Riesgos para el recién nacido al visitarlo en el hospital

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El pasado jueves 20 de julio, una cadena internacional de noticias anunció la muerte en Estados Unidos de una bebé de 18 días de nacida por meningitis viral, de la que supuestamente se contagió luego de que fuera besada por una persona que le visitó en la clínica poco después de nacer. Al parecer, esta persona estaba contagiada con herpes, una infección que puede diseminar la bacteria que causa la meningitis mediante el contacto.

Aunque las razones de la muerte de la recién nacida aún forman parte de una investigación médica, ponen sobre la mesa y motivan el análisis de los posibles riesgos que pueden representar para un recién nacido las visitas de familiares, amigos y conocidos en la clínica, sobre todo si se toman en cuenta los toqueteos y otras manifestaciones de aprecio a las que puede ser sometido, así como el contacto con personas posiblemente enfermas, aunque asintomáticas. En Panamá, las visitas a las clínicas por el nacimiento de un bebé son una práctica usual, que para muchas parejas, incluso, se convierte en un evento social planificado con antelación y que incluye decoración de la habitación, bebidas, alimentos y recuerdos para quienes asisten.

Considerando este escenario, SaludPanama.com consultó con especialistas sobre los riesgos que representa esta práctica para esa pequeña persona que acaba de nacer, y respecto a qué medidas se deben tomar. Sistema inmune
Según la pediatra neonatóloga María Elisa Dejuane, “un bebé al nacer cuenta con un sistema inmunológico inmaduro, en función de que tanto sus ganglios como el bazo no se encuentran organizados y sus células, que se encargan en primera línea de defensa, no cuentan con los receptores necesarios para generar una respuesta efectiva en contra de los microorganismos patógenos que causan enfermedades, que en algunos casos pueden ser fatales”.

Explica que las hormonas que se producen durante el embarazo regulan el sistema inmune en la madre y participan en inhibir las respuestas inmunes del recién nacido y en la madre para evitar el rechazo al feto en formación. Esto ocasiona que las células encargadas de defender el cuerpo ante patógenos (linfocitos y "natural killer", células dendríticas y macrófagos) no tengan un adecuado funcionamiento y ambos se encuentren indefensos con una respuesta menos agresiva por parte de los linfocitos. Por ello, desde el nacimiento hasta el quinto mes de vida, se puede encontrar un mayor número de linfocitos B totales en el diferencial, pero ineficientes en respuesta y producción de anticuerpos.

Señala también que a partir de la semana 20 de gestación, el bebé va a tener los anticuerpos tipo IgG, que han pasado a través de la placenta, que lo protege durante el primer mes de vida; así como empieza a sintetizar IgM, que actúa en fase aguda ante ciertas infecciones; sin embargo, su sistema inmune no produce adecuadamente anticuerpos de otra clase hasta varios meses más tarde. La producción del resto de estás inmunoglobulinas no alcanzan los niveles de adulto hasta los 5 años.

“Debido a su condición, desde que nacen, los bebes son más susceptibles a infecciones del tracto respiratorio, genital y gastrointestinal, así como se encuentran indefensos contra bacterias encapsuladas como Haemophilus influenzae y Streptococcus pneumoniae, por lo que es importante que cumpla con su esquema completo de vacunación hasta los 2 años, que incluye estas enfermedades que causan neumonía, otitis y meningitis, sepsis severa, con secuelas que pueden ir desde pérdidas auditivas, visuales, motoras, conductuales, daño cerebral y muerte”, agrega.

Otras infecciones que pueden adquirirse durante la gestación y parto, de acuerdo con Dejuane, son: streptococo del grupo B, escherichia coli, listeriosis, hepatitis B, HIV, sífilis, toxoplasmosis, citomegalovirus, herpes virus, rubéola, candidiasis. Muchas pueden prevenirse con vacunas y un control prenatal adecuado, que permita detectar y tratar infecciones; así como brindar una asesoría adecuada.

El infectólogo pediátrico Xavier Sáez–Llorens concuerda con Dejuane al afirmar que un bebé no tiene las defensas suficientes para protegerse de todos los patógenos. Comenta que el sistema inmunológico de un bebé, tanto en su componente humoral (anticuerpos) como celular (macrófagos, células T), es todavía inmaduro, particularmente porque no se ha expuesto en útero a la numerosa gama de microorganismos que circulan en el ambiente. “Apenas nace, el bebé se enfrenta a múltiples desafíos infecciosos del entorno. Debido a su sistema inmunológico, es propenso a infecciones causadas por bacterias, virus, hongos y parásitos, tanto de la microbiota materna, como del ambiente hospitalario y de la comunidad. Las infecciones sistémicas (sepsis, meningitis, neumonía) y las perinatales (herpes, citomegalovirus, toxoplasmosis, sífilis, VIH) son las más peligrosas”, explica. Por su lado, el medico inmunólogo Moisés Zebede señala que “lo primero que hay entender es que cuando nace el bebé y se corta el cordón umbilical toda la inmunología de este es inyectada al bebé, que estaría protegido por las defensas de la madre a partir de ese momento y durante los primeros seis meses de vida. Después de este tiempo, el bebé comienza a crear defensas propias, que pueden durar hasta los dos años de edad”. Posibilidades de infección
Considerando el caso de la niña fallecida en Estados Unidos, Sáez–Llorens afirma que, muy ocasionalmente, el bebé puede adquirir alguna infección severa por esa vía. Sin embargo, aunque es bajo, el riesgo de que un bebé adquiera una infección es más elevado cuánto más contacto tenga con personas. Respecto a la meningitis viral, Sáez-Llorens explica que se trata de una enfermedad inflamatoria de las membranas que recubren el cerebro (meninges), causada principalmente por bacterias o virus y raramente por hongos o parásitos. “Los bebés afectados pueden tener fiebre, convulsiones, cuello rígido, fontanela abombada, deterioro de su estado neurológico, somnolencia y afectación de su estado general. La infección por virus herpes usualmente ocurre por exposición del bebé a una lesión vaginal de su madre al momento del parto [y] muy raramente por la vía oral descrita en CNN. El tratamiento oportuno con aciclovir mejoraría el pronóstico de esta grave infección”. Zebede, por su lado, precisa que, generalmente, si la madre tiene alguna infección el bebé la puede contraer a través del canal del parto. No obstante, en vista de que el bebé sólo tiene las defensas provistas por su madre, una vez nacido también es propenso a infecciones y “cualquier infección en los neonatos puede ser fatal”. El especialista enfatiza que, debido a lo anterior, son necesarias las buenas prácticas y normas de higiene en los hospitales, como el uso de batas y lavado de manos, y la importancia de una unidad de neonatología a la que el bebé no puede regresar una vez abandona el hospital. Sobre las visitas en la clínica
La pediatra neonatóloga María Elisa Dejuane considera que lo ideal es evitar las visitas hasta después del primer mes de vida, en beneficio del recién nacido. Sin embargo, consciente de que se trata de un momento de alegría y de compartir, precisa que “en la clínica pueden recibir visita de familiares y seres queridos, siempre y cuando se respete la privacidad, el tiempo de lactancia y descanso; así como tomar las medidas de prevención adecuadas”.

La especialista enfatiza en que las visitas deben ser cortas y preferiblemente sin niños, ya que ello conlleva un riesgo tanto para el recién nacido como para los niños, quienes están expuestos a infecciones propias de la primera infancia (como las tos y las secreciones nasales), que pueden estar incubando un virus y transmitirlo al bebé, además de ser susceptibles a patógenos propios del hospital.

Toda persona que acuda a la clínica debe lavarse las manos al entrar a la habitación, mientras se encuentran en ella y siempre antes de tocar al bebé, que debe ser lo mínimo necesario. El bebé no debería ser cargado por todo aquel que lo visite. Asimismo, aquellas personas que se encuentran enfermas, ya sea con síntomas intestinales, respiratorios o lesiones activas en boca, deben abstenerse de visitar al hospital a los nuevos padres hasta encontrarse recuperado.

“Si se toman las precauciones necesarias, (las visita en la clínica u hospital) no es una práctica riesgosa, pero requiere conciencia, responsabilidad, medidas higiénicas como lavado de manos, mascarillas y evitar estar dando besos y manipulando al recién nacido si no es necesario. No convirtamos un momento de alegría en uno de tristeza”, precisa Dejuane. Por su parte, Sáez-Llorens precisa que las visitas deben limitarse para evitar hacinamiento y sus riesgos y poder controlar el cumplimiento y mantenimiento de normas higiénicas antes de manipular o tocar al bebé y las demás plataformas (cuna, ropa, sábanas, cobijas). Para él, más importante es evitar que el bebé entre en contacto cercano con una persona enferma (síntomas respiratorios o diarréicos, especialmente) y que cualquier visitante (familiares, amigos, personal sanitario) se lave a fondo las manos antes de tocarlo. “Si los bebes están sanos y están con su madre en las habitaciones, se recomienda que familiares enfermos no vayan a visitar y que todos los que entren a la habitación se laven las manos previamente y al salir”, agrega Zebede.

Modificado por última vez elMartes, 01 Agosto 2017 10:20
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