Mitos sobre el cáncer


Desde que el cáncer fue diagnosticado por primera vez y durante la evolución de su historia, ha surgido mucha información, principalmente asociada a las causas y factores de riesgo de su desarrollo. Algunas son ciertas, otras imprecisas y otras engañosas y falsas.

El cáncer es una enfermedad de múltiples causas, que puede prevenirse y que puede ser curable si se detecta tempranamente. El éxito de las dos últimas depende de la concienciación de la población sobre la enfermedad y la capacidad de diferenciar los mitos de la realidad.

Algunos de los mitos más comunes sobre el cáncer son: 

MITO: El cáncer es contagioso.
Ningún tipo de cáncer es contagioso. Sin embargo, algunos tipos de cáncer son causados por virus, que sí se pueden propagar de una persona a otra, como es el caso del virus del papiloma humano (VPH), una enfermedad de transmisión sexual que aumenta el riesgo de padecer cáncer cervical, anal y algunos tipos de cáncer de cabeza y cuello. Otros virus,
como el de la hepatitis B y C, que se transmiten por el intercambio de agujas intravenosas infectadas o actividad sexual, aumentan el riesgo de padecer cáncer de hígado.

MITO: Si tiene antecedentes familiares de cáncer, usted desarrollará la enfermedad.
Si bien tener antecedentes familiares de cáncer aumenta el riesgo de padecer la enfermedad, no es una predicción definitiva. Se estima que 4 de cada 10 casos de cáncer se pueden prevenir con simples cambios en el estilo de vida, como llevar una dieta balanceada, mantener un peso saludable, realizar actividad física, limitar las bebidas alcohólicas y evitar el tabaco. En el caso de aquellas personas que han heredado una mutación genética que los pone en riesgo de desarrollar cáncer, el médico puede recomendar una cirugía o medicamentos para reducir las probabilidades.

MITO: El cáncer se extiende por el cuerpo al consumir azúcar.
No existen pruebas concluyentes que demuestren que ingerir azúcar hará que el cáncer crezca y se propague más rápidamente. Todas las células del cuerpo, sanas o cancerosas, dependen del azúcar (la glucosa) para crecer y funcionar; sin embargo, ingerir azúcar no acelerará el desarrollo del cáncer, así como tampoco dejar de hacerlo hará que el cáncer crezca más lentamente. Ahora, demasiadas calorías debido al azúcar se ha asociado a aumento de peso, obesidad y diabetes, enfermedades que aumentan el riesgo de padecer cáncer y otros problemas de salud.

MITO: El tratamiento para el cáncer en general es peor que la enfermedad.
Si bien los tratamientos para el cáncer, como la quimioterapia y la radioterapia, pueden causar efectos secundarios desagradables y a veces graves, los avances logrados en fármacos y tratamientos de radiación son mucho más tolerados que en el pasado, con menos efectos secundarios. En consecuencia, los síntomas como las náuseas y los vómitos intensos, la pérdida de cabello y el daño tisular son mucho menos frecuentes.

MITO: Es más fácil vivir sin saber que se tiene cáncer.
No se deben ignorar los síntomas o signos de cáncer, como la presencia de un bulto en la mama o un lunar de aspecto anormal. Si bien pensar que se padece de cáncer es aterrador, hablar con el médico y recibir el diagnóstico le permitirá tomar decisiones fundamentadas y buscar la mejor atención posible. Cabe destacar que el tratamiento en general es más eficaz durante los primeros estadios del cáncer, ppr lo que un diagnóstico temprano mejora las probabilidades de supervivencia de una persona.

MITO: Tener pensamientos positivos curará el cáncer.
Sin duda, una actitud positiva puede mejorar la calidad de vida de una persona durante el tratamiento para el cáncer; sin embargo, no hay estudios que demuestren que esta actitud puede curar la enfermedad. Darle tanta importancia a la actitud puede causar culpa y desilusión innecesarias si, por motivos que están fuera de su control, su salud no mejora.

MITO: La cura contra el cáncer existe, pero las farmacéuticas y gobiernos lo esconden.
Nadie está escondiendo la existencia de un tratamiento milagroso y definitivo. Existen cientos de tipos de cáncer y todos responden de manera diferente a diversos tipos de tratamiento. Aún hay mucho por aprender, y este es el motivo por el que los estudios clínicos continúan siendo esenciales para lograr progresos en la prevención, el diagnóstico y el tratamiento del cáncer.

MITO: Si no me ofrecen todas las pruebas, los procedimientos y los tratamientos disponibles, no recibo la mejor atención para el cáncer.
No todas las pruebas, los tratamientos o procedimientos son adecuados para todas las personas. Usted y su médico deben analizar cuáles aumentarán sus probabilidades de recuperación y lo ayudarán a mantener la mejor calidad de vida y cuáles podrían aumentar su riesgo de efectos secundarios y causarle costos innecesarios.

No olvide que siempre debe hablar con su médico para verificar la exactitud de cualquier información que escuche o lea sobre el cáncer o cualquier otra enfermedad o condición.

Por Dr. Roberto Iván López- Oncología Clínica

Modificado por última vez elLunes, 22 Julio 2019 10:04

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