¿Por qué vacunarse contra el Virus Papiloma Humano?


Desde hace muchos años se habla de la vacuna contra el Virus Papiloma Humano (VPH) y a pesar de que generalmente las referencias que se hacen sobre ella se relacionan con sus ventajas, hay quienes aún ven con recelo la aplicación de la misma, debido a sus supuestos dañinos efectos secundarios.

El Virus Papiloma Humano es el principal causante de los cánceres cervicouterino, vaginal, vulvar, peniano y anal; de un subgrupo de cánceres de cabeza y cuello; así como de otras enfermedades como las verrugas genitales y la papilomatosis respiratoria recurrente.

Recientemente, llegó a nuestra redacción un comentario de una seguidora que expresó que jamás vacunaría a su hija contra el VPH por los efectos secundarios que tiene la vacuna. Asimismo, por el contrario, hay quienes incluso han pensado en vacunar a sus hijos varones. Fueron precisamente estos comentarios los que nos motivaron a contactar a dos expertos, un ginecólogo y un infectólogo pediatra, para conversar sobre las razones que deben considerarse antes de tomar dicha decisión.

Cabe destacar que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda desde 2009 incluir la vacuna contra el virus papiloma humano (VPH) en los sistemas nacionales de inmunización.

“La OMS reconoce que el cáncer cervicouterino y otras patologías relacionadas con el VPH constituyen un problema de salud pública mundial y recomienda incluir la vacunación sistemática contra el VPH en los programas nacionales de vacunación, siempre que: la prevención del cáncer cervicouterino y/o de otras enfermedades relacionadas con el VPH sea una prioridad de salud pública; la introducción de la vacuna sea viable en términos programáticos; sea posible garantizar la financiación sostenible, y se tome en cuenta la costoeficacia de las estrategias de vacunación en el país o región”, expresa el organismo internacional en su documento Posición de la OMS sobre las vacunas anti-VPH, publicado en su sitio web oficial el 10 de abril de 2009.

A la fecha, son varios los países de Latinoamérica que tienen incluida la vacuna contra el VPH en sus programas nacionales de vacunación. Panamá es uno de ellos. Sin embargo, ¿por qué algunos países no la han incluido?, ¿por qué determino segmento de la población tiene recelo de vacunarse?

El infectólogo pediatra Xavier Sáez – Llorens considera que el principal factor para la no inclusión de la vacuna en los programas por parte de algunos países es el costo de la misma,  “ya que en países con elevada cobertura de mujeres testadas con la prueba de Papanicolau (PAP),  la relación costo-beneficio de la vacuna es marginal (bajas tasas de cáncer uterino). Tan pronto se reduzca costo de vacuna, seguro la incluirán”.

En el caso de Panamá, “a partir de una decisión gubernamental de cumplir con las normas de la OMS, el CDC y las Guías Pediátricas, se incluye esta vacuna (en el esquema nacional de vacunación) porque se ha comprobado que puede disminuir la incidencia de cáncer cervicouterino, sobre todo si es aplicada a niñas a los 10 años de edad, las cuales estadísticamente aún no han tenido vida sexual y no se han expuesto al contagio del virus”, comenta el ginecólogo Juan Carlos Vega Malek.

“El ministro de turno, el ginecólogo Dr. Camilo Alleyne, entendió claramente los beneficios. Las coberturas de PAP de Panamá son relativamente bajas y las tasas de cáncer uterino relativamente elevadas. Era una medida necesaria”, señala Sáez- Llorens.

Vega Malek y Sáez Llorens coinciden en que se trata de una vacuna segura y que no sólo por ello se decidió incluirla en el programa de vacunación que recomiendan el país, sino por sus beneficios y por que al vacunar grandes poblaciones, se vigila la seguridad y salud de las mismas.
 
No obstante, el hecho de que la misma forme parte del esquema nacional de vacunación no significa que se trata de una vacuna obligatoria.

De acuerdo con el infectólogo, en Panamá ninguna vacuna es estrictamente obligatoria, “aunque se presiona a toda madre para que vacune a su hijo, especialmente contra enfermedades altamente transmisibles (como sarampión, varicela, polio, tosferina) porque un caso puede impactar la salud pública de muchos. Adicionalmente, como la infección de VPH se adquiere casi exclusivamente por contacto sexual y la vacuna es costosa a nivel privado, veo difícil declararla obligatoria”.

“La decisión de colocar o no una vacuna, no debe depender de si la misma es obligatoria o no. En este caso, se trata de una vacuna para prevenir el contagio de VPH, con la subsecuente disminución -en la niña, que luego será adolescente y mujer en edad reproductiva- del riesgo de desarrollar cáncer cervicouterino. Lo que debe haber es la concientización de los padres acerca del por qué es recomendable que ésta vacuna sea aplicada a su hijas e hijos”, precisa por su parte Vega Malek

Considerando lo anterior, a juicio del ginecólogo, el que se decida no aplicar la vacuna, bien sea a una niña o una mujer adulta, puede ser por el “desconocimiento del impacto que puede tener la vacuna, que es para la prevención de los serotipos oncogénicos del VPH, que puede lógicamente disminuir la incidencia del cáncer cervicouterino,  la segunda causa de muerte por cáncer ginecológico en los países de tercer mundo”.

El virus, sus enfermedades y la vacuna
De acuerdo con el documento Posición de la OMS sobre las vacunas anti-VPH, las infecciones genitales por virus papiloma humano (VPH) se transmiten principalmente mediante contacto sexual, y en particular – aunque no exclusivamente-, por las relaciones sexuales con penetración. La tasa de trasmisión es alta. El organismo internacional señala que la mayoría de los hombres y mujeres sexualmente activos contraerán una infección por VPH en algún momento de su vida.

“Si bien la mayor parte de las infecciones por VPH son transitorias y benignas, la infección genital persistente por determinados genotipos del virus puede provocar la aparición de lesiones anogenitales precancerosas y cancerosas. Las enfermedades que causa el VPH son, entre otras, cáncer cervicouterino, vaginal, vulvar, peniano y anal; un subgrupo de cánceres de cabeza y cuello; verrugas genitales y papilomatosis respiratoria recurrente”, señala el documento.

Según estadísticas de la OMS, en 2005 se registraron alrededor de 500 mil casos de cáncer cervicouterino y 260 mil muertes relacionadas. La tasa de incidencia de cáncer cervicouterino varía entre 1 y 50 por cada 100 mil mujeres; registrándose las tasas más altas en América Latina y el Caribe, África subsahariana, Melanesia, Asia centromeridional y Sudeste asiático. Por otra parte, la mayoría de los casos de cáncer cervicouterino se diagnostican en mujeres mayores de 40 años.

Por otra parte, la OMS estima que el VPH es la causa de al menos el 80% de los casos de cáncer anal y aproximadamente entre el 40 y el 60% de los casos de cáncer de vulva, vagina o pene.

Actualmente, existen en el mercado dos vacunas anti-VPH. Ambas se fabrican en base a “tecnología recombinante y se preparan a partir de proteínas estructurales L1 purificadas, que se unen entre sí para formar cubiertas vacías de un tipo específico de VPH o partículas similares a virus (PSV). Ninguna de las vacunas contiene productos biológicos vivos ni ADN vírico, por lo que no son infecciosas”, indica el documento Posición de la OMS sobre las vacunas anti-VPH.

Asimismo, precisa que las vacunas anti- VPH se formularon únicamente para uso profiláctico, por lo que no son utilizadas como tratamiento para la infección ya existente por VPH, ni para tratar los signos de la enfermedad que sea causada por este virus.

Según la OMS, las dos vacunas se deben administrar a las niñas antes de que inicien su vida sexual; es decir, antes de la primera exposición a la infección por VPH. En este sentido, la recomendación es administrarla en niñas de entre 10 y 14 años de edad.

Las vacunas tiene una dosis de refuerzo, que se aplica dependiendo del tipo de vacuna administrada, si es bivalente o tetravalente.

En junio de 2007, el Comité Consultivo Mundial sobre Seguridad de las Vacunas de la OMS concluyó que ambas vacunas son seguras. Año y medio más tarde, en diciembre de 2008, el Comité examinó los primeros datos de la vigilancia poscomercialización de la vacuna anti-VPH tetravalente, sin hallar ningún motivo de preocupación que obligara a modificar las recomendaciones dadas anteriores por dicho comité.

“Los beneficios de la vacuna son obvios. Es la disminución de la incidencia de cáncer cervicouterino, sobre todo cuando es aplicada antes del inicio de la vida sexual.  Sus riesgos reportados, luego de 40 millones de dosis aplicadas, están relacionados con la anafilaxis a los componentes de la vacuna, un riesgo similar que tienen todas las vacunas conocidas”.

Se entiende por anafilaxis la reacción alérgica grave que se produce en todo el cuerpo, debido al contacto con un químico o sustancia que se ha convertido en alérgeno.

“Toda niña a partir de los 10 años de edad, aquella que no ha iniciado vida sexual independientemente de la edad o cualquier mujer antes de los 26 años de edad,  preferiblemente debe aplicarse las tres dosis de la vacuna, para prevenir la posibilidad de fallecer por un cáncer cervicouterino. A mi juicio, no hay razón alguna por la cual no deberían aplicársela”, sentencia el ginecólogo Vega Malek.

Modificado por última vez elLunes, 15 Septiembre 2014 22:29
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