Radioterapia de bajas dosis para la osteoartrosis: una alternativa para el manejo del dolor

La radioterapia suele asociarse principalmente con el tratamiento del cáncer. Sin embargo, también puede utilizarse en determinadas enfermedades benignas. Una de las aplicaciones que está ganando interés es el uso de radioterapia de bajas dosis para el manejo del dolor asociado a la osteoartrosis.

El Dr. Rafael Araúz, médico radiooncólogo, explica que esta alternativa se viene utilizando y estudiando especialmente en Europa y comienza a extenderse hacia América. Su objetivo no es reemplazar los tratamientos convencionales ni curar la osteoartrosis, sino modular el proceso inflamatorio y contribuir al alivio del dolor en pacientes adecuadamente seleccionados. 

¿Qué es la osteoartrosis?

La osteoartrosis es un proceso degenerativo que afecta el cartílago de las articulaciones. Su aparición se vuelve más frecuente con el envejecimiento, particularmente después de los 50 o 60 años, aunque también se observa en personas más jóvenes.

Entre los factores asociados se encuentran el sobrepeso y la obesidad, la edad y los antecedentes de traumatismos. Puede afectar articulaciones como las rodillas, caderas, manos y codos.

Con el avance de la enfermedad pueden aparecer síntomas como dolor persistente, rigidez y limitación para mover la articulación, afectando progresivamente actividades cotidianas y la calidad de vida. 

¿Cómo puede ayudar la radioterapia de bajas dosis?

De acuerdo con el Dr. Araúz, investigaciones desarrolladas durante los últimos años han mostrado que dosis de radiación considerablemente menores a las empleadas para tratar el cáncer pueden producir un efecto antiinflamatorio.

La radiación se dirige de manera controlada hacia la articulación afectada con el propósito de modular la actividad de las células involucradas en el proceso inflamatorio. Al disminuir esta inflamación, algunos pacientes pueden experimentar una reducción del dolor y de las molestias articulares.

El especialista señala que existen publicaciones médicas y evidencia sobre esta aplicación, aunque continúa siendo un campo en evolución. 

No todos los pacientes son candidatos

Uno de los aspectos fundamentales es la selección adecuada del paciente.

La radioterapia de bajas dosis puede considerarse especialmente cuando la articulación todavía conserva cierto espacio articular y el daño no ha alcanzado una etapa extremadamente avanzada. Cuando prácticamente se ha perdido el cartílago y existe un contacto importante entre las superficies articulares, puede ser necesaria una intervención quirúrgica.

Por esta razón, el Dr. Araúz destaca la importancia del manejo multidisciplinario, con participación de especialistas como ortopedas, reumatólogos, geriatras, médicos fisiatras y radiooncólogos.

Esta alternativa también puede ser valorada en determinados pacientes en quienes otras medidas no ofrecen suficiente alivio, presentan dificultades para utilizar algunos medicamentos o no pueden someterse inmediatamente a una cirugía. 

¿Cómo es el tratamiento?

El Dr. Araúz explica que las dosis utilizadas para osteoartrosis son muy inferiores a las empleadas habitualmente en tratamientos oncológicos. En el esquema descrito durante la entrevista, el tratamiento se administra durante seis días, con sesiones de pocos minutos.

La radiación es cuidadosamente dirigida y planificada mediante software especializado. Además, el paciente no queda radiactivo después del procedimiento y puede continuar con sus actividades.

El especialista señala que los estudios y metaanálisis sobre esta modalidad han reportado respuestas favorables en determinados grupos de pacientes, aunque enfatiza que los resultados dependen de una adecuada selección y que la técnica continúa siendo objeto de investigación y evolución. 

Una alternativa, no una cura milagrosa

El Dr. Araúz hace especial énfasis en evitar falsas expectativas.

La radioterapia de bajas dosis no cura la osteoartrosis, no funciona en todos los pacientes y no sustituye una cirugía cuando esta se encuentra indicada. Su posible utilidad se encuentra principalmente en el control de la inflamación y el dolor dentro de un plan integral de tratamiento.

Medidas como fisioterapia, control del peso, medicamentos, infiltraciones y, cuando corresponde, cirugía continúan formando parte del manejo de la osteoartrosis. 

¿Cuándo consultar?

Un dolor articular persistente que no mejora, especialmente cuando comienza a limitar el movimiento o las actividades cotidianas, debe ser evaluado por un profesional.

Determinar el grado de afectación de la articulación permite establecer qué opciones pueden resultar apropiadas para cada paciente y, en casos seleccionados, valorar si la radioterapia de bajas dosis puede formar parte de las alternativas para controlar el dolor por osteoartrosis.

En esta entrevista para SaludPanama, el Dr. Rafael Araúz, médico radiooncólogo, explica cómo funciona este tratamiento, quiénes podrían ser candidatos y por qué el abordaje multidisciplinario resulta fundamental para ofrecer a cada paciente la alternativa más adecuada. 

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