Diabetes gestacional: nueve meses que pueden cambiar la historia de una familia

La diabetes gestacional suele entenderse como una condición limitada al embarazo. Sin embargo, lo que ocurre durante esos nueve meses puede tener implicaciones que van mucho más allá del nacimiento del bebé.

La Dra. Ileana Chiari, especialista en Medicina Familiar, Diabetes y Obesidad, explica que el embarazo representa una importante ventana de oportunidad para proteger la salud metabólica de la madre y del niño, e incluso influir positivamente sobre las siguientes generaciones de una familia. 

La preparación comienza antes del embarazo

Uno de los principales mensajes de la especialista es que la mujer no debería esperar una prueba de embarazo positiva para comenzar a cuidar su salud metabólica.

Antes de la concepción es recomendable prestar atención al peso, la alimentación y la actividad física, así como conocer parámetros importantes como los niveles de glucosa, colesterol y presión arterial.

También resulta fundamental revisar los antecedentes familiares.

Entre los factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollar diabetes gestacional, la Dra. Chiari menciona el sobrepeso o la obesidad, tener familiares de primer grado con diabetes tipo 2, determinados antecedentes étnicos y haber tenido previamente un bebé de gran tamaño.

Conocer estos factores permite establecer una vigilancia más adecuada desde las primeras etapas del embarazo. 

¿Qué es realmente la diabetes gestacional?

La diabetes gestacional aparece en una mujer que previamente no tenía diabetes y desarrolla niveles elevados de glucosa durante el embarazo.

Una característica importante es que generalmente no produce síntomas, por lo que el tamizaje resulta esencial.

Según explica la Dra. Chiari, las mujeres con factores de riesgo deben conversar con su médico sobre la realización temprana de una prueba de tolerancia oral a la glucosa. En estos casos, el estudio puede indicarse durante las primeras 15 semanas del embarazo.

Cuando no existen factores de riesgo ni un diagnóstico previo, el tamizaje se realiza habitualmente entre las semanas 24 y 28 de gestación.

Detectarla oportunamente permite establecer medidas destinadas a proteger tanto a la madre como al bebé. 

¿Cómo afecta la glucosa elevada al crecimiento del bebé?

Cuando los niveles de glucosa de la madre permanecen elevados, parte de esa glucosa atraviesa la placenta y llega al bebé.

Como respuesta, el organismo fetal comienza a producir una mayor cantidad de insulina para mantener sus propios niveles de glucosa dentro de rangos adecuados.

La insulina, además de regular la glucosa, tiene un efecto anabólico. Por esta razón, su producción excesiva puede favorecer un crecimiento mayor del bebé hasta convertirlo en un niño grande para su edad gestacional.

Aunque culturalmente un bebé grande puede interpretarse como un bebé saludable, este crecimiento excesivo puede representar riesgos.

Durante el parto pueden presentarse dificultades para atravesar el canal vaginal, incluyendo distocia de hombros y lesiones asociadas al nacimiento. También puede aumentar la posibilidad de requerir una cesárea. 

El nacimiento no termina necesariamente la historia

Otro aspecto importante ocurre inmediatamente después del parto.

Mientras estaba dentro del útero, el bebé podía estar produciendo grandes cantidades de insulina en respuesta a los elevados niveles de glucosa provenientes de la madre. Después del nacimiento, esa fuente adicional de glucosa desaparece, pero durante algún tiempo el bebé puede continuar produciendo cantidades elevadas de insulina.

Esto puede provocar una hipoglucemia neonatal.

Por esta razón, algunos recién nacidos requieren vigilancia estrecha durante sus primeras horas de vida y, en determinados casos, atención especializada.

Pero las implicaciones potenciales tampoco terminan durante el período neonatal.

La Dra. Chiari explica que los niños que estuvieron expuestos durante el embarazo a un ambiente metabólico alterado pueden presentar posteriormente una mayor predisposición al sobrepeso, resistencia a la insulina y diabetes.

De allí la importancia de que esa historia sea conocida no solamente por la madre, sino también por los profesionales de salud encargados del seguimiento del niño a medida que crece. 

Después del parto, la madre también necesita seguimiento

Aunque la diabetes gestacional generalmente desaparece después del nacimiento y la expulsión de la placenta, haberla presentado constituye una información médica que debe acompañar a la mujer en el futuro.

La Dra. Chiari recomienda realizar nuevamente una prueba de tolerancia oral a la glucosa aproximadamente al momento de la revisión del primer mes después del nacimiento.

El objetivo es confirmar que efectivamente se trató de una diabetes limitada al embarazo y descartar una diabetes tipo 2 que pudiera haber estado presente.

Incluso cuando ese resultado sea normal, la mujer debe continuar controles periódicos, porque haber tenido diabetes gestacional aumenta posteriormente el riesgo de desarrollar prediabetes o diabetes tipo 2.

El seguimiento puede realizarse anualmente o, dependiendo de cada caso, al menos cada tres años. 

Una ventana de oportunidad para dos generaciones

La importancia de la diabetes gestacional no debe abordarse desde la culpa, sino desde la prevención.

Mejorar la alimentación, mantener actividad física, alcanzar un peso adecuado cuando sea posible y realizar controles médicos oportunos permite modificar el entorno metabólico en el que se desarrolla el embarazo.

Eso puede beneficiar inmediatamente a la madre, disminuir complicaciones durante la gestación y ofrecer mejores condiciones de desarrollo al bebé.

Además, una mujer que conoce que tuvo diabetes gestacional puede mantener una vigilancia más estrecha durante el resto de su vida y reducir el riesgo de que una alteración metabólica avance silenciosamente.

Como resume la Dra. Ileana Chiari, el embarazo representa una ventana de oportunidad para cambiar la historia de dos generaciones.

En la entrevista completa de SaludPanama, la especialista explica qué mujeres tienen mayor riesgo, cuándo debe realizarse el tamizaje, por qué la glucosa materna puede provocar un crecimiento excesivo del bebé y qué seguimiento deberían recibir tanto la madre como el niño después del nacimiento. 

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