Preeclampsia: causa de mortalidad materno-infantil


Cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), señalan que al cierre de 2016 en Panamá la tasa de muerte maternal fue de 58.5 por cada 100 mil habitantes, de las cuales el 90% es por causas prevenibles y el 80% incluye la muerte del producto (bebé en gestación). Aunque no hay cifras específicas, entre las causas de estas muertes se encuentra la preeclampsia.

Documentos publicado en la web MedlinePlus, de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, indican que la preeclampsia es una condición que se presenta en una mujer embarazada, que se caracteriza por la presencia de hipertensión arterial y de proteína en la orina, después de las 20 semanas de gestación. La causa exacta de la preeclampsia se desconoce; sin embargo, se trata de una afección que se presenta en alrededor de entre el 3% y 7% de todos los embarazos.

Entre las posibles causas de la preeclampsia están los trastornos autoinmunitarios, los problemas vasculares, la dieta que lleva la mujer embarazada y los genes de la paciente. Los factores de riesgo incluyen que sea su primer embarazo, que haya antecedentes de preeclampsia, que se trata de un embarazo múltiple (gemelos, mellizos o más), que haya antecedentes familiares de preeclampsia, condición de obesidad, tener una edad mayor a 35 años; así como existencia de antecedentes de diabetes, presión arterial alta o enfermedad renal.

Síntomas
Con frecuencia, una mujer que tiene preeclampsia no se siente enferma. Los síntomas de preeclampsia pueden incluir: hinchazón de manos y cara u ojos (edema), aumento repentino de peso en un período de 1 a 2 días, o más de 2 libras (0.9 kg) por semana.

Cabe destacar que se considera normal que se presente algo de hinchazón en los pies y los tobillos durante el embarazo, por ello, si existen otros síntomas y factores de riesgo, se deben hacer los chequeos necesarios y tomar los correctivos.

Los síntomas de preeclampsia grave pueden ser: dolores de cabeza que no desaparecen, problemas para respirar, dolor abdominal en el lado derecho, debajo de las costillas; dolor en el hombro derecho, que se puede confundir con acidez gástrica, problemas de vesícula biliar, virus estomacal o patadas del bebé; disminución del gasto urinario o no orinar con mucha frecuencia, náuseas y vómitos (un signo preocupante), cambios en la visión, que puede incluir pérdida temporal de la visión, ver puntos o luces centelleantes, sensibilidad a la luz y visión borrosa.

Pruebas y exámenes diagnósticas
Para el diagnóstico de la preeclampsia, el doctor en el consultorio realizará un examen físico completo. Para un confirmación de la condición, este examen debe mostrar Este puede mostrar una presión arterial alta, por lo regular superior a 140/90 mm/Hg; hinchazón en las manos y la cara y aumento significativo de peso.

Además del examen físico, el médico ordenará exámenes de laboratorio en sangre y orina, los cuales –en caso de ser positivos para preeclampsia- deben mostrar: presencia de proteína en la orina (proteinuria), enzimas hepáticas más altas de lo normal y conteo de plaquetas bajo. También podrían ordenarse exámenes para evaluar la capacidad de coagulación de la sangre y otros, dirigidos a supervisar el estado de salud del bebé.

Los resultados de una ecografía del embarazo, una cardiotocografía en reposo y otros exámenes ayudarán al médico a decidir si es necesario hacer nacer al bebé de inmediato.

Las mujeres que comenzaron su embarazo con una presión arterial baja y luego presentaron una elevación significativa de la presión arterial, necesitan vigilancia cuidadosa en busca de otros signos de preeclampsia.

Tratamiento
La única forma de curar la preeclampsia es induciendo el nacimiento del bebé. Casi siempre, a las 37 semanas el bebé está suficientemente desarrollado para nacer saludable. Los riesgos son mayores si se continúan con el embarazo.

En este sentido, es posible que el médico necesite hacer nacer al bebé para que la preeclampsia no empeore. Es posible que se ordene la administración o consumo de medicamentos para ayudar a inducir el parto o se realizaría una cesárea.

Si el bebé no está totalmente desarrollado y la paciente tiene preeclampsia leve, la enfermedad a menudo puede manejarse en casa hasta que su bebé haya madurado. En estos casos, la mujer embarazada deberá descansar en cama y acostarse sobre el lado izquierdo la mayor parte del tiempo o todo el tiempo, tomar mucho agua, consumir menos sal, tomar medicamentos para bajar la presión arterial y visitar frecuentemente al médico para verificar que tanto ella como su bebé estén evolucionando bien.

Algunas veces, es necesario hospitalizar a las mujeres embarazadas con preeclampsia. Esto permite que el equipo de atención médica vigile al bebé y a la madre más de cerca. El tratamiento en el hospital podría incluir medicamentos para controlar la presión arterial y prevenir convulsiones y otras complicaciones e inyecciones de esteroides para embarazos de menos de 34 semanas de gestación, para ayudar a acelerar el desarrollo de los pulmones del bebé.

La gravedad de la preeclampsia
Esta enfermedad tiene muchas complicaciones graves que pueden causarle daño a la madre y al bebé. Es necesario que el bebé nazca si hay signos de preeclampsia grave. Estos incluyen:

  • Exámenes que muestran que el bebé no está creciendo bien o no está recibiendo suficiente sangre y oxígeno
  • El valor inferior de su presión arterial está por encima de 110 mmHg o es mayor a 100 mmHg de forma constante durante un período de más de 24 horas
  • Resultados anormales en las pruebas de la función hepática
  • Dolores de cabeza intensos
  • Dolor en la zona ventral (abdomen)
  • Convulsiones o cambios en la actividad mental (eclampsia)
  • Líquido en los pulmones de la madre
  • Síndrome HELLP (poco frecuente)
  • Conteo plaquetario bajo o sangrado
  • Bajo gasto urinario, mucha proteína en la orina y otros signos de que los riñones no están funcionando correctamente

Los signos y síntomas de preeclampsia generalmente desaparecen por completo 6 semanas después del parto. Sin embargo, algunas veces, la presión arterial alta empeora en los primeros días posteriores al parto. Cabe destacar que si una mujer ha tenido preeclampsia, es más propensa a desarrollarla de nuevo en otro embarazo. Sin embargo, normalmente no será tan grave como la primera vez. Asimismo, si una mujer tiene presión arterial alta durante más de un embarazo, es más propensa a padecerla cuando envejezca.

Posibles complicaciones
Aunque las complicaciones graves inmediatas son poco comunes, para la madres las mismas pueden incluir: problemas de sangrado, convulsiones (eclampsia), retraso del crecimiento del feto, separación prematura de la placenta del útero antes de que el bebé nazca, ruptura del hígado, accidente cerebrovascular y muerte (rara vez).

Tener antecedentes de preeclampsia hace que una mujer tenga un mayor riesgo de desarrollar problemas en el futuro como enfermedades cardíacas, diabetes y enfermedades renales, por lo que es importante que consulte con su médico si presenta síntomas de preeclampsia durante su embarazo.

No hay una forma conocida de prevenir la preeclampsia. Por ello, es importante que todas las mujeres embarazadas comiencen el cuidado prenatal de manera temprana y lo continúen durante todo el embarazo.

Modificado por última vez elMartes, 23 Mayo 2017 13:58
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