Terapia cetogénica en la Epilepsia Infantil Refractaria


Se sabe que en aproximadamente el 80% de los pacientes con epilepsia, las crisis pueden ser controladas con fármacos anticonvulsivos, pero en el restante 20% esta condición es farmacorresistente.

Las Epilepsias Refractarias se definen como el fracaso en el control de las crisis convulsivas a pesar de un tratamiento con dos fármacos anticonvulsivos, bien tolerados y seleccionados adecuadamente, en monoterapia o en combinación.

La dieta cetogénica (DC) se ha utilizado como una alternativa de tratamiento en lugar de los medicamentos anticonvulsivantes, en las epilepsias farmacoresistentes, desde hace tiempo atrás (Freeman y cols., 1994). Cuando nos referimos a una DC, básicamente estamos considerando una dieta con alto contenido de grasas y bajo contenido de carbohidratos y proteínas, en proporciones que alcanzan hasta la relación 4:1. Con este cambio en la proporción de los nutrientes en la dieta, favorecemos el aumento en la producción de los cuerpos cetónicos (acetoacetato, β-hidroxibutirato y acetona) en el cuerpo, los cuales poseen un efecto neuroprotector y anti-epileptogénico sorprendente.

La DC favorece cambios en el metabolismo energético de las células neuronales y una mejor adaptación (resiliencia) a las situaciones condicionadas por una enfermedad. Agregado a esta condición de cetosis, la DC promueve la disminución de la glucosa, la elevación de los niveles de ácidos grasos, y mejora de las reservas bioenergéticas. Estos cambios en la "forma" de alimentarse de la neurona, la condiciona a adaptarse mejor a los efectos metabólicos que se producen durante situaciones de estrés o enfermedad.

La DC origina cambios en el pH cerebral, lo que disminuye la excitabilidad de la neurona. Hay efectos inhibitorios directos de los cuerpos cetónicos y/o ácidos grasos sobre los canales iónicos y cambios en el metabolismo de determinados aminoácidos, favoreciendo la síntesis del neurotransmisor inhibitorio, conocido como GABA. Se describen otros efectos neuronales directos inducidos por la DC, como la modulación de los canales de potasio, una mayor neurotransmisión (adenosina), un aumento de expresión del factor neurotrófico cerebral, un efecto antiinflamatorio, así como una expansión de las reservas bioenergéticas y una optimización de la función mitocondrial.

En ciertas enfermedades metabólicas (Síndrome de deficiencia del transportador de la glucosa tipo 1 ‘GLUT1’ y de la Piruvato Deshidrogenasa), en el cáncer (Glioblastoma multiforme), en traumatismos craneales, en procesos isquémicos y enfermedades neurodegenerativas (Alzheimer, Parkinson y Esclerosis Múltiple), la DC favorece la formación de metabolitos intermediarios con efecto protector, proporcionando un sustrato energético adicional a los tejidos con riesgo de muerte celular.

Existen diferentes tipos de DC:
1. Dieta Clásica
2. Dieta con Triglicéridos de cadena media
3. Dieta de Atkins modificada
4. Dieta de bajo índice glucémico.

La DC se emplea como terapia añadida en la epilepsia infantil refractaria y en la actualidad, la tendencia es no plantearla como última opción terapéutica. Con tal premisa, no debemos esperar demasiado tiempo para considerar esta terapia y solicitar la evaluación del equipo de apoyo para su implementación.

Por Dra. Erika Múñoz - Neurología Pedriátrica

Modificado por última vez elDomingo, 24 Febrero 2019 17:28

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