¿Qué es el Glaucoma?


El glaucoma es una enfermedad ocular, que se caracteriza por ser asintomática, pero que genera por la pérdida de visión de manera repentina y gradual.

Sin el tratamiento apropiado, el glaucoma puede llevar a la ceguera; sin embargo, con exámenes oftalmológicos periódicos, la detección temprana y el tratamiento adecuado, es posible preservar la visión. 

La parte anterior del ojo está llena de un líquido transparente llamado fluido intraocular o humor acuoso, que es fabricado por el cuerpo ciliar. Éste sale del ojo por medio de la pupila, para luego ser absorbido hacia el torrente sanguíneo por medio del sistema de drenaje del ojo (formado por una malla de canales de drenaje, que está alrededor del borde externo del iris). Si el drenaje es adecuado, la presión del ojo se mantiene a un nivel normal. La producción, el flujo y el drenaje de este fluido es un proceso activo y continuo, natural y necesario para la salud del ojo.

La presión interna del ojo (presión intraocular o PIO) depende de la cantidad de fluido que se encuentre dentro del mismo. Si el sistema de drenaje del ojo funciona correctamente, el fluido saldrá libremente sin acumularse. Igualmente, la produccion de humor acuoso en cantidades adecuadas mantiene la salud del ojo. La PIO puede variar a lo largo del día, pero por lo general se mantiene dentro de un rango que puede manejar el ojo.

El ojo con glaucoma
En la mayoría de los tipos de glaucoma, el sistema de drenaje del ojo, el cual funciona como una malla, se ve afectado por una disminución en el tamaño de sus orificios. Al acumularse este fluido, se produce un aumento de presión en el interior del ojo, que daña al nervio óptico y a la posterior pérdida de la visión.

El ojo tiene millones de fibras nerviosas, que van desde la retina al nervio óptico, las cuales se juntan en el disco óptico. Conforme aumenta la presión del fluido dentro del ojo, se dañan estas fibras nerviosas, que son muy sensibles y empiezan a morir. Al ocurrir esto, el disco óptico comienza a hacerse hueco rechazando las fibras del nervio óptico, el cual adoptará la forma de copa o curva. 

Aunque la presión intraocular elevada es quizá la causa principal del daño del nervio óptico, hoy se conocen otros factores de riesgo, que hacen que una persona, con presión intraocular normal desarrolle glaucoma. 

El glaucoma suele desarrollarse en ambos ojos. Este daño puede causar cambios graduales en la visión y, posteriormente, la pérdida de la misma. Con frecuencia, la visión periférica (lateral) se afecta primero, por lo que inicialmente el cambio de visión para la persona suele ser pequeño y no lo nota. Con el tiempo, la visión central (directa) también se empezará a perder y será cuando se note más la afección por parte del paciente. 

Síntomas y factores de riesgo
En la forma más común del glaucoma, la acumulación de la presión del fluido ocurre lentamente. Con frecuencia, no hay síntomas molestos o dolorosos.

En las variedades menos frecuentes, los síntomas pueden ser más severos, e incluye los siguientes: visión borrosa, dolor de ojos y de cabeza, náuseas y vómito, la aparición de halos color arcoiris alrededor de las luces brillantes y pérdida repentina de la visión.

El glaucoma puede afectar a las personas de todas las edades, desde los bebés hasta los adultos mayores; sin embargo, las personas mayores de 60 años de edad, con antecedentes de glaucoma, de ascendencia africana, diabéticos, que usan esteroides de manera prolongada y con presión intraocular elevada (hipertensos oculares) son más propensas a desarrollar la enfermedad. 

En la actualidad, aún se desconoce por qué los canales de drenaje del ojo dejan de funcionar correctamente. Lo que si está claro es que no se debe a actividades cotidianas como leer mucho, leer con poca luz, por la dieta o por usar lentes de contacto. Asimismo, se tiene la certeza que el glaucoma no es contagioso ni amenaza la vida y rara vez causa ceguera, si se detecta a tiempo y se trata correctamente.

Prevención
Dado que el glaucoma puede ser asintomático o poco perceptible por parte del paciente, los médicos recomiendan que la revisión para glaucoma constituya parte de los exámenes oculares de rutina en niños, adolescentes y adultos.

Todas las personas deben hacerse exámenes integrales y específicos para despistaje de glaucoma alrededor de los 40 años de edad, posteriormente cada dos o cuatro años. Si usted posee mayor riesgo para desarrollar la enfermedad, debe hacerse el examen cada uno o dos años, a partir de los 35 años de edad.

La pérdida de visión causada por el glaucoma es irreversible, pero si se detecta a tiempo y se sigue un tratamiento con cuidado y constancia, se puede conservar la visión. Por lo general, el glaucoma se puede controlar con medicamentos o cirugía. Si se le diagnostica esta enfermedad, es importante que siga un plan de tratamiento sin faltas.

Por Dra. Nelly Perez - Oftalmología

Modificado por última vez elLunes, 17 Junio 2019 13:04

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