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Signos de una crisis suicida en adolescentes


Desde hace unos años, en Panamá existe una inquietud por las altas tasas de suicidios que se registran en el país. Tanto que el Ministerio de Salud (Minsa), en mayo de 2018 adelantaba un decreto ejecutivo para declarar de obligatorio reporte todos los intentos de suicidio.

El objetivo —explicó el ministro de Salud de entonces, Dr. Miguel Mayo, en el programa ‘Radar' de TVN el domingo 13 de mayo— es tratar profesionalmente a la persona y evitar que lo intente una segunda o tercera vez con un desenlace fatal.

Cifras del Comité Nacional de Análisis de Estadísticas Criminales (CONADEC), en Panamá 7 personas se suicidan cada mes, una en crecimiento en las últimas dos décadas, considerando entre 1993 y 1997 las cifras de suicidios mensuales no superaban los tres.

Por su parte, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión es el trastorno mental que más afecta a los adolescentes y niños, que son la primera causa de lesiones autoinfligidas y violencia interpersonal.

La realidad en Panamá no es diferente. Cifras del Ministerio de Salud reflejan que la depresión es la tercera enfermedad más común y el suicidio es la tercera causa de muerte, en jóvenes de entre 15 y 19 años de edad, sólo antecedida por el cáncer, los homicidios/accidentes (estos últimos contabilizados en conjunto).

Para el año 2015, las provincias de Los Santos, Veraguas y Coclé lideraban el ranking por tasa de suicidio en la república de Panamá; seguidos de Chiriquí, Herrera y la comarca Ngäbe Bugle. Los varones lideran esta lista.

La depresión y el suicidio
Documentos de la OMS señalan que la mitad de los trastornos mentales en la adultez comienzan a los 14 años de edad, pero no son diagnosticados ni tratados. En Centroamérica, incluyendo Panamá, la violencia interpersonal es la causa número uno de muerte y representa el 43% de las muertes de niños y adolescentes en la región. La violencia, la pobreza y la humillación (bullying) incrementan los riesgos de problemas de salud mental en este grupo etario.

Entonces, ¿qué podemos hacer para mejorar la salud mental de nuestros niños/as? Los psiquiatras y psicólogos coinciden en que las personas que se suicidan, lo habían intentado con anterioridad. Por lo tanto, la clave está en la prevención: la identificación a tiempo de los signos de alerta de una crisis.

Los motivos detrás del suicidio o intento de suicidio en un adolescente pueden ser complejos. Aunque el suicidio es relativamente raro entre niños, la cantidad de suicidios e intentos de suicidio aumenta significativamente durante la adolescencia.

El riesgo de suicidio aumenta drásticamente cuando niños y adolescentes tienen acceso a aquello que les permitirá llevarlo a cabo, como armas, medicamentos, recetas médicas, etcétera.

Según los CDC (Centros de Control de Enfermedades de Estados Unidos), las cantidades de suicidios varían entre niños y niñas, por dos razones fundamentales: las niñas piensan en e intentan suicidarse dos veces más que los niños y tienden en intentar suicidarse por medio de una sobredosis de drogas o hiriéndose. En cambio, los niños fallecen por suicidio cuatro veces más que las niñas, tal vez porque tienden a usar métodos más letales, como armas, colgándose o saltando desde alturas.

¿Cuáles adolescentes están en riesgo de suicidarse?
La adolescencia es es una época de increíbles posibilidades, pero también puede ser un periodo de estrés y preocupación. Se sienten presionados para adaptarse socialmente, tener un buen desempeño académico y actuar con responsabilidad. La adolescencia también es una época de identidad sexual y relaciones sociales y existe la necesidad de independencia que a menudo está en conflicto con las reglas y expectativas que otras personas establecen.

Los jóvenes con problemas de salud mental, como ansiedad, depresión, trastorno bipolar o insomnio, corren riesgos más altos de pensar en el suicidio. Los adolescentes quienes pasan por cambios fuertes en la vida (el divorcio de sus padres, mudanzas, un padre que se va de casa por su servicio militar o por la separación de los padres, o cambios financieros) y aquellos quienes son víctimas de intimidación corren mayores riesgos de pensar en el suicidio.

Los factores que aumentan el riesgo de suicidio entre adolescentes incluyen:

- un trastorno psicológico, especialmente la depresión, trastorno bipolar y consumo de drogas y alcohol (de hecho, como el 95% de las personas que fallecen por suicidio tienen un trastorno psicológico al momento de morir)
- sentimientos de angustia, irritabilidad o agitación
- sentimientos de desesperanza y de complejo de inferioridad que con frecuencia se manifiestan con la depresión
- un intento previo de suicidio
- antecedentes de depresión o de suicidio en la familia
- abuso emocional, físico o sexual
- falta de un grupo de apoyo, malas relaciones con los padres o sus pares y sentimientos de aislamiento social
- hacer frente a bisexualidad u homosexualidad en una familia o comunidad que no lo apoya o en un ambiente escolar hostil

Señales de advertencia
El suicidio en adolescentes con frecuencia ocurre después de un evento estresante en la vida, como problemas en la escuela, la rotura con un novio o novia, la muerte de un ser querido, un divorcio o un fuerte conflicto familiar.

Los adolescentes que piensan en suicidarse podrían:

- mencionar el suicidio o la muerte en general
- insinuar que ya no estarán más
- mencionar los sentimientos de desesperanza o de culpa
- retraerse de amigos o de la familia
- escribir canciones, poemas o cartas sobre la muerte, la separación y pérdida
- empezar a regalar objetos valiosos a hermanos o amigos
- perder el deseo de participar en cosas o actividades predilectas
- tener dificultades para concentrarse o pensar con claridad
- mostrar cambios en hábitos de alimentación o de dormir
- participar en comportamientos riesgosos
- perder interés en la escuela o en los deportes

¿Qué pueden hacer los padres?
Muchos adolescentes quienes logran o intentan suicidarse dan algún tipo de advertencia a seres queridos de antemano. Por lo tanto, es importante que los padres conozcan las señales de advertencia de manera que los adolescentes con tendencias al suicidio puedan obtener la ayuda que necesitan.

Algunos adultos piensan que los jóvenes que dicen que se van a lastimar o a matar "lo dicen sólo para llamar la atención". Es importante darse cuenta que si se ignoran a los adolescentes que llaman la atención, podría aumentar la posibilidad de que sí se lastimen (o peor).

Llamar la atención por medio de visitas a la sala de emergencias, consultas médicas y tratamiento en institutos por lo general no es algo que deseen los adolescentes, a menos de que sufran de una depresión seria y piensen en el suicidio o que deseen estar muertos. Es importante considerar las señales de advertencia como serias, no como formas de "llamar la atención" que se pueden ignorar.

Observe y escuche: Observe bien a un adolescente retraído y con depresión. Comprender la depresión en adolescentes es muy importante ya que puede parecer diferente a las creencias comunes acerca de la depresión. Por ejemplo, puede presentarse como tener problemas con amigos, con las calificaciones, el dormir o estar de mal humor o irritable en vez de llorar o de sufrir de tristeza crónica.

Es importante tratar de mantener abierta la comunicación y expresar su preocupación, su apoyo y su amor. Si su adolescente le confía, demuéstrele que toma en serio esas preocupaciones. Una pelea con un amigo puede no parecerle importante en un contexto más amplio, pero para un adolescente puede ser intenso y abrumador. Es importante no minimizar o descontar lo que su adolescente está enfrentando, ya que esto podría aumentar su sentimiento de desesperanza. Si su adolescente no se siente cómodo hablando con usted, sugiérale una persona más neutral como otro pariente, un miembro del clero, un entrenador, un consejero en la escuela o el médico de su adolescente.

Haga preguntas: Algunos padres prefieren no preguntar a los adolescentes si han pensado suicidarse o lastimarse. Algunos temen que, al preguntar, sembrarán la idea del suicidio en los pensamientos de sus hijos adolescentes.

Siempre es buena idea preguntar, aunque sea difícil. Algunas veces ayuda explicar por qué pregunta. Por ejemplo, podría decir: "He notado que mencionas demasiado tus deseos de estar muerto. ¿Has pensado intentar matarte"?

Busque ayuda: Si se entera de que su hijo piensa en el suicidio, busque ayuda inmediatamente. Su médico puede recomendarle un psicólogo o psiquiatra. Si su adolescente se encuentra en una situación de crisis, en el cuarto de urgencias se puede realizar una evaluación psiquiátrica exhaustiva y recomendarle cómo proceder. Si no está seguro si debe llevar a su hijo a la sala de emergencias, comuníquese con su médico.

Si coordinó una cita con un especialista en salud mental, asegúrese de no faltar a la cita, aún si su adolescente dice que se siente mejor o que no quiere ir. Pensamientos de suicidio tienden a ir y venir; sin embargo, es importante que su adolescente obtenga ayuda para desarrollar las habilidades necesarias para disminuir la posibilidad de que pensamientos y comportamientos de suicidio surjan de nuevo si llegara a ocurrir una crisis.

Si su hijo adolescente se negara a ir a la cita, hable de esto con el profesional de salud mental y considere asistir a la sesión y trabajar con el médico para asegurar que su adolescente tenga acceso a la ayuda que necesita. El médico también podría asesorarlo para desarrollar estrategias que motiven a su adolescente a que desee obtener ayuda.

Recuerde que conflictos continuos entre un padre y su hijo pueden empeorar la situación para un adolescente que se siente aislado, no comprendido, que no vale nada o suicida. Consiga ayuda para dar a conocer los problemas de familia y resolverlos de manera constructiva. También informe al profesional de salud mental si existen antecedentes de depresión, abuso de alcohol o drogas, violencia en la familia u otros factores estresantes en el hogar, como un entorno de constante crítica.

Ayude a los adolescentes a hacer frente a pérdidas: ¿Qué debe hacer si alguien quien conoce su adolescente, quizá un miembro de la familia, un amigo o un compañero, intentó o logró suicidarse? Primero, reconozca la gran cantidad de emociones de su hijo. Algunos adolescentes dicen que se sienten culpables, especialmente aquellos que sienten que pudieron haber interpretado mejor las acciones y palabras de su amigo.

Otros dicen que sienten enojo con la persona que logró o intentó suicidarse por haber sido tan egoísta. Y otros dicen que no sienten emociones fuertes o que no saben cómo expresar lo que sienten. Asegúrele a su hijo que no hay manera correcta o incorrecta de cómo sentirse y que puede hablar de eso cuando se sienta listo para hacerlo.

Cuando alguien intenta suicidarse y sobrevive, ciertas personas podrían temer o sentirse incómodos de hablar con él acerca de eso. Dígale a su adolescente que resista este sentimiento; éste es un momento en que una persona definitivamente necesita sentirse unido a otras.

Ante el suicidio de un estudiante, muchas escuelas traen consejeros especiales para hablar con los estudiantes y ayudarlos a enfrentarlo. Si su adolescente enfrenta el suicidio de un amigo o compañero de la escuela, motívelo a usar estos recursos o a hablar con usted u otro adulto de confianza.

Con información de la OMS y CDC.

Modificado por última vez elLunes, 16 Septiembre 2019 14:43
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