En los últimos años, las vitaminas y suplementos nutricionales han ganado una enorme popularidad. Muchas personas los consumen con la intención de tener más energía, fortalecer su sistema inmunológico o prevenir enfermedades. Sin embargo, la evidencia científica demuestra que tomar suplementos sin una necesidad real o sin orientación médica puede ser innecesario e incluso contraproducente.
La Dra. Leyvis Domínguez, especialista en Ginecología y Obstetricia, explica que la mayoría de las vitaminas y minerales que nuestro organismo necesita pueden obtenerse a través de una alimentación balanceada y un estilo de vida saludable.
Sentirse cansado, tener menos energía o atravesar períodos de estrés no significa automáticamente que exista una deficiencia de vitaminas. Antes de recurrir a un suplemento, es importante revisar otros pilares fundamentales de la salud:
"La mayoría de las personas sanas, que comen bien y mantienen hábitos saludables, no necesitan tomar suplementos de manera rutinaria", explica la Dra. Domínguez.
Uno de los principales errores es consumir vitaminas porque un familiar o un amigo las recomienda, o porque se han puesto de moda en redes sociales.
Cada persona tiene necesidades diferentes y, en muchos casos, es necesario realizar estudios de laboratorio antes de iniciar cualquier suplementación.
Por ejemplo, la vitamina D es uno de los suplementos más utilizados actualmente. Sin embargo, la Dra. Domínguez señala que no todas las personas requieren tomarla. En mujeres que están planeando un embarazo, puede ser recomendable medir sus niveles mediante un examen de sangre y suplementar únicamente si existe una deficiencia.
Existen momentos específicos en la vida de la mujer en los que ciertos suplementos sí son recomendables.
Uno de los más importantes es el ácido fólico, que debe iniciarse idealmente varios meses antes de buscar un embarazo. Esta vitamina contribuye al adecuado desarrollo del bebé y ayuda a disminuir el riesgo de defectos del tubo neural durante las primeras etapas de la gestación.
Por esta razón, toda mujer que esté planificando un embarazo debe consultar con su médico para recibir una orientación adecuada.
Durante décadas se ha popularizado la idea de que la vitamina C ayuda a evitar los resfriados. Sin embargo, la evidencia científica actual no respalda esta creencia.
La Dra. Domínguez explica que, en la mayoría de las personas, la vitamina C obtenida mediante el consumo de frutas y otros alimentos es suficiente para cubrir las necesidades del organismo, y que su uso rutinario para prevenir infecciones respiratorias no ha demostrado beneficios significativos.
A medida que la mujer avanza hacia la perimenopausia y la menopausia, las necesidades del organismo pueden cambiar. En esta etapa, algunos suplementos pueden ser necesarios, pero siempre después de una evaluación médica.
Entre los estudios que pueden ser útiles se encuentran:
La suplementación en esta etapa debe responder a necesidades reales y no a recomendaciones generalizadas.
El mensaje principal es claro: los suplementos no reemplazan una alimentación adecuada ni los hábitos saludables.
Antes de iniciar cualquier vitamina o suplemento, lo ideal es consultar con un profesional de la salud que pueda determinar si realmente existe una deficiencia o una necesidad específica.
Tomar vitaminas "por si acaso" puede parecer una medida inofensiva, pero la medicina actual apuesta cada vez más por una atención personalizada, basada en la evidencia y en las necesidades individuales de cada paciente.
La orientación médica sigue siendo la mejor herramienta para saber cuándo un suplemento es realmente necesario y cuándo simplemente no lo es.
Cuando te suscribes en SaludPanama, recibes un aviso cuando tenemos un nuevo texto, foto o vídeo, para que no te pierdas ninguno.