Un cirujano en Ciudad de la Salud y una paciente a más de 400 kilómetros de distancia, en Chiriquí. Entre ambos, un sistema robótico, conectividad de alta velocidad y un equipo multidisciplinario trabajando en perfecta coordinación. Panamá acaba de marcar un hito para la medicina de todo el continente.
El Dr. Miguel Ángel Cáceres, especialista en Ginecología Oncológica y Cirugía Robótica, protagonizó la primera telecirugía robótica ginecológica oficialmente registrada en América, un procedimiento realizado entre Ciudad de la Salud, en Panamá, y el Hospital Regional Dr. Rafael Hernández, en David, Chiriquí.
Durante una entrevista en el Podcast de SaludPanama, el especialista explicó cómo fue posible realizar una intervención quirúrgica a aproximadamente 440 kilómetros de distancia y, sobre todo, por qué este avance puede tener implicaciones mucho mayores que el récord alcanzado.
Durante el procedimiento, el Dr. Cáceres se encontraba frente a la consola robótica en Ciudad de la Salud. La paciente, el robot y el equipo quirúrgico estaban en el Hospital Rafael Hernández, en Chiriquí.
Los movimientos realizados por el especialista desde Panamá eran transmitidos hasta los brazos robóticos que operaban a la paciente en David.
Esto exige mucho más que una buena conexión.
Para que una telecirugía pueda realizarse bajo parámetros adecuados de seguridad, la respuesta entre los movimientos del cirujano y el sistema robótico debe mantenerse por debajo de determinados límites de latencia. De acuerdo con el Dr. Cáceres, el objetivo era permanecer por debajo de los 200 milisegundos.
El equipo consiguió una respuesta promedio de apenas 16 milisegundos durante el procedimiento.
Detrás de ese resultado hubo un amplio equipo compuesto por cirujanos, ginecólogos, anestesiólogos, ingenieros biomédicos, ingenieros informáticos y personal técnico especializado.
Además, el cirujano contaba con diferentes pantallas que permitían observar el quirófano, comprobar el estado de los brazos robóticos y mantener comunicación permanente con el equipo ubicado junto a la paciente.
El hito fue todavía mayor porque durante aquella jornada se realizaron dos telecirugías ginecológicas.
El primer procedimiento correspondió a una paciente oncológica, mientras que el segundo fue realizado en una paciente con una lesión premaligna.
Ambas intervenciones evolucionaron satisfactoriamente.
Las pacientes fueron operadas un viernes y recibieron el alta el domingo. El Dr. Cáceres explicó que normalmente una paciente sometida a este tipo de cirugía podría recibir el alta incluso al día siguiente, pero, por tratarse de los primeros casos, el equipo decidió extender la observación.
No se reportaron problemas durante su evolución postoperatoria.
La relevancia del procedimiento no depende únicamente de que haya sido realizado en Panamá.
Según explicó el Dr. Cáceres durante la entrevista, la rama ginecológica de la Society of Robotic Surgery (SRS) realizó una revisión de los registros y publicaciones disponibles para determinar si anteriormente se había documentado un procedimiento ginecológico mediante telecirugía en el continente.
De acuerdo con esta revisión, no existían registros previos, por lo que el procedimiento realizado en Panamá constituye el primer caso ginecológico de telecirugía oficialmente registrado en América.
Representantes internacionales vinculados a cirugía robótica participaron además de manera remota durante la jornada.
El acontecimiento fue seguido por especialistas de países como México, Brasil, Chile, Colombia, Puerto Rico, Guatemala, El Salvador y Costa Rica.
Más allá de la tecnología, existe otra forma de entender lo ocurrido.
La paciente no tuvo que viajar hasta donde estaba el especialista. Fue la capacidad quirúrgica del especialista la que viajó hasta donde estaba la paciente.
Las dos mujeres intervenidas eran chiricanas y pudieron permanecer cerca de sus familias durante el proceso.
En un procedimiento oncológico o relacionado con una condición premaligna, esto puede representar una diferencia importante para el paciente y su entorno familiar.
Tras recibir el alta, tampoco tuvieron que permanecer varios días en Ciudad de Panamá para facilitar su seguimiento. Se encontraban en su propia provincia, con acceso al equipo médico local y cerca de sus hogares.
Es precisamente aquí donde la telecirugía comienza a mostrar su verdadero potencial.
La formación de un cirujano altamente especializado requiere años.
El Dr. Cáceres señala que, en su propio caso, acumula aproximadamente 18 años de formación para alcanzar su actual nivel de especialización.
Esto plantea un problema que no es exclusivo de Panamá: las necesidades de atención especializada de la población pueden crecer más rápido que la capacidad de los sistemas sanitarios para formar nuevos subespecialistas.
La telecirugía introduce una posibilidad diferente.
En lugar de depender exclusivamente de que exista un especialista altamente entrenado físicamente en cada región, la tecnología puede permitir que determinados profesionales extiendan su capacidad quirúrgica hacia otros hospitales.
Esto podría ayudar a reducir traslados, ampliar cobertura y, eventualmente, disminuir tiempos de espera, particularmente dentro del sistema público de salud.
Existe además otra posibilidad: utilizar esta infraestructura no solamente para operar a distancia, sino también para guiar y entrenar a otros especialistas.
El objetivo a largo plazo no sería simplemente que un cirujano ubicado a cientos o miles de kilómetros realice permanentemente las intervenciones, sino aprovechar la conectividad para acompañar y tutorizar a médicos en otros centros hasta desarrollar nuevas capacidades locales.
Durante la entrevista, el Dr. Cáceres recordó una cifra compartida por el profesor Martin Martino: alrededor de 800 millones de mujeres en el mundo no tienen acceso a procedimientos quirúrgicos de mínima invasión.
Desde esta perspectiva, la telecirugía podría convertirse en una herramienta para acercar procedimientos avanzados a poblaciones que actualmente tienen dificultades para acceder a ellos.
El siguiente paso podría ser todavía más ambicioso.
Según adelantó el Dr. Cáceres, existe interés en desarrollar, una vez cumplidos los procesos y permisos correspondientes, una telecirugía entre Estados Unidos y Panamá.
La visión a largo plazo sería fortalecer la experiencia, infraestructura y conectividad del país hasta convertir a Panamá en un punto desde el cual especialistas puedan conectarse con sistemas robóticos ubicados en otros lugares de la región.
El país ya cuenta con una posición particularmente interesante. Según los datos mencionados por el especialista durante la entrevista, existen actualmente 14 robots quirúrgicos entre Centroamérica y el Caribe, de los cuales 10 se encuentran en Panamá.
A esto se suman la conectividad internacional del país, su posición geográfica y la posibilidad de reunir profesionales altamente especializados.
El resultado podría colocar a Panamá no solamente como usuario de tecnología médica avanzada, sino como un centro desde el cual se desarrollen conocimiento, entrenamiento y procedimientos para otros países.
Para el Dr. Cáceres, este es precisamente uno de los significados más importantes del acontecimiento.
Panamá podrá presentar esta experiencia en futuros encuentros científicos internacionales desde una posición diferente: no solamente como participante que acude a conocer los avances desarrollados en otros países, sino como un país capaz de presentar su propia experiencia y aportar conocimiento.
La primera telecirugía robótica ginecológica registrada en América demuestra que es técnicamente posible conectar a un cirujano con una paciente ubicada a cientos de kilómetros y realizar una intervención compleja manteniendo estrictos parámetros de coordinación y seguridad.
Pero posiblemente ese no sea su mayor legado.
Lo verdaderamente importante comenzará si esta tecnología permite que una mujer pueda recibir una cirugía altamente especializada sin importar qué tan lejos se encuentre del especialista capaz de realizarla.
Y ese futuro, al menos en América, acaba de comenzar en Panamá.