El Dr. Iván Wilson, especialista en pediatría, explica cómo reconocer esta infección viral frecuente en la infancia, cuáles son sus principales manifestaciones y qué deben hacer los padres para aliviar las molestias y prevenir su propagación.
La enfermedad de mano, pie y boca es una infección viral que afecta principalmente a bebés y niños pequeños, aunque también puede presentarse en niños mayores e incluso en adultos. Se caracteriza por la aparición de pequeñas lesiones en la piel y dentro de la boca, que pueden acompañarse de fiebre, malestar general y dificultades para alimentarse.
Durante una entrevista con Lorena Martínez en el podcast de SaludPanama, el Dr. Iván Wilson, pediatra, explicó que esta enfermedad no es nueva, pero ha adquirido mayor reconocimiento entre los padres durante los últimos años. Aunque generalmente presenta una evolución favorable, conocer sus síntomas y adoptar las medidas adecuadas resulta fundamental para evitar complicaciones y reducir el contagio.
Esta infección es producida por virus del grupo de los enterovirus, entre ellos los virus Coxsackie. Pertenece a las llamadas enfermedades exantemáticas, que se caracterizan por manifestaciones en la piel acompañadas, en algunos casos, de síntomas generales.
Las lesiones más características son pequeñas vesículas o ampollas, frecuentemente rodeadas de un borde rojizo, que aparecen en las manos, los pies y dentro de la boca.
Sin embargo, el Dr. Wilson advierte que no siempre se limita a estas tres áreas. Algunos niños pueden presentar lesiones en las piernas, los glúteos o la región genital, especialmente durante los primeros años de vida.
Debido a que otras enfermedades, como la varicela, el impétigo y la herpangina, pueden producir manifestaciones similares, la evaluación pediátrica es importante para establecer un diagnóstico correcto.
El período de incubación descrito por el especialista es de aproximadamente tres a cinco días desde el contacto con el virus hasta la aparición de las primeras manifestaciones.
En sus etapas iniciales, la enfermedad puede provocar fiebre, vómitos, diarrea y malestar general, incluso antes de que aparezcan las lesiones características.
Esta situación puede dificultar el diagnóstico durante los primeros días, cuando los síntomas todavía se parecen a los de otras infecciones virales infantiles.
La enfermedad de mano, pie y boca es contagiosa. Su transmisión puede producirse mediante secreciones respiratorias, contacto con material fecal contaminado y objetos o superficies que contienen el virus.
El Dr. Wilson explica que los juguetes y otros objetos compartidos pueden facilitar el contagio, especialmente cuando los niños se llevan las manos a la boca sin haberlas lavado adecuadamente.
Por esta razón, las guarderías, maternales y centros preescolares representan ambientes donde la infección puede propagarse con facilidad.
Aunque se presenta principalmente en niños pequeños, los cuidadores, docentes y otros adultos que mantienen contacto cercano con ellos también pueden infectarse.
Una de las manifestaciones más incómodas de esta enfermedad son las lesiones dentro de la boca, que pueden resultar dolorosas y provocar que el niño rechace alimentos y líquidos.
El especialista destaca que, durante esta etapa, mantener una hidratación adecuada es una de las prioridades del cuidado infantil.
Ofrecer agua o soluciones de rehidratación oral en pequeñas cantidades y de manera frecuente puede ayudar a mantener el consumo de líquidos. También recomienda evitar alimentos y bebidas muy calientes o ácidos, porque pueden aumentar el dolor.
El tratamiento suele estar dirigido a aliviar los síntomas. Según la evaluación del pediatra, pueden indicarse medicamentos como acetaminofén para controlar la fiebre y el dolor, además de tratamientos específicos cuando existen molestias importantes en la piel o la boca.
Los productos tópicos para lesiones bucales deben utilizarse únicamente bajo indicación médica, ya que algunos anestésicos locales no son seguros para niños pequeños.
La prioridad no es obligar al niño a comer normalmente durante los días de mayor molestia, sino procurar que continúe hidratándose adecuadamente.
El lavado frecuente de manos, la higiene de los objetos compartidos y la permanencia en casa durante la fase sintomática son medidas importantes para reducir la propagación de esta infección.
El Dr. Wilson insiste en la responsabilidad de los padres de no enviar a los niños con fiebre y manifestaciones compatibles con la enfermedad a la escuela o al maternal, evitando así nuevas cadenas de contagio.
Aunque la mayoría de los casos evoluciona favorablemente, recomienda no intentar establecer el diagnóstico únicamente por la apariencia de las lesiones y acudir al pediatra para recibir orientación.
Si el niño no consigue beber suficientes líquidos, presenta signos de deshidratación, decaimiento importante o empeoramiento de su condición, necesita atención médica oportuna.
La enfermedad de mano, pie y boca suele resolverse sin complicaciones, pero reconocer sus manifestaciones, mantener una buena hidratación y seguir las recomendaciones del pediatra permite acompañar su evolución con mayor seguridad.
En esta edición del podcast de SaludPanama, el Dr. Iván Wilson comparte recomendaciones prácticas para que las familias comprendan mejor esta infección y sepan cómo actuar cuando aparece en los más pequeños del hogar.