Mujer: ¿por qué debes cuidar tu corazón?

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Las cardiopatías forman parte de las enfermedades no transmisibles (cardiovasculares, diabetes, renales y pulmonares crónicas) y según cifras del sistema de salud de Panamá, alrededor del 50% de las muertes en nuestro país son causadas por estas patologías, siendo los accidentes cardiovasculares (ACV) los de mayor impacto.

De acuerdo con cifras del servicio de cardiología del Complejo Hospitalario Dr. Arnulfo Arias Madrid de la Caja de Seguro Social (CSS), de enero a octubre de 2017 se concedieron 10 mil 340 consultas externas a pacientes por diversas razones asociadas a cardiopatías.

Dentro de este escenario, cabe destacar que las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en las mujeres adultas. Documentos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que aproximadamente por cada minuto que pasa, una mujer fallece en el mundo por un infarto al corazón.

El problema parece estar en el cuándo acuden al médico y es que las mujeres acostumbran consultar tarde. Si existe fatiga, dificultad para respirar o dolor de pecho, lo atribuyen a una angustia o a un problema respiratorio y, en último lugar, a un problema cardiovascular. Posponen sus síntomas por cumplir roles familiares o laborales o resuelven diez problemas antes de acudir ante un especialista.

Si bien la enfermedad cardiovascular es más frecuente en los hombres, cuando se presenta en las mujeres es más grave y deja mayores secuelas. Entonces, Mujer: ¿por qué debes cuidar tu corazón?

Las hormonas
Durante el periodo fértil de la mujer, el corazón está resguardado por el efecto del estrógeno, hormona que protege las arterias y los vasos sanguíneos; sin embargo, cuando la mujer entra a la menopausia esta protección se pierde. Al disminuir el estrógeno, se genera insuficiencia ovárica, aumento de peso y de colesterol.

Durante este periodo, alrededor de los 50 años de edad, también suele aparecer la hipertensión, uno de los factores de riesgo más importantes en la mujer, junto con los antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular, la diabetes y el tabaquismo.

Esta confabulación de factores, en concomitancia con la menopausia, vuelve más proclive a la mujer a sufrir enfermedad coronaria.

El infarto
El infarto en la mujer se produce debido a la enfermedad aterosclerótica, que puede manifestarse de forma crónica, que obstruye lentamente las arterias y provoca angina de esfuerzo o dolor en el pecho; o rompiendo las arterias que tienen pequeñas placas de colesterol y calcio, las cuales se contraen ante un episodio de angustia, impresión o molestia que eleva la presión arterial. 

Cuando la placa expone el material que contiene, el organismo reacciona con la formación de un coágulo, que obstruye el paso de la sangre y produce el infarto. Es importante reaccionar rápidamente: tiempo perdido es corazón perdido. Cuando la arteria se obstruye, el tejido del corazón no recibe sangre, empieza a sufrir y, a la larga, a morir.

Cerca de la mitad de las mujeres que sufren un infarto, nunca antes había tenido síntomas, por lo que es vital saber reconocerlos y consultar a tiempo con un especialista.

Prevención
Ser fumadora, diabética y tener el colesterol y la presión altos son los principales factores de riesgo cardiológico femeninos, pero son modificables con un adecuado manejo. En este sentido, la mejor manera de cuidar el corazón es con hábitos saludables: no fumar, mantener un peso adecuado, hacer ejercicio de manera regular y comer sanamente.

Conocer las cifras metabólicas permite tomar decisiones concordantes y preventivas: las medidas ideales de la presión arterial son 140/90 mmhg; la glicemia normal es menor a 100 mg/dl y el colesterol normal, 200 mg/dl.

Para identificar si una persona está en riesgo de tener un infarto, existen avances tecnológicos como el angiotac coronario, un examen no invasivo que permite evaluar el estado de las arterias a través de un escáner.

Al acercarse la menopausia, es recomendable que las mujeres visiten al ginecólogo y al cardiólogo antes de iniciar una terapia de reemplazo hormonal, para que en conjunto definan el riesgo y beneficio de ella.

Mujeres y hombres presentan síntomas diferentes ante un infarto. Mientras ellos suelen sufrir opresión en el pecho, sudoración y sensación inminente de muerte, en las mujeres la opresión puede darse en el pecho o en la espalda y va acompañada de una sensación de fatiga, desvanecimiento y palpitaciones, casi siempre sin sudoración; por lo que su asociación con un infarto a veces es difícil.

La edad promedio de infarto en las mujeres es de 68 años, pero a veces también afecta a las más jóvenes. Además de los factores de riesgos como las enfermedades crónicas (diabetes e hipertensión, por ejemplo), entre otras causas están los cuadros de estrés o crisis agudas, que puede provocar vasoconstricción de las arterias y fractura de placas.

Este tipo de enfermedades resultan una gran carga para el sistema de salud, los pacientes y familiares; además, son enfermedades altamente costosas y la prevención a través de hábitos de vida saludable es de manera comprobada, la forma más sencilla y económica de enfrentarlas.

Por Dr. Edgar Avilés – Cardiología

Modificado por última vez elMiércoles, 12 Junio 2019 21:12
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