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Mitos y verdades de la lactancia materna


Cuando un médico pediatra o en anuncios publicitarios se refieren a suplementos lácteos para niños, casi siempre se hace la salvedad de que el mejor alimento para el lactante es la leche materna.

Sin embargo, alrededor de esta acción natural giran muchos mitos. En el marco de la celebración de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, SaludPanama.com conversó con el gineco-endocrinólogo Konstantinos Tserotas y la consejera de lactancia María Eugenia Corbett, con el objetivo de conocer cuál de ellos son ciertos.

Estos es lo que respondieron estos expertos al ser consultados sobre los 10 aspectos más mitificados de la lactancia materna:

1.- Hay madres que no producen suficiente leche. CIERTO.
Según la consejera de lactancia María Eugenia Corbett, el cuerpo humano tiene “un sistema endocrino de oferta y demanda, el cual se ajusta a la cantidad que así requiera una cría humana. En la base de nuestro cerebro contamos con una glándula llamada hipófisis o pituitaria (…) que segrega a su vez dos hormonas: oxitocina y prolactina. La prolactina tiene la función de hacer que nuestras mamas produzcan leche y la oxitocina tiene la función de contraer los conductos lactíferos para eyectar la leche (así como también contrae el útero)”.

“El estímulo que necesita nuestro cerebro para producir estas hormonas es el estímulo correcto al seno. En este caso, sería la succión natural del infante. Si una madre amamanta a demanda (sin horarios, hasta que el bebé suelte el seno), con una posición y agarre correcto del bebé al seno, sólo brindado el seno, sin introducción de mamones, chupones o biberones (el bebé aprendería otra manera de succionar), será capaz de mandar aquel estímulo de succión que el cerebro necesita para producir la cantidad de leche necesaria para su bebé” El 98% de las mujeres pueden producir y amamantar a sus bebés”, comenta.

Por su parte, el  ginecólogo y endocrinólogo Konstantinos Tserotas señala que “sí hay madres que no producen suficiente leche, razón por la cual se insiste en la toma de agua, y en que el bebé succione varias veces hasta hacer que salga. Sin embargo, aún así algunas producen poco. Lo ideal aquí es no desesperarse al principio, dejar al bebé que su trabajo succionando y así estimular lo más posible la producción”.

2.- La madre que amamanta debe tener una dieta especial y restringir ciertos alimentos, para evitar gases y cólicos en los niños. FALSO
“Los gases son generados por aperturas de aire al momento de alimentar al bebé. De ahí la importancia de un buen agarre al seno de parte del bebé. Al inicio, los bebés cuentan con el reflejo de succión, pero está en la madre guiar al bebé a un agarre al vacío, para evitar la entrada de aire al momento de tragar. Introduciendo el seno en la boca del bebé, de manera que queden los labios inferiores y superiores hacia afuera, que agarre la mayor cantidad de areola y seno. No debe escucharse sonidos al succionar el bebé”, explica la consejera.

“En cuanto a los cólicos, hay muchas teorías, pero según las investigaciones (…) lo único que pasa a través de la leche materna es la caseína, proteína encontrada en la leche bovina. Es una proteína con cadenas muy grandes como para que un bebé las digiera. Ahora bien, se sugiere tener una dieta lo más variada posible, y evitar aquellos alimentos a los que la madre tenga reacción alérgica, exista intolerancia o causen malestar de alguna forma. Además, de una dieta lo más natural posible, para brindar salud a la madre”, agrega.

Desde el punto de vista ginecológico, según Tserotas, no hay restricciones. “De algunos pediatras hemos oído recomendaciones de no cítricos, chocolates, menestras y aumentar el consumo de leche. De otros no, por lo que no responde a una norma, sino a casos puntuales”.

3.- Algunas mujeres producen leche de mala calidad y por eso el bebé no aumenta bien de peso. FALSO
Según Corbett, “la leche siempre será óptima para cada infante, pues son glóbulos blancos. Las glándulas de Montgomery recogen información de la saliva del bebé para la producción ideal de anticuerpos en la leche. Las leche humana siempre será de óptima calidad para un bebé humano. Si nunca hemos dudado de la calidad de nuestra sangre, ¿por qué dudar de nuestra calidad de leche?”.

“No hay leche materna de mala calidad. Y que los bebés no aumenten de peso se debe a una serie de situaciones inherentes al recién nacido”, precisa Tserotas.

4.- Una mujer tiene que beber leche para producir leche. FALSO.
“La cantidad de leche es determinada por el sistema endocrino de oferta y demanda, no por los alimentos que ingerimos. Una dieta balanceada y variada es lo sugerido por la Organización Mundial de la Salud y La Liga de la Leche Internacional”, señala Corbett.

Respecto a este aspecto, el ginecólogo manifiesta que “la leche tomada por la mama no tiene que ver con la leche producida. El calcio que aparece en la leche materna viene de los depósitos maternos, una vez se consume la que circula en sangre, y estos depósitos son los huesos. Se calcula que el calcio utilizado en la lactancia se recupera en los huesos entre 1 y 2 años de finalizada ésta”.

5.- El niño debe vaciar los dos pechos en cada toma. FALSO.
“Los senos tienen conductos, más no son un centro de almacenamiento. En otras palabras, el seno nunca se ‘vacía’. El bebé determina qué seno quiere agarrar, dependiendo de su necesidad en el momento. Es decir, puede haber un seno que ya ha tomado anteriormente, para saciar su sed, y tenga hambre, tomará del seno más ‘vacío’, ya que tendrá la leche que necesita. En cambio, si tendrá sed, tomará del seno que tenga leche "desnatada", para ese propósito. El bebé determinará qué seno tomar y cuánto tiempo. Hay que tomar en cuenta la buena posición y el buen agarre para una óptima succión en el cual el bebé saque la leche que necesite con el menor esfuerzo”, comenta la consejera.

“Realmente vaciarlos dependerá de cuanto produce la madre y cuanto requiere el bebé, pero vaciarlos por el bebé no es obligatorio. La sobre producción por la madre debe ser ordeñada y guardada en el congelador, si no se acumula y da dolor en los pechos, fiebres altas y hasta mastitis”, precisa el ginecólogo.

6.- Los bebés amamantados no duermen bien durante las noches. FALSO
“A medida que los infantes crecen, así mismo se madura y se desarrolla el sistema neurológico. (…) Los bebés humanos necesitan una constante atención de parte de los padres, no se valen por sí mismos, por lo cual dependen totalmente de sus progenitores. Hay que tomar en cuenta de igual forma, que el bebé ha sido alimentado dentro del útero constantemente por el torrente sanguíneo, a través del cordón umbilical. (…) La leche materna es de óptima calidad y absorción, lo que la hace ideal para el sistema digestivo del ser humano, digiriéndose fácilmente y por ende, requiriendo tomas frecuentes. (…) La leche humana contiene proteínas con cadenas apropiadas para la digestión de los infantes, a diferencia de la proteína de vaca, que de difícil digestión y que pueden producir malestar. En conclusión, el sueño del bebé no tiene que ver con su alimentación, sino con el desarrollo neurológico”, dice Corbett.

“Claro que duermen bien en las noches los bebés amamantados. Al contrario, el amamantar hace que el bebé trague menos aire, tenga menos gases y eructos y esté más tranquilo durante la noche”, destaca por su parte Tserotas.

7.- La extracción de la leche materna es una buena forma de saber cuánta leche tiene disponible. CIERTO
Respecto a este mito, la consejera de lactancia materna señala que “muchas veces hay ansiedad y preocupación por si el bebé recibe suficiente leche, dado que no hay marcas en los senos para determinar mililitros que reciben los niños (como en un biberón). El mejor estímulo para la extracción de leche es el bebé y para determinar si un bebé está recibiendo la cantidad que necesita de leche materna, hay que tomar en cuenta las veces que cambiamos de pañal y su aumento de peso. Normalmente, al inicio, el bebé que recibe calostro, mojará uno o dos pañales diarios. Una vez esté tomando leche materna, después del tercer o cuarto día del posparto, el infante mojará de 6 a 8 pañales de tela (5 a 6 desechables) cada 24 horas, de los cuales 2 a 5 pañales serán con deposiciones. Como bien se sabe, todo lo que sale es proporcional a lo que entra. Un bebé alerta indica buen desarrollo. Los bebés dormilones o letárgicos pueden necesitar ser vistos por el médico para asegurarse que no se deshidraten por falta de tiempo al pecho”.

Por su parte, el ginecólogo Konstantinos Tserotas comenta que “si tenemos duda si el bebé se está llenando o no, toca extraer leche para corroborar la producción y, tal vez, y hablándolo con el pediatra, agregar algo de formula”.

8.- La baja producción de leche se hereda. FALSO
“Si nos basamos en la teoría de selección natural, el sostener la vida fuera del útero y la superviviencia de la especie es lo que se hereda de los ancestros. Las mutaciones genéticas ocurren cada ciertos millones de años, no por 75 años de alimentación artificial. La producción, como se dijo anteriormente, se basa en un sistema endocrino de oferta y demanda. Madres sanas, que no tengan tumores en la pituitaria o con algún problema comprobado de secreción hormonal y que tengan glándulas mamarias, pueden amamantar”, dice Corbett.

“No existen estudios que confirmen que la baja producción de leche se herede”, indica Tserotas.

9.- Dar pecho a demanda, genera niños dependientes y trastornos de pareja. FALSO.
“Dar pecho a demanda es la manera de mantener una producción que acompañe las necesidades del bebé. El necesitar no es igual a querer. Los bebés necesitan a sus madres para sobrevivir y (…) estas necesidades sobrepasan las de alimentación, siendo las de seguridad y amor. Las teorías del apego sugieren que el bebé a quien se le ha atendido sus necesidades, crecen más seguros. (…). El primer vínculo es de suma importancia para un desarrollo social y neurológico óptimo. Esto es muy diferente a generar niños dependientes. Los trastornos de pareja se deben a factores externos a la llegada de un nuevo bebé. Es importante mantener una comunicación abierta con la pareja y tratar de empatizar con las necesidades afectivas que tiene el otro. Depende de afrontar los cambios que genera la paternidad, ya sea que la madre de pecho o no”, enfatiza Corbett.

“El pecho a demanda, algo que se hace mucho al principio de la lactancia, no debe traer ninguno de los problemas mencionados”, destaca el ginecólogo.

10.-  El éxito de la lactancia depende del tipo de parto, de la forma de los pezones y del tamaño de los pechos. FALSO.
De acuerdo con la consejera, “el parto natural y apego temprano favorece a un buen inicio de la lactancia, más no todo depende de él. Madres que han tenido complicaciones o que quisieran dar pecho exclusivo, lo pueden hacer con apoyo y determinación. Las madres que han tenido cesárea, son tan capaces de amamantar como cualquier otra. El pegarse al bebé al pecho constantemente, el contacto piel a piel, son lo requerido para iniciar una lactancia exitosa. Sobre la forma de los pezones, debe aclararse que el bebé no toma pezón, sino pecho. Por lo que depende más del posicionamiento adecuado del bebé para facilitar la succión. Respecto al tamaños de los senos o formas, esto no tiene que ver con la capacidad de producción”.

En relación con estos aspectos, el ginecólogo Konstantinos Tserotas precisa que “el éxito de la lactancia no depende del tipo de parto (vaginal vs cesárea). El tamaño de los pechos depende de su contenido de grasa y no de la cantidad de glándulas mamarias. Hasta el 20% de las mujeres pueden tener pezones invertidos y esto no debe ser un problema. Hay varias causas, pero finalmente, un bebé no se engancha al pezón sino a la areola y con la succión puede sacar el pezón y este permitir el paso de la leche desde la mama al bebé”.

Modificado por última vez elJueves, 20 Agosto 2015 19:50
SaludPanama.com

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