Regreso a clases: la importancia de la merienda escolar

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Como parte de la dieta, la merienda debe ser equilibrada, variada y completa.  No hay que dar normas rígidas y es preciso adaptarla e individualizarla, ajustándola a las necesidades y estilo del niño, valorando sus gustos, costumbres y la economía familiar”.

Los nutricionistas definen la merienda como aquel tipo de comida ligera que se consume para reponer la energía utilizada y esperar para el próximo momento de comida, con el objetivo de mantener la actividad del metabolismo con estabilidad de nutrientes en sangre y energía para el cerebro y demás órganos.

Es una comida necesaria y muy útil, por lo que debe realizarse a diario. Saltar la merienda conlleva períodos de ayuno; es decir, de no ingerir alimentos por largo tiempo, lo que incrementa las señales del hambre, llegando un nivel más elevado en la siguiente comida.

“En los niños la merienda ayuda a mantener el cerebro en funcionamiento y a no alterar el proceso normal de crecimiento. La merienda, también conocida como lonchera, tentempié, aperitivo o colación debe permitirnos engañar el hambre, pero no debe nunca sustituir a las comidas principales, sino servir sólo de complemento.  Sin embargo, este tiempo de comida se debe contemplar como parte de su consumo total de calorías”, explica la licenciada en nutrición Yarabín De Icaza, al consultarla sobre la merienda escolar o lonchera.

Cantidades y contenido

A partir de los dos años de edad, el niño hace cuatro comidas al día: desayuno, comida, merienda, cena y la posibilidad de un refuerzo lácteo antes de acostarse; mientras que aquellos con edades comprendidas entre cuatro y seis, realizan tres comidas y dos meriendas. Aquí, es cuando se incluye la merienda escolar.

Respecto a lo anterior, la nutricionista indica que es muy importante la manera de repartir los aportes calóricos en las comidas principales, ya que estos hábitos alimentarios adquiridos en los primeros años de edad serán la guía para la etapa adulta.

Para que la merienda sea realmente saludable y conserve su función, permitiendo mantener activo el organismo y llegar con menos hambre a la próxima comida, lo aconsejable es que se constituya de alimentos ricos en proteína, que dan saciedad, así como de almidón y fibra. Si a lo anterior se le agrega alimentos con alto porcentaje de nutrientes, será mucho mejor.

Resumidamente, según la especialista, podemos consumir todo tipo de alimentos pero en porciones reducidas: frutas, leche, yogur, cereales, frutos secos o frescos, barritas de verduras,  nueces, palomitas de maíz sin sal, una rebanada de pan de frutas o un poco de pan con queso, por ejemplo.

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De Icaza señala que la lonchera siempre debe incluir una fruta práctica, que el niño pueda consumir con facilidad. Las frutas y los vegetales proporcionan importantes nutrientes protectores, ya que son los alimentos más ricos en vitaminas, minerales y fibra. La recomendación es incluir un jugo de fruta en el desayuno, fruta entera en meriendas y dos tipos de vegetales en las comidas.

La merienda también debe incluir agua, la cual debe consumirse aunque no haya sed. El agua es la mejor fuente de líquidos y no puede ser reemplazada por bebidas envasadas, ni frutas, ni bebidas formuladas, que son únicamente indicadas para deportistas luego de haber realizado actividad física intensa.

Para los escolares, la nutricionista aconseja una merienda a base de leche, así como la adicción de leche en preparaciones culinarias.  Las cantidades de productos lácteos que deben consumirse todos los días se calculan en función de las necesidades de calcio que varían en función de la edad y la situación fisiológica, lo que representa de tres a cuatro porciones al día.

“Debe incluirse cereales diariamente, preferiblemente integrales, combinados con un producto lácteo y una fruta. Las galletas pueden satisfacer las exigencias de una merienda equilibrada, siempre y cuando estén bien combinadas y seleccionadas. Deberían contener cereales como el trigo y avena”, comenta.

Preparación y consumo

De Icaza señala que “como parte de la dieta, la merienda debe ser equilibrada, variada y completa.  No hay que dar normas rígidas y es preciso adaptarla e individualizarla, ajustándola a las necesidades y estilo del niño, valorando sus gustos, costumbres y la economía familiar. En los niños, la presentación de las comidas debe transmitirle a la vista que comer es divertido. Deben invitar a disfrutar la comida y nunca premiar o castigar con alimentos”.

Se sugiere establecer un horario para realizar la merienda y cambiar con frecuencia los alimentos a consumir, brindándole al niño la oportunidad de consumir una alimentación variada y de elegir entre alternativas saludables que sean atractivas al paladar, logrando así la aceptación de nuevos alimentos.

La especialista también aconseja vigilar los alimentos que el niño regresa en la lonchera y conversar con él sobre cuáles alimentos ha consumido, propios o que le ofrecen sus compañeros.

Asimismo, recomienda consultar a un especialista, quien puede apoyar en la manera de realizar cambios graduales para corregir dificultades de alimentación.

Modificado por última vez elJueves, 18 Abril 2013 11:08
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