¿Qué esperar y hacer luego de una cirugía bariátrica?

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Se entiende por cirugía bariátrica aquella cirugía que promueve la pérdida de peso, lo cual se obtiene mediante la alteración de anatomía del sistema digestivo, limitando con ello la cantidad de alimento que puede ser comido y digerido por la persona.

“En otras palabras, con este tipo de cirugía el estómago se hace más pequeño y se generan cambios en los niveles hormonales, que afectan la señalización a nivel celular y molecular, causando con ello una mejoría en el balance de energía, la utilización de nutrientes y desórdenes metabólicos”, explica la cirujano general y especialista en cirugía de obesidad y metabólica Debbie Wong.

De acuerdo con la doctora, se trata de procedimientos que existen desde hace más de 50 años y que con el tiempo han demostrado tener efectos e impactos en los problemas médicos asociados a la obesidad y la obesidad mórbida.

Las cirugías bariátricas se clasifican en restrictivas (banda gástrica y manga gástrica), la banda gástrica  en la actualidad se realiza poco; cirugías malabsortivas (diversión biliopancreática y el switch duodenal), estas aún se realizan en ciertas partes del mundo ; y las combinadas, restrictiva y malabsortiva, como el bypass gástrico.

“En la manga gástrica, se reseca entre el 80 y 85% del estómago, manteniendo la continuidad de este con el resto del tracto digestivo. En el bypass gástrico, se crea un reservorio pequeño de estómago, que se conecta con una parte del intestino delgado. Esta cirugía implica varias uniones intestinales, pero sigue siendo técnicamente segura. Por su lado, la banda gástrica consiste en colocar una prótesis regulable en la parte superior del estómago, la cual le da restricción al paciente. Cabe recalcar que ésta cirugía se ve ya menos y no tiene los cambios hormonales que se ven con las otras técnicas”, indica la cirujano.

Wong destaca que lo correcto no es hablar de candidatos, sino de personas a quienes ofrecerle este tipo de procedimiento. En este sentido, la cirugía bariátrica es una opción de tratamiento de la obesidad para personas con Índice de Masa Corporal (IMC) superior a los 40 kg/m2 o que se encuentran 100 libras por encima del peso ideal, que presenten o no otras afecciones médicas coexistentes; pacientes con IMC igual o superior a 35 kg/m2 y la presencia de una o más comorbilidades asociadas a obesidad (presión alta, diabetes mellitus tipo 2, apnea obstructiva del sueño, entre otras); pacientes con IMC ubicado entre los  30-34.9 kg/m2 con diabetes o síndrome metabólico.

“En cuanto a los pacientes de IMC entre 30 y 35, recientemente, se hizo una revisión de estos pacientes y hemos visto que se benefician de la cirugía, si no han podido obtener una pérdida de peso sostenible ni mejoría de sus comorbilidades con métodos no quirúrgicos”, dice la doctora.

“Hoy, con la laparoscopía avanzada podemos realizar estas cirugías a través de pequeñas incisiones en la piel, demorando entre una y dos horas, dependiendo de la anatomía del paciente. La cirugía mínimamente invasiva permite al paciente recuperarse más rápido y experimentar menos dolor en comparación con una cirugía abierta, pudiendo caminar el mismo día y reduciendo los riesgos de complicaciones por coágulos en las piernas”, agrega la especialista en cirugía de obesidad y metabólica.

El postoperatorio y el manejo
Wong indica que luego de un cirugía bariátrica, el paciente experimentará diversos cambios y estados, por ejemplo cansancio, debido a que al inicio su dieta consiste principalmente en líquidos, situación que cambiará en la medida en que avancen lentamente en la asimilación de la misma.

La doctora afirma que la mayoría de los pacientes cursan con una buena evolución, con mínimo dolor y pueden regresar a sus actividades en un par de semanas, siempre y cuando se hidraten adecuadamente y tengan ingesta apropiada de calorías.

“Pueden ocurrir fluctuaciones del ánimo, pero generalmente el paciente se encuentra en buena disposición y con buen estado del humor. Algunos pacientes pueden experimentar depresión leve o remordimiento luego de la cirugía, un cuadro que es normal en la evolución de estos pacientes”, cuenta.

De lo anterior radica la importancia del manejo multidisciplinario, que incluye un psicólogo y un nutricionista, al momento de evaluar cada uno de los aspectos del paciente. Y es que para la cirujano Wong, la cirugía es sólo una herramienta y existen muchos factores que intervienen para que el paciente alcance un buen resultado luego de someterse a este tipo de cirugía.  

Algunos pacientes, luego de realizarse la manga gástrica pueden experimentar resequedad de la piel o caída del cabello; sin embargo, se trata de una situación temporal, que mejora con el tiempo y con la adecuada suplementación diaria de vitaminas.

¿Qué se puede o no hacer?
Respecto a las acciones que puede o no realizar un paciente que se somete a un cirugía bariátrica, la médico hace referencia a la importancia de cumplir con las dietas, que inician con una fase líquida, la cual facilita la cicatrización y la adaptación progresiva a los alimentos con el nuevo estómago. La segunda fase contempla líquidos más espesos, tipo papillas y puré, que anteceden a la tercera fase, en la que se vuelven a introducir alimentos de la dieta regular.

“Es imperativo que el paciente sea evaluado por su cirujano y un nutricionista antes de la cirugía, con el objetivo de prepararlo para los nuevos hábitos alimenticios”, precisa.

Una vez tolerada la dieta corriente, la misma debe comenzar a basarse principalmente en proteínas, ya que con la pérdida acelerada de peso se pierde también masa muscular.

Asimismo, debido a que el paciente ahora cuenta con un estómago más pequeño, es necesario reducir el tamaño de las porciones e incrementar el número de comidas en el día. La recomendación médica es que el paciente consuma alimentos cada tres horas o en su defecto, realizar tres comidas importantes y dos snacks o meriendas durante el día.

“Un paciente debe medir sus porciones para evitar la sobre-distensión del estómago que puede traer consigo dolor, náuseas y vómitos, y en ocasiones hasta aversión por ciertos tipos de alimentos. El bocado debe ser pequeño y se debe masticar bien antes de tragar para ayudar a la digestión de los alimentos. No se debe comer y tomar líquidos a la misma vez. Se puede tomar líquido antes de la comida y 30 minutos luego de terminada la comida, pero no durante para ayudar en la sensación de restricción y llenura durante la comida”, señala.

“Se puede complementar con un batido de proteína como comida si no se logran alcanzar la ingesta adecuada durante el día. El consumo diario de proteína debe ser al menos de 65-70 gramos al día incluyendo ingesta de alimentos y suplementos ya sea con polvo, barra o batido de proteína”, agrega.

Es importante el consumo de líquidos, para mantener una hidratación adecuada. Y es que al consumir menos comida, se consume también menos cantidad de agua. Cabe destacar que el consumo adecuado es de 1.5 litros de agua al día.  Debe evitarse el consumo de bebidas azucaradas y carbonatadas.

Un mes después de la cirugía, cuando el paciente haya aprendido a hidratarse y comer adecuadamente, se recomienda el inicio de la actividad física. El objetivo es incorporar 150 minutos de cardiovascular a la semana e ir subiendo hasta llegar a los 300 minutos. Posteriormente y de manera progresiva, debe incorporarse los ejercicios de resistencia para tonificar y mejorar la elasticidad de la piel.

Adicionalmente, todo paciente que se someta a una cirugía bariátrica debe suplementarse diariamente con vitaminas que incluyen multi-vitaminas con hierro, calcio, vitamina D y vitamina B12. Esta necesidad, según señala la cirujana Wong, responde a los cambios anatómicos que se dan con la cirugía, que alteran la absorción de las vitaminas y que obligan al paciente a evaluar sus niveles mínimo dos veces durante el primer año y por lo menos cada 6 meses después del primer año de la cirugía, dependiendo de cada paciente.

“El paciente no debe olvidarse de tomar sus vitaminas, ya que a la larga se pueden ver deficiencias vitamínicas y estas mismas pueden influir negativamente en los procesos de cicatrización. Se pueden presentar también anemias, cansancio excesivo, caída del pelo, resequedad de la piel, entre otras condiciones”, resalta.

La médico recomienda también evitar el consumo de bebidas azucaradas y carbonatadas, así como ciertos alimentos ricos en carbohidratos,  ya que la llegada rápida de azúcares al intestino delgado puede producir sensación de nauseas, sudoración, diarrea y discomfort.

“El paciente no debe saltarse comidas, ya que si este es el caso no perderá peso. El metabolismo pasa a funcionar como mecanismo de defensa y no liberará el exceso de peso, debido a que no está consumiendo suficientes calorías por la poca ingesta de alimentos”, precisa.

“Los pacientes que mejores resultados tienen, son aquellos que están bien informados en cuanto a la fisiología y mecanismo de estás cirugías, así como un buen entendimiento de sus hábitos alimenticios y cambios en estilo de vida, que deben realizarse para llegar a una pérdida de peso adecuada y con ello mejora de sus problemas médicos”, puntualiza.

 

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