¿Qué hacer cuando no sé que hacer?


 ¿Cuántas veces hemos estado en una situación personal, afectiva, familiar, profesional, política, espiritual, económica o existencial, en la cual no sabemos qué hacer? Quizá esto sea uno de los estados humanos más complejos y difíciles de manejar.

Imaginemos una persona que llega al Cuarto de Urgencia con un dolor abdominal agudo. ¿Qué hacer? Muchas veces el médico de Urgencia no sabe qué hacer y eso es lo correctamente esperado, ya que a partir de allí aparece la solución. Pensemos (situaciones hipotéticas, sólo para reflexionar): ¿qué pasaría sí llaman al  gastroenterólogo y este le da enseguida un medicamento para el dolor y resulta que era una apendicitis?, ¿o llega el cirujano y lo opera para ver qué tiene y lo que verdaderamente presentaba era una gastroenteritis?, ¿confuso no? Por suerte esto nunca o muy  pocas veces ocurre, y precisamente lo que se hace en el Cuarto de Urgencia es lo que hay que hacer cuando no sabemos qué hacer.

Si es retador el estudio del cuerpo, mucho más lo es el del cerebro. No fue sino hasta los años noventa, la llamada década de la neurociencia, cuando se pudieron descifrar mucho de los misterios que hoy nos permiten hacer una medicina – neuropsiquiatría- más cercana a la realidad.

Entonces, ¿qué decir sobre el estudio de la mente?  Hay mucho que nos falta por saber de ella y más aún, sobre la búsqueda de cómo encontrar vías para su acceso e investigación, tema de estudio de muchas disciplinas diferentes, que tuvo uno de sus más importantes y geniales aperturas con Freud a finales del siglo XIX, primero con estudios en neurobiología y luego, con el desarrollo del Psicoanálisis, los cuales nos dieron las bases para establecer muchas de las hipótesis que hoy tenemos sobre ella.  

Es que la mente, teniendo al cerebro como su transductor (convertidor) neuroelectroendocrinobioquímico básico,  se constituye realmente en un campo virtual de energía que actúa de forma holográfica en complejas estructuras de tipo cuánticas.  Y es en esas estructuras virtuales en donde podemos encontrar las respuestas a saber qué hacer cuando no sabemos qué hacer.

Siguiendo estos principios, nuestra mente funciona con dos manifestaciones diversas: una llamada Mente Causa, que está siempre en tiempo presente y la otra, Mente Efecto, que funciona tanto en el pasado como en el futuro. Más detalladamente, la Mente Efecto está afectada por esos dos espacios de tiempos, que aunque existan de forma relativa, la determinan y es usada entre 80 a 90 %  para nuestro funcionamiento diario. Cuando estamos en estado Mente Efecto Pasado, vivimos en depresión,  añoranza, quejas, resentimientos, melancolías, rencores, frustraciones y su estado fundamental es esta lamentando.  Cuando estamos en Mente Efecto Futuro, vivimos en ansiedad, miedo, incertidumbre, angustia, intranquilidad y estamos básicamente esperando que ocurra algo, ya sea que nos pase lo que queríamos que nos pasara, que  no pasó, o que no nos pase lo que no queremos que nos pase, que ya pasó. Sólo la Mente Causa nos permite estar tiempo presente, tomando lo que hay en el aquí y ahora, y por lo tanto enfrentar adecuadamente la realidad, lo cual logramos hacer entre el 10 a 20% de nuestro tiempo.  Para poder saber entonces qué hacer cuando no sabemos qué hacer, hay que estar en Mente Causa y para ello, hay que quedarse quieto y hacer nada.

Recordemos el ejemplo inicial del paciente de Urgencia.  Luego de realizar una buena historia clínica y examen físico, ponerle una venoclisis, practicarle exámenes básicos de laboratorio y gabinete, y dejarlo en nada por boca;  procedemos a no darle ninguna medicación ni mandarlo al salón de operaciones; es decir, nos permitirnos quedarnos quieto y hacer nada (qué es muy diferente a no hacer nada).  Por lo tanto, al quedarnos quietos y hacer nada iniciamos el proceso de confrontar, para posteriormente tomar lo que hay y comenzar a investigar, hacer el diagnóstico preciso y lograr el tratamiento oportuno. Lo complicado es quedarse quieto, ya que estamos diseñados a reaccionar inmediatamente ante cualquier situación, de manera tal que el poder desconectarnos de esa reacción inicial es lo que nos va a facilitar encontrar una acertada solución.

A partir de ahora piensa en que la próxima vez que estés en una situación de frustración, lamentando (Mente Efecto Pasado) o de ansiedad, esperando (Mente Efecto Futuro), lo que es importante es que logres quedarte quieto y hacer nada. Con ello, podrán abrirse los espacios cuánticos, la creación y aparición de  nuevas opciones y la toma en acción de la Mente Causa, que es en donde verdaderamente encontraremos la mejor solución posible a la realidad que se experimenta;  ya que sólo cuando se toma completamente lo que se está viviendo es que se puede afrontar, procesar y cambiar, y eso se hace en tiempo presente, abriendo todas las posibilidades. Allí se sabe realmente qué hacer con aquello que no se sabía qué hacer.

Dr. José A. Tejera Mathieu
Médico Psiquiatra-Psicoterapeuta

Modificado por última vez elMiércoles, 14 Mayo 2014 23:15
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