Prevención del cáncer colorrectal

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El cáncer de colon o colorrectal es aquel que se localiza en el intestino grueso (colon) o el recto. Generalmente se agrupan, ya que comparten características similares. En su mayoría, se desarrollan a partir de lesiones originalmente benignas (pólipos adenomatosos o aserrados) de la mucosa de estos órganos, a lo largo de muchos años.

Su incidencia y tasa de mortalidad varía de acuerdo a numerosos factores y por región geográfica. Es el tercer cáncer más frecuentemente diagnosticado en el mundo, con una mortalidad global de cerca del 50%. En Panamá, la incidencia es de aproximadamente 12.5 casos por 100,000 habitantes. En países de muy alto riesgo, como Estados Unidos, el riesgo de por vida de padecer de cáncer colorrectal llega hasta el 6%. Se ha observado que la incidencia está aumentando rápidamente en países que originalmente tenían bajo riesgo; mientras que en países de alto riesgo la incidencia tiende a estabilizarse e incluso a disminuir.

El cáncer colorrectal afecta por igual a hombres y mujeres, aumentando su incidencia significativamente entre los 45 y 50 años de edad, con más del 90% de los casos apareciendo en individuos mayores de 50 años. Étnicamente, los hombres afroamericanos en Estados Unidos parecen tener la mayor incidencia en comparación.

Causas y síntomas
En una minoría de casos, el cáncer colorrectal tiene una causa molecular definida, usualmente heredada. Menos del 5% de los casos ocurren en individuos que pertenecen a familias con síndromes hereditarios predisponentes. En contraparte, en la mayoría de los casos los tumores resultan de una compleja interacción entre factores ambientales y predisposición genética.

Algunos factores de riesgo incluyen la alta ingesta de calorías, grasas y carnes rojas, la obesidad, el tabaquismo y la ingesta de alcohol, en tanto que la actividad física, las dietas ricas en fibra dietética, frutas, vegetales, calcio, selenio, ácido fólico y el uso de terapia hormonal con estrógenos/progestágenos, así como el uso de anti inflamatorios no esteroideos, confieren cierta protección.

También existen otros factores de riesgo no modificables, como lo son tener historia familiar o personal de cáncer colorrectal y/o pólipos adenomatosos/aserrados, historia personal de enfermedad inflamatoria intestinal, acromegalia, polimiositis o dermatomiositis y el antecedente de padecer de otros tipos de cáncer, como cáncer de ovario o útero.

Los síntomas dependen del sitio anatómico afectado y del tiempo de evolución. Los pacientes suelen presentar dolor abdominal, cambios en los hábitos de defecación y forma de las heces, con evidencia de hemorragia (heces sanguinolentas, rojo-vinosas o alquitranadas). En menor medida, los pacientes presentan anemia por deficiencia de hierro sin hemorragias o pérdida de peso inexplicable; y en muy raras ocasiones, los pacientes presentan fiebre de origen desconocido, infecciones como diverticulitis o sepsis, fístulas o que se presentan con lesiones malignas metastásicas, de las cuales se desconoce el tumor primario o de origen.

Diagnóstico y tratamiento
El diagnóstico se sospecha mediante una detallada historia clínica (incluyendo antecedentes familiares) y examen físico. Los exámenes de laboratorios pueden arrojar anemia, anormalidades en los electrólitos o alteración de las pruebas de función hepática si existieran lesiones metastásicas. Laboratorios como marcadores tumorales NO son útiles como pruebas diagnósticas o de tamizaje.

Estudios de imágenes simples, como la radiografía de abdomen o de tórax, pueden ser útiles para confirmar complicaciones, como obstrucción intestinal o metástasis pulmonares. El colon por enema puede sugerir la presencia de un cáncer colorrectal de manera más objetiva, particularmente en áreas donde no están disponibles técnicas más específicas como la tomografía o la colonoscopia.

En última instancia, la evaluación del colon se hace mejor con una colonoscopia, la cual permite caracterizar los tumores y obtener muestras de los mismos para su estudio microscópico. Asimismo, estudios tomográficos y de Medicina Nuclear permiten la valoración de la extensión del tumor (estadiaje).

Respecto al manejo del cáncer colorrectal, este depende del estadio del tumor y de las condiciones generales del paciente. El tratamiento puede tener la intención de curar definitivamente el cáncer o de paliar sus síntomas para así ofrecer una mejor calidad de vida. Puede incluir cirugía, quimioterapia y/o radioterapia en el caso de los cánceres de recto. Las terapias endoscópicas con fines curativos se reservan en casos excepcionales de cáncer colorrectal muy temprano. Más comúnmente se utilizan técnicas endoscópicas y de radiología intervencionista como tratamientos paliativos (colocación de prótesis o drenajes, etc.).

Prevención
Aunque ningún cáncer es 100% prevenible, en la mayoría de los casos el cáncer colorrectal si lo es. Esto debido a los factores ambientales modificables que influyen en su incidencia y a su carcinogénesis, en la que se estima que, desde la aparición de la lesión pre-maligna (el pólipo adenomatoso o aserrado) hasta el cáncer transcurren no menos de 10 años y, por tanto, nos permite detectar estas lesiones en exámenes y/o estudios de pesquisa o tamizaje y así prevenir el cáncer colorrectal o, en todo caso, detectarlo tempranamente.

En los programas de tamizaje se incluyen todas las personas, hombres y mujeres, mayores de 50 años de edad sin antecedentes familiares o personales de cáncer colorrectal o de pólipos adenomatosos o aserrados. A este grupo de la población se le considera que tiene riesgo promedio de cáncer colorrectal.

Si usted tiene familiares de primer o segundo grado de consanguinidad, que hayan padecido de cáncer colorrectal o de pólipos adenomatosos o aserrados, entonces su riesgo de contraer cáncer colorrectal aumenta, y la edad de inclusión en los programas de tamizaje dependerán de la edad a la cual se le detectó la enfermedad en su pariente más cercano. Los individuos afectados por síndromes polipósicos identificados, o con condiciones especiales como Enfermedad Inflamatoria Intestinal, deberán acudir con un especialista para recibir consejería sobre la mejor forma de prevenir el cáncer colorrectal.

Existen múltiples formas de realizar el tamizaje por cáncer colorrectal. En la medida que las pruebas y exámenes sean más sencillas, baratas y disponibles a la población general, así también se deberán realizar más frecuentemente para aumentar su sensibilidad si resultan normales. Así tenemos que el tamizaje por cáncer de colon se puede efectuar realizando pruebas de sangre oculta en heces (FOBT por sus siglas en inglés) cada año, colon por enema mas rectosigmoidoscopia flexible cada 5 años o colonoscopia completa cada 10 años.

La colonoscopia es una técnica altamente sensible y específica, y es considerada el "estándar de oro", de tal forma que los pacientes con otras pruebas positivas (llámese FOBT, colon por enema o colonografía tomográfica computarizada –la "colonoscopia virtual"-) deben ser remitidos para la realización de este procedimiento por un especialista idóneo.

Por Dr. Jan Axel Cubilla R. / Gastroenterología y Endoscopia Digestiva

Modificado por última vez elMartes, 06 Diciembre 2016 08:53
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