que trabajara menos y que estuviera más tiempo con las niñas, ya que ahora serían dos. Hoy trabajo medio tiempo y el resto, se lo dedico cien por ciento a mi familia”.

Jugar y leer cuentos son los momentos que más le gusta compartir con Micaela, mientras que con María Alejandra, su momento preferido es la hora de dormirla, porque le gusta cargarla y cantarle. No espera por un momento o etapa especial, por el contrario, quiere compartirlo todo, disfrutándolas al máximo, día a día. Sólo pide salud para ellas.

Su principal temor es no estar presente para acompañarlas en su vida. Sólo pide verlas crecer felices y alcanzar sus sueños. “Lo más difícil de ser madre es estar consciente de que eres lo más importante para tus hijos, que tienes que hacerlo bien y no defraudarlos. También es difícil pensar en cómo manejar ciertas etapas y más cuando uno las vivió. Por ejemplo, la adolescencia siempre es una etapa difícil y como yo fui una adolescente un poco rebelde, ya me estoy preparando para lo que me toque”, dice.

A su juicio, la clave de la calidad de vida es el amor, la paciencia y la tolerancia, de lo cual considera es necesario tener mucho de cada una. “No es fácil tener calidad de vida con un bebé en casa. Si no se maneja de la manera adecuada, puede interferir en la relación de pareja, por lo que hay que saber darle el lugar al esposo y a los hijos, sacar tiempo para compartir por separado y juntos, y eso es un arte que le corresponde a la mujer lograrlo”, explica.

Por otro lado, refiriéndose más bien al desarrollo adecuado del bebé y cómo proveerlo, Begoña precisa que “para el buen desarrollo tiene que haber un buen cuidado, unos padres responsables e interesados en las metas que el bebe va alcanzando y esto se aplica desde el nacimiento. No hay una receta especifica que nos enseñe a ser buenos padres, y definitivo que no hay padres perfectos pero tenemos que dar todo nuestro amor y entusiasmo para ser casi perfectos”.

Lorena y Lila
El pasado 29 de septiembre nació en la Ciudad de Panamá Lila Lorena Santamaría Martínez, hija de Lorena Martínez.

Martínez es titulada de Relaciones Públicas en la Universidad de Panamá y junto a su hoy esposo Luis Javier Santamaría fundó SaludPanama.com, una empresa panameña con más doce años dedicados a la comunicación sobre salud en Panamá.

Aunque como medio de comunicación, SaludPanamá.com se inició bajo la figura innovadora de sitio web, siendo el primero de su estilo en la República de Panamá, su oferta de comunicación incluye un programa de televisión de transmisión semanal y una revista impresa, que incluye su versión en inglés.

Desde estos y bajo la coordinación editorial de Lorena Martínez, pone a disposición de nacionales y extranjeros residentes en Panamá las últimas novedades en material de salud, además de promover al país como un destino accesible y seguro para acceder a productos y servicios vinculados al campo de la salud.

Debido a su papel en la empresa, Lorena debe dividir su tiempo entre representar la marca, definir el contenido de cada uno de los productos e incluso, estudiar el guión para el programa de televisión del cual es moderadora, asesorar clientes en imagen y comunicación corporativa, y en ocasiones, hasta buscarlos para negociar pautas publicitarias.

Ahora, desde septiembre pasado, debe también abrir un espacio para atender las necesidades de su hija Lila Lorena, quien según las propias palabras de su madre es muy afortunada al contra entre familiares y amigos, con mucha gente que la quiere.

Sorprendente, maravillosa y emocionante son los calificativos que utiliza Lorena al referirse a la maternidad. “La maternidad me sorprende cada día, cuando mi hija me sigue con la mirada, cuando se ríe y cuando le tomamos una foto, mira al lente como si de verdad supiera que tiene que posar. Es maravillo ver como cada día sabe hacer algo nuevo y es aún más maravilloso tener la oportunidad de vivirlo junto a ella. Y es emocionante, porque ella viene al trabajo conmigo todos los días, lo que se convierte en una nueva aventura. Soy dichosa al tener un trabajo que me permite tener a mi hija conmigo todo el tiempo”, cuenta.

A juicio de Lorena, maternidad y ser madre no es lo mismo. Para ella, la primera le abre la puerta a la segunda. “La maternidad es un hermoso periodo que te prepara al nuevo reto de tu vida entera. Y es que por siempre, aunque físicamente no esté presente siempre seré una mamá”, dice.

La responsable editorial de SaludPanamá.com afirma que trabajar en el ámbito de la salud le fue de mucha ayuda durante su maternidad, al brindarle información actualizada que le permitiera prepararse adecuadamente. “Antes de ser mamá tenía mucha teoría en mis manos. Sólo me faltaba la práctica”. Debido a la posibilidad que tiene de tener a Lila a su lado todo el tiempo, a Lorena no le es posible indicar cuál es el momento que más le gusta compartir con su hija. Prefiere decir que le gusta hacerle y vestirla es ello. Anhela que continúe siendo una niña saludable y buena persona con quienes le rodean; y al ir a lo puntual, le divierte pensar en cómo será cuando hable y se ríe al pensar que quizá la primera palabra que pronuncie sea la de su mascota canina, Pinky.

Sus temores son los mismos que los de cualquier otra mamá: que se enferme, que se caiga, la escuela, la adolescencia, etc. Sin embargo, por el momento, no puede decir que ser madre sea difícil, ya que para ella todo ha sido más bien una experiencia, además de contar con el apoyo de su esposo.

Ante la pregunta ¿qué etapa considera será la más difícil para usted de la vida de su hija?, Lorena responde taxativamente: “en este momento no lo sé, pero no me preocupa mucho. Que el futuro me sorprenda. Sólo pido salud para ella y para nosotros, para poder disfrutarla”.

Finalmente, respecto a lo fundamental para el buen desarrollo y calidad de vida de Lila y su entorno familiar, la moderadora del programa de televisión SalupPanamá.com, transmitido por ECO TV, comenta que la clave es la prevención, que viene de la mano de amor y todo lo bueno que se puede enseñar. “La educación empieza en el hogar”.

Sindy, Benjamín y Thiago
Thiago Lucas Oro nació el pasado 1 de octubre y es el segundo hijo de la ginecóloga Sindy Rojas de Oro, quien contó a SaludPanamá.com que se trató de un embarazo deseado y realizado mediante fertilización in vitro.

“Quedar embarazada de Thiago fue una emoción de plena felicidad y de nervios a la vez. Es una bendición y al igual que su hermano mayor, Benjamín. Hasta ahora, Thiago tiene una personalidad muy seria, pero a la vez muy tierno y dulce. Es un bebe muy fácil de amar. Cuando nos mira a los ojos nos hace sentir a todos en casa muy queridos. A mi especialmente me derrite el corazón. Se porta muy bien, solo llora cuando tiene hambre o sueño”, cuenta.

La Coordinadora de Ciclos de Fertilización In Vitro del Centro de Reproducción Punta Pacífica califica la maternidad como una etapa emocionante, llena de felicidad y a la vez de angustia.

“Tener un bebé en casa nos brinda felicidad, pero a la vez, puede generar angustia y hasta caos, de buena manera digo, porque implica acostumbrarse a tantos cambios como no dormir, salir con mil chécheres a la calle y cumplir con todas las necesidades que requiere un bebé, lo cual requiere mucho tiempo y dedicación, y para una mamá que trabaja y trata de seguir con la vida que tenía antes de quedar embarazada puede ser un poco complicado pero es perfectamente posible encontrar y tener un balance”, cuenta.

Respecto a la maternidad, para Sindy no es más que el tiempo que tiene la mujer para prepararse como madre antes de que nazca el bebé; es decir, “un tiempo para descubrir el sentimiento de amar a otro ser humano, incondicional sin razón o motivo”, dice. “Emocionarse y sentir la felicidad de la llegada de un bebé es algo que no se puede explicar, ya que es un sentimiento individual, que varía en cada madre. Desde el primer momento en que tomas a tu bebé en brazos, te conviertes en madre y es una conexión que va más allá de los nueve meses de espera y que perdura por toda la vida”, dice.

Sindy considera que definitivamente su profesión le ayudó a llevar una mejor maternidad y hoy, a ser madre. Su trabajo le permite relacionarse a diario con mujeres que desean tener hijos, pero que tienen dificultades para lograrlo de manera natural y precisamente por entender lo difícil que es para miles de mujeres quedar embarazadas, es que dice aprovechar y disfrutar cada momento que tiene disponible para ser madre

“Me gusta llevar a mi hijo al colegio porque es un tiempo sólo nuestro, mío y de él. Conversamos sobre todo y él me cuenta sus sueños, me habla del colegio y todo lo que le venga en mente. Es el único momento que disfrutamos del tranque. Con Thiago, el mejor momento es cuando estamos en casa juntos, disfrutando nuestra compañía y hogar, cuando todos podemos jugar con él y darle muchos besos y abrazos”, comenta. Esta ginecóloga no está a la espera de que determinada etapa llegue. Sólo anhela que Dios le brinde a sus hijos la dicha de tener una vida sana, sin ninguna enfermedad crónica, así como la posibilidad de que ella pueda protegerlos de lo que tenga control.

“La etapa que estoy viviendo con Benjamín, mi hijo mayor, hasta ahora la disfruto mucho y después de nueve años, Dios me regaló este angelito que me ha hecho revivir esa etapa tan especial que una vez viví con Benjamín. Me encanta tener un bebé en casa y descubrir algo nuevo cada día. Pero el mejor momento de todos es en la mañana, cuando todo está en calma y puedo disfrutar de mis dos hijos antes de que salgamos a cumplir con nuestra responsabilidades”, acota.

Su temor más grande es fallecer mientras sus hijos estén pequeños y no poder estar con ellos para cuidarlos, guiarlos con buenos valores y darles el amor y atención incondicional que cada niño merece recibir de su madre.

Sindy coincide con Begoña en que la adolescencia es quizá la etapa más difícil para los hijos, pero sobre todo para las madres. A su juicio, es una etapa que viene con mucha presión para algunos niños, por ello la función de la madre es la de educar a sus hijos lo mejor que puede, enseñándoles valores desde pequeños, estableciendo líneas de comunicación abiertas, para que entiendan que tienen apoyo y a la vez, aprendan a tomar decisiones por sí solos.

Explica que para poder continuar trabajando, las responsabilidades del hogar están divididas por igual entre ella y su esposo, a quien se refiere como un gran apoyo, permitiéndole ser madre y seguir trabajando a la vez. Hoy cuenta también con el apoyo de su madre, quien vino del extranjero para ayudarle especialmente en el cuidado de sus dos hijos.

Desconectarse de cualquier situación que la estrese o cause disgusto es la clave de su calidad de vida. Y es que para ella es importante que sus hijos, una vez grandes, recuerden que su madre siempre estuvo con ellos, a su lado, contenta y participando de cada momento de sus vidas.

Según Sindy, Thiago sólo necesita amor, cuidado y atención para su desarrollo. “De pequeño deseo enseñarle valores que le duren toda una vida y tomar el tiempo para dedicarme a su desarrollo, en todo los sentidos. Quiero ser la primera en educarlo para que crezca y sea una persona con buenos principios y que aporte lo mejor de él a su propia familia y a nuestra sociedad”.

Jisel y Dana Isabella
Al igual que Lorena Martínez, ella es madre primeriza. A tan sólo 35 días del nacimiento de su hija Dana Isabella, Jisel Allard está derretida y completamente encantada con esta nueva etapa en su vida: ser madre.

“Fueron 38 semanas de dulce espera. Mes a mes una sensación distinta y emocionante. El primer trimestre feliz ante la noticia del embarazo, el segundo trimestre emocionada viendo como mi vientre crecía y sentía los movimientos de mi bebé y durante el tercer trimestre esperando con ansias la llegada del día en que conocería a Dana Isabella. Afortunadamente, un embarazo perfecto, sin complicaciones”, explica.

Jisel, ginecóloga – obstetra de profesión, cuenta que Dana Isabella a su corta edad es una bebé muy dulce y que aunque sólo tiene un poco más de un mes de vida y es muy prematuro para describir personalidad, la siente con mucha fortaleza y muy tranquila.
Para ella, maternidad y ser madre no es lo mismo. Define la maternidad como hermosa, exigente y fascinante, mientras que define ser madre como agotador, sorprendente e inspirador.

“La maternidad y ser madre son dos condiciones distintas, pero ligadas una a la otra. La maternidad es una condición relacionada con el proceso de llevar un embarazo y ser madre es aquella mujer que cumpla con el rol de crianza de un individuo, aunque no esté emparentado biológicamente con el niño o la niña”, explica.

“Ser madre es agotador pasar despierta el día y la noche cuidando un bebé, porque no es fácil cambiar pañales, dar de comer y sacar el tiempo para jugar. Es una ardua labor, pero cuando ves a tu bebé, te sientes felizmente agotada. Es sorprendente porque todos los días descubres algo nuevo, desde una sonrisa hasta como fijan la mirada, algo que además cambia cada semana. Y es inspirador tener a una persona que dependa de tus cuidados para su desarrollo, porque obliga a dar lo mejor de ti cada día. Ser madre no tiene un período de durabilidad, ya que es una condición que es para toda la vida”, agrega.

Tener como especialidad médica la obstetricia le permitió conocer en detalles todo lo que una mujer debe esperar del embarazo; sin embargo, precisa que sentir en “carne propia” esta experiencia es único y más bien la ayudó a identificarse aún más con sus pacientes. Al igual que Sindy, no considera que su profesión la ayuda a ser una mejor madre, ya que considera que esto es algo instintivo, siempre buscando lo mejor para sus hijos.

Por ser primeriza y al ser Dana Isabella una bebé tan pequeña, Jisel tiene la posibilidad de disfrutarla tiempo completo. Su momentos más preciado es cuando la alimenta. “Durante la lactancia, sólo somos ella y yo. Es el momento de más apego. Disfruto también jugar con ella y el momento del baño, porque es evidente que se divierte y me lo hace saber fijando su mirada y de vez en cuando con una sonrisa”, cuenta.

Aunque sabe que cada etapa en el desarrollo de un bebé es única, Jisel anhela escucharla decir “mamá”, verla dar sus primeros pasos, acompañarla en su primer día de clases, verla abrir emocionada los regalos de cumpleaños y navidad. Sólo pide salud para ella y estar presente para disfrutar cada una de estas etapas.

Sus mayores temores son las enfermedades, porque la crianza varía en cada hogar. “No existe un libro que nos indique cómo ser madre; por lo tanto, también existirá el temor de no hacerlo bien. Nos toca aprender de nuestros aciertos y errores”.

Para Jisel, lo más difícil de ser madre es el hecho de tener que dejar de ser ella misma, olvidarse de actividades, rutinas e incluso aspecto personal, para dedicar todo el tiempo y mayor esfuerzo a esa personita que se convierte en el centro de sus vidas y la razón de sus luchas. “Quien tiene la intención de ser una buena madre debe dejar mucho y, en algún momento, todo de ella misma atrás”, dice.

“Considero que la adolescencia será la etapa más difícil. Es todo un reto por los cambios hormonales que influyen en el plano físico y emocional de los niños. A pesar de que puede ser un período conflictivo, la adolescencia también es un período para ayudar a mi hija a madurar y a definir su futuro”, explica.

Según la gineco-obstetra, la clave de la calidad de vida es compartir en familia, disfrutar cada momento con los hijos y la pareja; así como encontrar el balance para dedicarle tiempo al trabajo sin descuidar nunca la familia.

Por otro lado, enfatiza en que lo fundamental para el buen desarrollo de un bebé es la crianza con apego, ya que esto les permite crecer con seguridad. “Debe empezar desde el momento que el bebé está en casa y no es más que criar con amor y a conciencia, sin dejar de lado los límites que cada familia considere necesarios”.

 

Modificado por última vez elSábado, 21 Junio 2014 12:07
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