Defectos refractivos que afectan la visión

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El ojo humano funciona de una manera muy semejante a como lo hace una cámara fotográfica. Para ver con claridad, necesita enfocar sobre la retina los objetos que observamos, lo cual logra gracias a la capacidad convergente de la cornea y el cristalino. Cuando no se enfoca adecuadamente la imagen sobre la retina, se produce lo que llamamos un defecto refractivo.

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La retinopatía diabética: la azúcar también daña la vista

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La retinopatía diabética es la enfermedad ocular diabética más común. Esta ocurre cuando hay cambios en los vasos sanguíneos en la retina. A veces, estos vasos pueden hincharse y dejar escapar fluidos, o inclusive taparse completamente. En otros casos, nuevos vasos sanguíneos anormales crecen en la superficie de la retina.

La retina es una capa fina de tejido sensible a la luz que cubre la parte posterior del ojo. Los rayos de luz se enfocan en la retina, donde son transmitidos al cerebro e interpretados como imágenes. La mácula es un área muy pequeña en el centro de la retina. La mácula es el área responsable por la visión detallada, permitiéndonos leer, coser o reconocer una cara. La parte alrededor de la retina, llamada retina periférica, es responsable por la visión lateral o periférica.

De acuerdo con la médico especialista en oftalmología Maritza López, generalmente, la retinopatía diabética afecta a ambos ojos. "Las personas con retinopatía diabética a menudo no se dan cuenta de los cambios en su visión durante las primeras etapas de la enfermedad. Pero a medida que avanza, la retinopatía diabética usualmente causa una pérdida de visión que en muchos casos no puede ser revertida".

Clasificación
Existen dos tipos de retinopatía diabética: retinopatía diabética no proliferativa (RDNP) y la Retinopatía diabética proliferativa (RDP).

La retinopatía diabética no proliferativa (RDNP) es la etapa más temprana de la retinopatía diabética. Cuando existe esta condición, los vasos sanguíneos deteriorados permiten un escape de fluidos de sangre dentro del ojo. Ocasionalmente, depósitos de colesterol u otras grasas de la sangre pueden entrar en la retina.

La RDNP puede causar cambios en los ojos, incluyendo:
- Microaneurismas: Unas pequeñas protuberancias en los vasos sanguíneos de la retina que con frecuencia dejan escapar líquidos.
- Hemorragias de la retina: Unas pequeñas manchas de sangre que entran a la retina.
- Exudados duros: Es la inflamación o engrosamiento de la mácula a causa de escapes de líquido de los vasos sanguíneos de la retina. La mácula no funciona correctamente cuando está inflamada. El edema macular es la causa más común de pérdida de la visión durante la diabetes.
- Exudados macular: Es la inflamación o engrosamiento de la mácula a causa de escapes de líquido de los vasos sanguíneos de la retina. La mácula no funciona correctamente cuando está inflamada. El edema macular es la causa más común de pérdida de la visión durante la diabetes.
- Isquemia macular: Los pequeños vasos sanguíneos (capilares) se cierran o se tapan. Su visión se torna borrosa ya que la mácula no recibe suficiente sangre para funcionar correctamente.
"Muchas personas con diabetes tienen RDNP ligera, lo que por lo general no afecta la visión. Sin embargo, si su visión se ve afectada, es como resultado de un edema macular y una isquemia macular", explica López.

La Retinopatía diabética proliferativa (RDP), por su parte, sucede principalmente cuando muchos de los vasos sanguíneos de la retina se tapan, impidiendo un flujo suficiente de la sangre. En un intento de suministrar sangre a la zona donde los vasos originales se han tapado, la retina responde creando nuevos vasos sanguíneos. Este proceso se llama neovascularización. Sin embargo, los nuevos vasos sanguíneos también son anormales y no proporcionan a la retina con el flujo sanguíneo adecuado. A menudo, los nuevos vasos van acompañados por tejidos cicatrizados que pueden hacer que la retina se arrugue o se desprenda.

"La RDP puede causar una pérdida de la visión más severa que la RDNP, ya que puede afectar tanto la visión central como la periférica", precisa la médico.

La RDP afecta la visión de las siguientes maneras:
- Hemorragia vítrea: Los nuevos y delicados vasos sanguíneos sangran dentro del vítreo (la sustancia gelatinosa en el centro del ojo), previniendo que los rayos de luz lleguen a la retina. Si la hemorragia es pequeña, es posible que usted vea algunas nuevas manchas oscuras y flotantes. Una hemorragia muy grande puede bloquear la visión, permitiéndole sólo ver la diferencia entre claro y oscuro. Una hemorragia vítrea por sí sola no causa una pérdida de visión permanente. Toda vez que la sangre desaparece, la visión puede volver a su estado anterior, a menos que la mácula se haya dañado.
- Desprendimiento de la retina por tracción:Cuando el tejido de una cicatriz producida por una neovascularización se encoge, la retina se arruga y puede desprenderse de su posición normal. Estas arrugas maculares pueden distorsionar la visión. Pérdida de la visión más graves pueden ocurrir si la mácula o áreas grandes de la retina se desprenden.
- Glaucoma neovascular: Si una serie de vasos de la retina se cierran, una neovascularización en el iris (la parte coloreada del ojo) puede ocurrir. Cuando esta condición existe, los nuevos vasos sanguíneos pueden bloquear el flujo normal de líquido en el ojo. La presión en el ojo aumenta, lo que presenta una condición particularmente grave que causa daños al nervio óptico.

Causas
"Cuando los niveles de azúcar en la sangre son muy altos durante largos períodos de tiempo, los capilares (pequeños vasos sanguíneos) que suministran sangre a la retina pueden deteriorarse. Con el tiempo, estos vasos sanguíneos comienzan a filtrar líquidos y grasas, produciendo un edema (hinchazón). Eventualmente, una condición llamada isquemia puede ocurrir, durante la cuál los vasos sanguíneos pueden taparse. Estos problemas son señales de que hay una retinopatía diabética no proliferativa (RDNP)", señala López.

Si los problemas de un ojo diabético no son tratados, una retinopatía diabética proliferativa (RDP), puede desarrollarse. Una obstrucción de los vasos sanguíneos debida a una isquemia puede llevar al crecimiento de nuevos vasos sanguíneos anormales en la retina (neovascularización) y hacer daño a la retina, causando arrugas o un desprendimiento de retina. La neovascularización puede incluso causar glaucoma, un daño al nervio óptico (el nervio óptico lleva las imágenes del ojo hacia cerebro).

"Un control estricto de la glicemia y la presión arterial, así como visitas periódicas a su oftalmólogo para una detección de retinopatía diabética, son claves para prevenir la enfermedad y una pérdida de la visión", precisa la doctora.

Síntomas
“Es posible que una persona tenga una retinopatía diabética y no ser consciente de ello, ya que las primeras etapas de la enfermedad, a menudo, no llevan síntomas. Sin embargo, a medida que la enfermedad progresa, los síntomas de una retinopatía diabética pueden incluir: Manchas, puntos o algo similar a hilos de telarañas oscuras flotando en la visión (llamados miodesopsias, manchas flotantes o “moscas” volantes), visión borrosa, visión que cambia periódicamente de borrosa a clara, áreas oscuras (completa o parcialmente) en el campo de visión, mala visión nocturna, colores que aparecen descoloridos o diferentes y pérdida de la visión. Los síntomas de la retinopatía diabética afectan, por lo general, a ambos ojos”, explica la oftalmóloga.

El manejo cuidadoso de la diabetes es la mejor manera de prevenir la pérdida de la visión. Si usted tiene diabetes, consulte a un oftalmólogo para un examen anual de retinopatía diabética con dilatación de los ojos, inclusive si su visión parece normal, ya que es importante detectar las etapas tempranas de la enfermedad.

“La diabetes puede causar cambios en la visión en ambos ojos, incluso cuando no hay una retinopatía. Cambios rápidos de azúcar en la sangre alteran la forma del cristalino del ojo, y desenfocan las imágenes. Cuando el azúcar en la sangre se estabiliza, la imagen vuelve a enfocarse. Usted puede reducir los episodios de visión borrosa manteniendo un buen control de azúcar en la sangre”, enfatiza.

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Crosslinking Corneal

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El Crosslinking corneal es un procedimiento oftalmológico que consiste en someter a la córnea a una radiación ultravioleta determinada, con el objetivo de fortalecerla y frenar con ello la deformación que ocurre con el desarrollo del queratocono.

La córnea es una membrana transparente en forma de disco abombado, que constituye la parte anterior o frontal del globo ocular y se halla delante del iris (la zona de color del ojo).

El queratocono, por su parte, es una enfermedad que provoca una degeneración progresiva de la córnea que se manifiesta en un adelgazamiento del tejido y, en ocasiones, en un alto astigmatismo irregular. Además, es la principal causa de trasplantes de córnea entre la población joven.

 

El Crosslinking corneal está indicado en aquellos pacientes que a pesar de haber sido diagnosticados con queratocono, todavía este permite una buena agudeza visual. Diversos estudios han demostrado la eficacia de este tratamiento, que detiene el avance del queratocono en el 95% de los pacientes tratados, con mejora de visión en muchos casos.

La intervención
Antes del procedimiento, el paciente es referido para la realización de un examen oftalmológico completo y una topografía corneal. La intervención es ambulatoria y larga, de una hora de duración aproximadamente y se lleva a cabo mediante la utilización de anestesia tópica.

Lastimosamente, el post operatorio puede ser molesto durante los primeros tres o cuatro días. La utilización de lentes de contacto terapéuticos y analgésicos puede reducir las molestias. Por otro lado, cabe destacar que no existen documentación de riesgos o complicaciones relevantes para el proceso.

Se sugiere la realización del crosslinking corneal en las fases iniciales de la enfermedad como único tratamiento o bien como complemento a los anillos intraestromales en los casos más avanzados de queratocono. Por lo tanto, podemos decir que es una técnica cuyo objetivo es frenar el avance del queratocono, pero no se emplea por sí misma para corregir la patología una vez esta ha progresado.

Si ha presentado cambios frecuentes en su prescripción de lentes, aumento repentino del astigmatismo o su visión con los mismos se ha deteriorado, no deje de consultar a un especialista idóneo para detectar a tiempo el desarrollo del queratocono y obtener información sobre las opciones correctivas o para mejorar su visión que este tiene a su disposición.

Por Dra. Maritza López – Oftalmología

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El Pterigión: causas, síntomas y manejo

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El pterigión es una afección oftalmológica caracterizada por la aparición o crecimiento de una carnosidad no cancerosa en la conjuntiva del ojo.

La conjuntiva se constituye de una membrana delgada y transparente que cubre la parte blanca del ojo (esclerótica) y se extiende hasta la superficie interna del párpado. Cuando hay presencia pterigión, se siente o se ve un tejido carnoso sobre la conjuntiva, que puede llegar a extenderse hasta la córnea. Generalmente, un pterigión no duele pero puede causar muchas molestias. Adicionalmente, debido a que el pterigión puede extenderse hasta la córnea, el área transparente por donde entra la luz al ojo, se puede ver afectada la visión de varias maneras.

Tiende a ser más común en adultos que pasan largos periodos de tiempo al aire libre —en zonas arenosas o polvorosas-, o donde hay demasiada exposición a la luz solar y al viento. Por esta razón, también se le llama "ojo de surfista," ya que el ambiente de la playa presenta la mayoría de los factores de riesgo.

Causas y síntomas
No se conoce la causa precisa del pterigión; sin embargo, parece estar relacionado con cuadros de irritación causada por la exposición prolongada a la luz UV (como la luz del sol), el polvo o la arena y el viento. Las personas con síndrome de ojo seco también podrían ser más propensas a desarrollar esta enfermedad. Las carnosidades se presentan con frecuencia en toda la familia, lo cual indica una predisposición genética.

A pesar de ser muy delgada, la conjuntiva protege el tejido delicado del ojo de muchos factores de agresión que se presentan diariamente. Con la presencia del pterigión, el tejido conjuntival sufre cambios anormales caracterizados por alteraciones del tejido conectivo en la zona y el crecimiento de vasos sanguíneos en la masa.

La carnosidad afecta más comúnmente a hombres que mujeres y a grupos de 20 a 40 años de edad. No es común en los niños.

El pterigión" usualmente se presenta sobre la superficie del ojo aunque a veces puede que no se note. Las lesiones más pequeñas o menos prominentes parecen como una pequeña protuberancia sobre la conjuntiva. Las lesiones más grandes pueden tener aspecto blancuzco a rojizo. Las carnosidades son precedidas por otro tejido llamado pingüecula, que parecen como una mancha amarilla sobre la conjuntiva. La mayoría de las carnosidades aparecen en la parte del ojo más cercana a la nariz. Pueden afectar un sólo ojo (unilateral) o ambos a la vez (bilateral). Aunque no se considera que la carnosidad sea una enfermedad ocular grave, tiende a provocar molestias en la mayoría de los casos, como: ardor o picazón en los ojos, sensación de arena en los ojos, sensación de un cuerpo extraño, perturbación de la visión (en caso de carnosidades mayores).

Diagnóstico y tratamiento
Aunque en general no se considere un problema oftalmológico grave, el pterigión podría causar complicaciones si aumenta de tamaño y no se lo trata. Algunas de las complicaciones más comunes relacionadas con el pterigión no tratado es el enrojecimiento del ojo, la irritación crónica y la visión doble. La ceguera es una de la complicaciones más graves cuando la córnea está muy afectada por un pterigión más grande.

En la mayoría de los casos, el pterigión se diagnostica por medio de un examen físico del ojo y de los párpados. Se puede fotografiar el ojo para controlar el progreso del crecimiento. Si es necesario, se realizan pruebas de diagnóstico especializadas particularmente cuando el pterigión se extiende sobre la córnea. La topografía corneal delinea la superficie de la córnea para detectar cualquier distorsión que pudiera presentarse con una carnosidad más grande.

Con respecto al tratamiento, generalmente se trata con medicamentos, entre los que están: lágrimas artificiales en forma de gotas oftalmológicas que lubrican la superficie del ojo; ungüentos lubricantes que se aplican en el ojo en los casos más graves; y corticoides tópicos, que se usan por un periodo breve para reducir la inflamación del ojo.

Se podría también recomendar la cirugía para extraer el pterigión, según la gravedad de la afección y la respuesta a la medicación. La escisión quirúrgica se realiza con la aplicación de anestesia tópica y se trata de una intervención ambulatoria.

La mayoría de los pacientes responden bien a la medicación, especialmente en combinación con medidas de prevención. El resultado postquirúrgico es bastante bueno y no son comunes las complicaciones postoperatorias. La cirugía de pterigión favorece tanto la vista como la estética; no obstante, en los casos más leves, lo mismo se puede lograr con el uso de medicamentos.

Prevención
Una de las principales medidas de prevención del pterigión es reducir la exposición a la luz ultravioleta (UV). Se deben usar diariamente gafas de sol aprobadas por un oftalmólogo. El lente protector recomendado debe bloquear el 100% de la luz ultravioleta tanto UVA como UVB. Se podrían recomendar gafas de sol envolventes o incluso anteojos a prueba de agua según la naturaleza de las actividades de la persona, la cual podría aumentar el riesgo de formación de pterigiones.

De ser posible, también se debería usar un sombrero con ala que cubra los ojos de la luz UV. Los sombreros de alas más amplias también podrían cubrir en algún grado la cara del polvo y el viento y a veces podría ser una mejor alternativa. Se debe evitar o minimizar la sequedad en los ojos tanto como sea posible. Esto se puede lograr con el uso de gotas oftalmológicas lubricantes y el incremento del parpadeo, para mantener la humectación del ojo.

Por Dra. Maritza López – Oftalmóloga

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Cuidado de la salud ocular en el verano

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Todavía nos queda un mes y algo más de verano en Panamá. Cada vez son más los días soleados y, por ende, los días que nuestros ojos están expuestos al sol. Por su posición geográfica, Panamá es un país con alta radiación solar. Sin embargo, casi siempre pensamos en cuidar la piel y para ello gastamos sumas importantes de recursos. Sin embargo, no pensamos en nuestra vista, al punto de que ponemos frente a nuestros ojos lo primero que nos pase por delante sin importar su calidad.

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La pérdida de visión por queratocono

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El queratocono es una enfermedad oftalmológica, que afecta directamente a la córnea y que está caracterizada por una pérdida anormal de su espesor. Siendo más fina y menos resistente de lo normal, la córnea no consigue soportar la presión interna del ojo y se ectasia y protruye hacia el exterior, adquiriendo una forma de cono, condición que le da el nombre a la patología. Queratocono proviene de querato, que es córnea; y cono, que hace referencia a la forma que obtiene la córnea cuando lo sufre.

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Cataratas: signos, causas y tratamientos

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 Las cataratas son una patología caracterizada por la opacidad del cristalino, que es el lente natural del ojo y que es transparente. A medida que se avanza en años, el cristalino se va endureciendo y haciéndose de un tono amarillento.

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¿Qué son las cataratas?

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La catarata es la opacidad del cristalino, el lente natural del ojo, que al nacer es transparente y permite el paso de luz hacia la retina. Esta enfermedad oftalmológica puede presentarse a cualquier edad, siendo más común a partir de los 60 años.

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El queratocono y sus afectados

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El queratocono es la ectasia corneal más común a nivel mundial. Puede describirse como una enfermedad no inflamatoria de la córnea, en la que la misma va perdiendo su forma esférica normal y se convierte en un “cono”.

Con motivo del Día Mundial de la Visión, SaludPanama.com conversó con la oftalmológa Maritza López sobre esta enfermedad, que usualmente se diagnostica en la segunda década de vida, afectando en forma más común a adolescentes y adultos jóvenes.

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Glaucoma: la segunda causa de ceguera en el mundo

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El glaucoma es una enfermedad oftalmológica que afecta a más de 60 millones de personas en todo el mundo y es la causa de ceguera de ocho millones de éstas, de acuerdo con el estudio de estimaciones denominado “Numero de personas con glaucoma en el mundo entre 2010 y 2020”, publicado en la revista British Journal of Ophthalmology.

Asimismo, la Agencia Internacional para la Prevención de la Ceguera (IAPB, por sus siglas en inglés), considera el glaucoma como la causa principal de ceguera irreversible a nivel mundial.

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