Radiocirugía cerebral: candidatos y beneficios


La radiocirugía cerebral es una opción de tratamiento ideal principalmente para aquellas personas diagnosticadas como pacientes con tumores cerebrales (en su mayoría benignos o no cancerígenos), que no determinada razón no son candidatos para una intervención de abordaje quirúrgico o que electivamente este tipo de procedimiento le representa un menor riesgo de secuelas incapacitantes.

La elección de los casos está condicionada a parámetros muy estrictos como lo son el tamaño del tumor, la cercanía a órganos de riesgo (por ejemplo: tallo cerebral y quiasma óptico), el antecedente de irradiación previa y la condición clínica del paciente. Otras indicaciones frecuentes para este tipo de procedimientos son las de las malformaciones vasculares, adyuvancia al lecho operatorio después de una resección tumoral, metástasis de primarios extracerebrales y, recientemente, como manejo de algunos desórdenes neurológicos funcionales como lo son la neuralgia del trigémino, desorden obsesivo-compulsivo, trastornos motores.

La radiocirugía también puede ser utilizada para el alivio de síntomas en tumores cerebrales en progresión con intención paliativa.

Modo de aplicación
Para la realización de este procedimiento que administra dosis masivas de radiación al cuerpo, se comienza con la adquisición de imágenes para la localización y planificación de la región a tratar. Generalmente se hace uso de una resonancia magnética cerebral con protocolo de neuronavegación, que posteriormente se fusiona con una tomografía cerebral especial llamada TAC de Simulación, la cual consiste en la toma de imágenes bajo las mismas condiciones en la que el paciente será tratatado. Esta tomografía se realiza con el paciente restringido con una máscara termoplástica de inmovilización.

Existe otra modalidad de tratamiento en el que se coloca un marco de estereotaxia en el craneo del paciente para de igualmente buscar restringir el movimiento.

Posteriormente, haciendo uso de un planificador virtual de tratamiento (TPS) se procede a confeccionar una plan hipotético de como sería el escenario ideal para incidir los haces de tratamiento sobre la lesión, en la gran mayoría de los casos se utilizan múltiples puertos de entrada para distribuir la dosis y reducir la incidencia sobre los órganos sanos, todos estos haces confluyen sobre la lesión. Una vez se han analizado las dósis en los diferentes órganos vecinos y que se ha logrado homogenizar la dosis terapéutica sobre el blanco se procede a aprobar el plan.

Dependiendo de la técnica, el paciente debe ser tratado el mismo día o puede citarse para tratamiento en una fecha cercana.

Por definición, la radiocirugía puede ser administrada entre 1-5 fracciones. Gracias a la tecnología hoy se logra alcanzar precisión submilimétrica que mejora enormemente las posibilidades de éxito sin afectar órganos vecinos.

El tratamiento está pensado para que sea de caracter ambulatorio. Hay condiciones particulares propias del paciente que podrían hacer considerar la hospitalización post tratamiento.

Vivimos tiempos maravillosos en las neurociencias. Si usted es paciente o conoce de alguien con alguna de estas condiciones, haga la consultoría, quizas pueda ser candidato a un tratamiento como este de alta tecnología, con mejor riesgo de complicaciones, con tolerancia y recuperación clínica muy satisfactoria y sobre todo con alta probabilidad de éxito terapéutico.

Por Dr. Eliécer Cherigo - Radiooncólogo

Modificado por última vez elMiércoles, 12 Diciembre 2018 15:53

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