Por Dra. Flora Ibarra en Sábado, 11 Abril 2026
Categoría: Mujer

Recuperando mis piernas: ¿Es posible revertir las várices?

Las várices no son solo un tema estético. Detrás de esas venas visibles en las piernas existe una condición médica relacionada con el mal funcionamiento del sistema venoso, que puede generar síntomas como pesadez, dolor, inflamación e incluso complicaciones más serias si no se atiende a tiempo. En esta conversación con la Dra. Flora Ibarra, especialista en cirugía vascular y periférica, se aborda de forma clara una de las preguntas más frecuentes de los pacientes: ¿se pueden revertir las várices?

A lo largo de la entrevista, la Dra. Ibarra explica que las várices son el resultado de una insuficiencia venosa, donde las válvulas de las venas dejan de funcionar correctamente, permitiendo que la sangre se acumule en las piernas. Este proceso es progresivo y está influenciado por factores como la genética, el estilo de vida, el sedentarismo, los embarazos y el tiempo prolongado de pie o sentado. Comprender esto es clave para dejar de verlas como un problema superficial y empezar a tratarlas como lo que realmente son: una enfermedad circulatoria.

Uno de los puntos más importantes que se destacan es que, aunque las várices no "desaparecen" por sí solas, sí existen múltiples formas de tratarlas y controlarlas. La medicina moderna ofrece alternativas que van desde medidas conservadoras hasta procedimientos mínimamente invasivos que permiten mejorar significativamente la calidad de vida del paciente. El enfoque no es solo estético, sino funcional: aliviar síntomas, prevenir complicaciones y restaurar el bienestar.

En este contexto, el tratamiento se vuelve altamente personalizado. No todos los pacientes requieren cirugía, ni todos los casos se manejan igual. La evaluación médica especializada es fundamental para determinar el grado de la enfermedad y definir la mejor estrategia. Hoy en día, técnicas como el láser endovenoso o la escleroterapia permiten tratar las várices con menos dolor, menor tiempo de recuperación y excelentes resultados clínicos.

Además, la conversación resalta la importancia de la prevención y el autocuidado. Mantenerse activo, controlar el peso, elevar las piernas cuando sea posible y utilizar medias de compresión en casos indicados son acciones que pueden marcar una gran diferencia. Estos hábitos no solo ayudan a reducir los síntomas, sino que también pueden ralentizar la progresión de la enfermedad.

En definitiva, las várices sí tienen solución, pero requieren un enfoque médico adecuado y oportuno. Este episodio invita a los pacientes a dejar de normalizar el malestar en las piernas y a buscar orientación especializada. Porque recuperar la salud venosa no solo mejora la apariencia, sino que devuelve comodidad, movilidad y calidad de vida. 

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