Nutrición Prenatal


La nutrición del feto depende de la efectividad coordinada de un aporte suficiente de nutrientes, que se obtiene de una nutrición materna adecuada.

El estado fisiológico de la gestación (embarazo) requiere la adaptación de la nutrición a las necesidades de la madre y del hijo, quienes pasan a considerarse vulnerables desde el punto de vista nutricional, ya que durante las 40 semanas que dura el embarazo, se producen procesos relacionados con el desarrollo de la vida intrauterina, que influirán de manera permanente en la salud de un individuo.

En este sentido, el objetivo del cuidado nutricional de la embarazada es preservar la salud materna y apoyar el crecimiento fetal normal.

“Durante el embarazo se producen adaptaciones fisiológicas o metabólicas en el feto como respuesta a un micro-ambiente mediado por la nutrición, en una etapa crítica del desarrollo estructural o funcional de ciertos órganos. La nutrición del feto depende de la efectividad coordinada de un aporte suficiente de nutrientes, que se obtiene de una nutrición materna adecuada y de una funcionalidad placentaria correcta”, explica la nutricionista y dietista Yarabín De Icaza.

La especialista indica que las demandas de energía de la mujer durante la gestación aumentan. El incremento de peso materno, en función de la edad gestacional, está justificado por los cambios corporales como los aumentos de mamas para la lactancia, reservas de grasa, volumen sanguíneo, placenta y feto.
“En el embarazo, los requerimientos nutricionales aumentan y la cobertura de los mismos debe ser guiada por un especialista, ya que por lo general la dieta de muchas de éstas mujeres -incluso desde antes de esta etapa- son bajas en nutrientes como el hierro, calcio, zinc, magnesio, vitamina B6, D, E y ácido fólico. Siempre es mejor recibir los nutrientes de alimentos naturales incluidos en la dieta, que deben seleccionarse en función de la calidad, más que de la cantidad”, dice.

Según la nutricionista, la alimentación de la mujer embarazada varía en cada trimestre, debido a la formación del bebé. Durante el primer trimestre, la futura madre debe asegurarse una alimentación equilibrada o variada en todos los nutrientes, mientras que durante el segundo y tercer trimestre se requiere aumentar la cantidad de alimentos, para satisfacer las crecientes demandas de energía, proteínas y minerales.

Respecto al aumento de la carga calórica, la especialista indica que la recomendación es hacerlo de manera gradual: aumento de 150 Kcal de ingesta total diaria para el primer trimestre y 350 Kcal diarias de ingesta total aproximadamente. También comenta que aquellas mujeres que reducen su actividad física durante el embarazo, deben ingerir únicamente 200 Kcal/día.

Una mujer embarazada debe consumir una dieta rica en macro y micronutrientes, y elevada cantidad de agua. Los primeros incluyen los carbohidratos, que son los que suministran energía a la madre y al bebé y se obtienen del pan, cereales, arroz, papas, plátano, pasta; las proteínas, importantes para la formación, funcionamiento y reparación de las células del cuerpo y para la producción de la sangre adicional que se requiere y se obtienen de las carnes, huevos, menestras (frijoles, lentejas, porotos, arvejas, guandú); y las grasas, que proporcionan la energía de larga duración para el crecimiento, ayudan a la formación de células y a la absorción de la vitamina A y que se obtienen de las carnes, productos lácteos, frutos secos (nueces, almendras), mantequilla, margarina, aceites vegetales.

Los micronutrientes son el calcio, que ayuda a formar huesos y dientes fuertes (leche, queso, yogurt, sardinas, espinacas); el hierro, que ayuda a producir los glóbulos rojos que suministran oxígeno al bebé (carnes); y el ácido fólico, que interviene en el cierre del tubo neural del bebé, evitando malformaciones (vegetales de hojas verde oscuro, hígado, yema de huevo, habichuelas, aguacate, harinas integrales)

Según De Ycaza, la suplementación con ácido fólico es de gran importancia desde antes del embarazo, así como el consumo de agua, por el balance de fluidos intracelular y extracelular, y por la producción y recambio de líquido amniótico que es de 98-99%.

Prohibiciones y afecciones debidas a la malnutrición

El consumo de cafeína durante el embarazo puede afectar la frecuencia cardíaca y respiratoria. En este sentido, el consumo de más dos tazas de café al día, bebidas con cafeína como té, bebidas carbonatadas u otras, está contraindicado.
Asimismo, el consumo de edulcorantes artificiales está contraindicados para aquellas mujeres que padecen fenilcetonuria.

Según la nutricionista, se debe evitar fumar, consumir bebidas alcohólicas y medicamentos que no hayan sido recomendados por un profesional de la salud, ya que éstos pueden afectar el crecimiento y el desarrollo del bebé.

“El cigarrillo incrementa el riesgo de bajo peso al nacer del feto, bebés prematuros y abortos espontáneos, mientras que el consumo de alcohol durante el embarazo puede causar abortos espontáneos, nacimiento de bebés muertos y una variedad de trastornos de por vida que se conocen como trastornos del espectro alcohólico fetal."

“Cuando la ingesta de calorías es insuficiente, la fuente de energía que utiliza el organismo son las proteínas, por lo que se pierden proteínas que serían utilizadas para el crecimiento y desarrollo del bebé”, cita como ejemplo la nutricionista.

Explica que deficiencia de los micronutrientes o nutrientes que son necesarios durante el embarazo, pueden traer consigo algunas discapacidad. Por citar sólo algunos, la deficiencia de ácido fólico a partir del momento de la concepción y durante los primeros 28 días, puede causar defectos del cierre del tubo neural como problemas referentes al desarrollo del cerebro y/o médula espinal del bebé, los bajos niveles de vitamina A y folato en la sangre tienen fuerte relación con el retardo en crecimiento intrauterino.

Adicionalmente, la deficiencia de hierro, supone la aparición de anemia durante el embarazo, afectando a la madre y al feto, disminuyendo el desarrollo del cerebro del bebé y poniendo en aumento el riesgo de mortalidad postparto.

Por otra parte, el consumo insuficiente de calcio, lleva al cuerpo a adquirir el calcio de los huesos, consumiendo las reservas de la madre, lo que la debilita significativamente y trae consigo una posible manifestación de osteoporosis.

El déficit de omega 3 puede estar relacionado con afectar el desarrollo cerebral y la capacidad de respuesta visual a la luz, mientras que el déficit de ácido linoléico puede causar alteración en el sistema nervioso central.

“Los excesos o grandes dosis también están contraindicados en micronutrientes como la vitamina A, vitamina D, vitamina C y yodo durante la gestación”, cuenta.

Otras recomendaciones
De Icaza señala que durante el embarazo se producen cambios gastrointestinales, hormonales, metabólicos y psicológicos y que una adecuada alimentación puede servir para reducir el efecto de las principales reacciones relacionadas con las gestación.
Algunas de estas recomendaciones son:

  • Náuseas vómitos y mareo: levantarse de la cama despacio y al hacerlo, comer alguna galleta con sal o de tipo saltines; comer comidas y meriendas nutritivas en lugar de realizar sólo tres comidas fuertes al día, beber líquidos entre comidas y no con las comidas y no saltar comidas.
  • Fatiga: consumir alimentos de aquellos grupos que no ha comido durante el día y si ya lo ha hecho, optar por frutas y vegetales.
  • Acidez: mantener un horario regular de las comidas, masticar despacio, consumir volúmenes pequeños de alimentos y evitar comidas muy condimentadas.
  • Hinchazón y retención de líquido: evitar el consumo excesivo de sal, elevar las piernas, recortarse del lado izquierdo y utilizar zapatos bajos y cómodos.
  • Estreñimiento: beber suficiente agua (entre 8 y 12 vasos al día), consumir frutas y vegetales y agregar germen de trigo, avena, salvado o suplemento de fibra a sus preparaciones de comidas favoritas.

“Evitar el uso de grasas procesadas como en el caso de los alimentos fritos, aumentan los procesos oxidativos en la madre y fijar los horarios para la alimentación y evitar el ayuno son dos recomendaciones adicionales, de suma importancia”, precisa la especialista.

Licda. Yarabín De Icaza
Especialista en Nutrición

Modificado por última vez elMartes, 02 Octubre 2018 19:32
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