¿Qué es la megarexia?


La megarexia es un trastorno alimentario del que poco se habla en comparación con la anorexia nerviosa, la bulimia o el trastorno por atracón; sin embargo tiene idénticas y nefastas consecuencias para la salud. Es el lado opuesto a la anorexia: personas peligrosamente obesas se perciben sanas y delgadas. Para ellos, los dulces, las grasas y la llamada “comida chatarra” son su pan diario.

De acuerdo con el sitio web MedlinePlus, de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos (NIH), la distorsión del esquema corporal en la megarexia conlleva a estas personas a sentirse satisfechos y orgullosos de su físico, considerando que el exceso de peso es sinónimo de fuerza y vitalidad.

Al no preocuparse por su condición, estas personas no siguen ningún tipo de dieta, no hacen ejercicio y suelen llevar hábitos de vida poco saludables, incluyendo la ingesta de una gran cantidad de alimentos con “calorías vacías” a diario, lo que conduce a una preocupante deficiencia de vitaminas o minerales.
 
El déficit de nutrientes puede llevar al paciente a padecer desnutrición y anemia, así como ser un factor de riesgo que incrementa significativamente la posibilidad de sufrir numerosas enfermedades como síndrome metabólico, diabetes, enfermedades cardiovasculares, apnea, gota, cáncer y hasta causar la muerte. Asimismo, provoca una alteración en la bioquímica del cerebro (como en la anorexia), por lo que los megaréxicos no son conscientes de que padecen una enfermedad.

Independientemente del aspecto físico y de la talla que llegan a alcanzar los megaréxicos, una alimentación desequilibrada provoca falta de energía, por lo que los afectados recurren a la comida para sentirse mejor, y así se forma el círculo vicioso. Por otra parte, tanto los kilos de más como la escasez de energía, no invitan precisamente a llevar una vida activa, y el sedentarismo incrementa aún más el exceso de peso y los riesgos de padecer otras enfermedades asociadas. En el caso de los megaréxicos se considera que la obesidad, además de representar un problema de salud en sí misma, es un síntoma de malnutrición.

Frente a este panorama y teniendo en cuenta que la obesidad es una enfermedad en ascenso en la actualidad, la NIH señala considera que es posible que hoy existan muchos individuos con sobrepeso que sean megaréxicos no diagnosticados y que acaben convirtiéndose en obesos.

Tratamiento
Al igual que para el resto de los trastornos alimentarios, que tienen un origen psicológico, lo primero es que el paciente reconozca que tiene un problema, lo cual se hace complicado porque la imagen que refleja el espejo, y que no coincide con la percepción que tienen de su propio cuerpo, no les hace cambiar de opinión.

En este sentido, se hace necesaria la participación de la familia paa ver esa realidad, además de la ayuda de un profesional médico, que oriente tanto al paciente como a los familiares sobre el trastorno que el primero padecen, así como de un especialista en nutrición que defina las pautas a seguir para una buena alimentación, que conlleve a la pérdida de peso y mejore su estado nutricional.

“El impacto de la obesidad en la cotidianidad y calidad de vida es muy grande. Los pacientes obesos que se complican médicamente, pueden tener infecciones en la piel, problemas para deambular, problemas para controlar su presión alta o diabetes. Sufren en ocasiones de problemas de autoestima, trastornos del humor incluyendo depresión, esquizofrenia, bipolaridad. A veces tienen miedo o se reservan de participar en actividades sociales por ser objeto de crítica y escrutinio por el resto de la población. Los pacientes obesos, se enferman más, por lo que pierden más días laborales. Tienen dificultad para realizar actividades diarias, que incluyen asearse, vestirse, agacharse y movilizarse”, declararía en una ocasión la médico cirujano y especialista en cirugía bariátrica y metabólica Debbie Wong para SaludPanama.com al ser consultada sobre el impacto de la obesidad.

“Siendo la obesidad una enfermedad multifactorial, asimismo debe enfocarse su manejo. Se debe evaluar ampliamente los factores que contribuyen a la obesidad del paciente y ofrecer un manejo multidisciplinario. El tratamiento inicial de la obesidad debe incluir cambios en el estilo de vida, cambios en los hábitos alimenticios y tratar de incorporar la actividad física gradual a la vida del paciente”, señaló Wong sobre la necesidad del cambio de rutina en el paciente, que lo lleve a alcanzar el peso que lo convierta en una persona sana.

Modificado por última vez elLunes, 30 Noviembre 2015 15:01
SaludPanama.com

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