Sosa: “Registro de AH1N1 podría ser peor si la cepa del virus es diferente”


Desde el pasado 18 de enero, la provincia de Chiriquí se mantiene en estado de alerta epidemiológica, tras ser decretada por el Ministerio de Salud (Minsa) debido a la situación de influenza AH1N1 que registra y que para entonces alcanzaba la cifra de 22 casos detectados, de los cuales 5 se mantenían en terapia intensiva y 2 fueron reportados ya como decesos.

De acuerdo con la comunicación emitida por el Minsa en el momento, el decreto de alerta epidemiológica se debe al carácter infeccioso y la peligrosidad de la influenza AH1N1, la cual demanda una atención especial. Es por ello que se mantienen medidas extraordinarias en las instalaciones de la Caja de Seguro Social y del MINSA en los distritos de Barú, Bugaba y David, a pesar de que todos los casos registrados pertenecen a Puerto Armuelles y Progreso.

En Panamá se han registrado casos de AH1N1 desde 2009, cuando mundialmente se registró una pandemia de esta enfermedad y desde entonces, su comportamiento  ha sido similar año tras año. Sin embargo, si el número de casos registrados ha sido igual y siempre ha habido fallecimientos, ¿por qué los de este año llaman la atención?

En el marco del Tercer Congreso Internacional de Vacunología en los Trópicos, realizado en el Hotel Intercontinental Miramar entre el 20 y 22 de enero pasado, SaludPanama.com conversó con el director del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios para la Salud (ICGES), Dr. Nestor Sosa, sobre las acciones que lleva a cabo este instituto tras la alerta epidemiológica decretada y cuáles son sus pronósticos sobre la situación que actualmente registra el país.

El virus
“Este virus AH1N1 está efectivamente circulando entre poblaciones humanas desde 2009 y fue la primera pandemia del siglo XXI. En su inicio no era muy letal, pero si altamente contagioso. Hoy llaman la atención estos casos que quizá son como la punta de iceberg, porque aunque habrán muchos casos leves o asintomáticos, estos primeros reportes que salen a la palestra son de mortalidad”, agrega.

Ante la situación, el ICGES se encuentra estudiando la estructura genética del virus presente en los casos de Panamá y algunos de la región, para saber si el mismo es idéntico al que ha estado circulando durante estos años y al vinculado con la vacuna actual, y que no ha habido cambios importantes en la cepa del virus.

Sosa explica que aunque la vacuna contra la influenza tiene un componente del virus AH1N1, si la cepa cambia significativamente, la misma pueden dejar de ser efectiva.

“El virus de la influenza es uno de esos virus que continuamente está cambiando y por ello es que todos los años hay que vacunarse. El detalle está en si ese cambio, que trae consigo un nuevo tipo de virus, puede contrarrestarse o prevenirse con la vacuna ya existente”, indica.

Cabe destacar que en Costa Rica, al pasado 19 de enero, los medios daban cuenta de 24 fallecidos por AH1N1, que de acuerdo con Sosa es un número inusualmente alto para un país tan pequeño. Sin embargo, el infectólogo comenta que informes preliminares del Gobierno de Costa Rica indican que no han visto cambios significativos en la cepa del virus causante de los casos registrados en enero de 2016.

“Esto hay que verificarlo y nosotros lo estamos haciendo con nuestra cepa, las muestra tomada de los casos locales. Los resultados debemos tenerlos pronto, en un plazo de un par de semanas. Esto es fundamental, porque si hay un cambio, hay que pensar entonces en cambiar la vacuna y en las medidas epidemiológicas de control de la enfermedad”, dice Sosa.

Lo inusual del 2016
“En Panamá ya hemos tenido AH1N1. Lo que si es un poco inusual es tener casos en esta época seca. Desde el punto de vista epidemiológico nos llama la atención porque caso siempre en nuestros países, la mayor cantidad de casos ocurren entre junio y agosto, en plena época lluviosa. En enero, las personas viajan al norte o al sur, donde es temporada fría y pueden convertirse en casos. No es que no pueda pasar, pero es inusual. Los fallecimientos en Panamá también nos llaman la atención, porque aunque han sido pocos resultan algo significativo, porque han afectado a personas con edades a las que comúnmente no afectaba el virus hasta ese nivel”, comenta.

El director del ICGES señala que siempre ha habido fallecimientos por influenza, solo que no siempre se identifican porque ocurren en personas de edad muy avanzada y con una condición de salud ya deteriorada. Sus muertes terminan reportándose, por ejemplo, como una causa de neumonía, que podría ser una complicación de la influenza.

Según Sosa, el primer fallecimiento llamó atención por varias razones: por ocurrir en una persona migrante y principalmente porque el afectado no pasaba de 55 años, edad en la que el virus hasta el momento no había reportado tener efectos fatales. Generalmente, el virus de AH1N1 causa muerte en personas en niños muy pequeños o personas de muy avanzada edad.

“Los virus pandémicos, los que han causado por ejemplo la epidemia grande que hubo en 1918, mataba preferente a gente joven, personas de entre 18 y 25 años. En esta ocasión, un virus que suele afectar a bebés o adultos mayores y en condición delicada de salud, se ha reportado en una persona joven. Eso prende una alarma y por ello estamos tan interesado en ver si hay algún cambio en la cepa del virus, para visualizar anticipadamente qué podemos esperar y activar las alertas y medidas necesarias”, dice.

Otra razón por la que pueden estarse registrando casos durante esta época es por la falta de vacunas. El médico infectólogo explica que como entre enero y marzo no es una época alta en cuanto a registro de casos, no hay vacunas. En Panamá se vacuna contra la influenza durante los meses de abril y mayo, considerando que los casos comienzan a presentarse a partir de julio.

“Entonces, es una realidad que ahora mismo no hay una abundancia de esta vacuna. Estamos esperando a que lleguen nuevas unidades para empezar a ponerla”, destaca.

Pronósticos y recomendaciones
“Creo que hoy es crítico esto de que la cepa vacunal -que es la que viene en la vacuna y que es determinado por la Organización Mundial de la Salud- sea buena para proteger contra el virus que circula actualmente, porque hacer una vacuna nueva demora muchísimo tiempo y mientras se espera hay consecuencias”, precisa.

“El registro de AH1N1 podría ser peor si la cepa del virus es diferente y si de verdad hay un cambio significativo, del que no pueda protegerse con la vacuna, y hay un incremento en la mortalidad de la enfermedad, lo que nos queda son las medidas de protección de contagio como lo es el lavado de manos y distanciamiento social”, añade.

El distanciamiento social es cuando una persona presenta un virus que puede ser contagioso y permanece en casa para evitar transmitir la enfermedad, medidas que son importantes para tratar disminuir el número de casos

Cabe destacar que Panamá cuenta con un laboratorio que tiene la capacidad de detectar virus nuevos, además de detectar casi todos los virus respiratorios que existen de importancia clínica y esto se debe a la preparación que ha tenido el laboratorio de virología del ICGES desde la década de los '90.

"Esta preparación fue de gran importancia. Cuando en 2009 se presentó la pandemia de H1N1, Panamá fue el segundo país de América Latina en aislar el virus y esto se logró gracias a la fortaleza desarrollada por su laboratorio, la cual les permite hoy día estar también altamente preparados ante la presencia de otros virus como SARS y MERS".

Por su parte, el Ministerio de Salud de la República de Panamá emitió un comunicado en el que recomienda que las personas que sufran severos cuadros gripales acudan al centro de salud más cercano, para prevenir la transmisión de la enfermedad entre las poblaciones.

Anualmente, durante los meses de abril y mayo, el MINSA y la CSS aplican gratuitamente la vacuna contra los virus influenza AH1N1, AH3N2 y B, a los grupos de mayor vulnerabilidad: mayores de 65 años, niños entre seis meses y cinco años de edad, pacientes de enfermedades crónicas y trabajadores del sector salud.

Los principales síntomas de la influenza AH1N1 son fiebre superior a los 38 grados centígrados, dolor de cabeza, músculos y articulaciones; tos, congestión y dolor de garganta. Los signos de alarma: dificultad para respirar, dolor en el pecho, expectoración muco sanguinolenta, confusión y somnolencia.

Las principales medidas para prevenir el contagio es lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón o gel alcoholado; limpiar las áreas de su entorno, evitar aglomeraciones, cubrirse la cara al toser o estornudar.

En caso de presentar síntomas o cuadros gripales, las personas deben quedarse en sus hogares y mantenerse a dos metros de distancia de otras personas; y si se presentan síntomas de alarma acudir inmediatamente al Centro de Salud u hospital más cercano, para prevenir la transmisión de la enfermedad entre las poblaciones.

Modificado por última vez elSábado, 23 Enero 2016 09:26
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