Láser para cicatrices

La presencia de cicatrices causadas por acné, heridas, quemaduras o cirugías pueden tener un efecto negativo sobre el aspecto de la piel de quien la tienen, que a la vez -dependiendo de dónde esté- puede también tener un impacto sobre la autoestima. La buena noticia es que a través de la dermatología cosmética, existen opciones para mejorar este aspecto.
 
Con un láser corrector, el médico dermatólogo puede ofrecer un tratamiento destinado a mejorar la apariencia estética de las cicatrices. Primeramente deberá determinar qué nivel de mejora o corrección se podrá obtener para cada tipo de cicatriz. Por ejemplo, las cicatrices del acné son algunas de las que mejor responden a esta técnica.
 
Este último aspecto es muy importante, porque existen diferentes tipos de cicatrices y por ello hay diferentes tipos de láseres que se adaptan a ellas para poder tratarlas.
 
Las cicatrices hiperpigmentadas presentan una coloración oscura, producto de un mayor grado de melanogénesis vinculado al proceso inflamatorio de reparación. Este tipo de cicatrices pueden aclararse de forma acelerada y con muy buen resultado utilizando láseres capaces de calentar la melanina, como el láser de Luz Pulsada Intensa de Uso Médico (IPL). Por su parte, las cicatrices hipopigmentadas presentan un color más claro que el resto de la piel sana. Para estas, utilizamos Láser de Luz Ultravioleta de Banda Estrecha.
 
Pacientes con cicatrices atróficas, como las típicas cicatrices de acné y las estrías, se benefician notablemente del láser CO2 Fraccional Ablativo y el láser Fraccional No Ablativo Infrarrojo. 
 
En los casos de cicatrices hipertróficas y queloides, se utiliza el Láser de Colorante Pulsado, combinado con una infiltración con corticoides intralesionales y la aplicación de presoterapia (en forma de láminas de silicona).
 
Los tratamiento de láser para cicatrices se constituyen de entre cinco y ocho sesiones, dependiendo del tipo de cicatriz y tiempo transcurrido desde su aparición. Su aplicación no es dolorosa y consiste en desplazar la luz del láser (emitida desde un aparato especializado) por la cicatriz para disminuir las lesiones de las primeras capas de la epidermis y suavizar las irregularidades cutáneas, así como quitar o eliminar las cicatrices paulatinamente, a medida que se provoca la renovación de las capas superficiales de la piel. 
 
La evaluación previa del paciente no sólo determina el tipo de cicatriz y tratamiento a realizar, sino también si se requiere de preparación previa de la piel con productos tópicos específicos.
 
Después del tratamiento, la principal recomendación es el uso estricto de un fotoprotector, de mínimo FPS50 y se evite la exposición directa a la radiación solar.

Por Dra. Dalila Mirones - Dermatología

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Piel atópica en niños: ¿Qué hacer?

  • Publicado en Niños

La dermatitis atópica es una condición de la piel, caracterizada por la inflamación crónica y que cursa con periodos de remisión y exacerbación, acompañado de prurito (picazón) y antecedentes familiares o personales de atopia (dermatitis atópica, rinitis alérgica o asma). Puede presentarse desde cualquier edad, por lo que también es posible verla en bebés y niños. De hecho, es más frecuente en la infancia. Casi el 85% de los casos se presentan antes de los 5 años de edad.

De acuerdo con la dermatóloga Dalila Mirones, es necesario tener en cuenta que existen criterios clínicos para el diagnóstico. Un paciente que tiene la piel seca o que en algún momento ha tenido un brote, no necesariamente es un paciente con dermatitis atópica.

Según explica, la dermatitis atópica tendría las siguientes manifestaciones clínicas:
- Eccema: lesión que aparece en áreas de la piel específicas según la edad del paciente. Son placas de inflamación cutánea (enrojecimiento), que pueden tener papulo-vesículas o costra. Piel seca generalizada.
- Prurito: siempre va a existir la “picazón” y en muchos casos es tan severa que afecta las actividades diarias del paciente, incluyendo el sueño.
- Curso crónico: con brotes que se presentan en periodos de exacerbación y remisión.

Adicional a lo anterior, "algunos pacientes pudiera presentar otros síntomas como ictiosis (piel seca o escamosa), pitiriasis alba (manchas secas, como escamas y pálidas), queratosis folicular (pilaris o “piel de gallina”), entre otros", señala la doctora.

Diagnóstico y tratamiento
La Dra. Mirones precisa que si bien el diagnóstico de la dermatitis atópica incluye algunos examenes de laboratorios, en los que es posible encontrar aumento de la IgE; el mismo se confirma mediante la evaluación clínica.

La dermatitis atópica tiene causas multifactoriales, entre la que están la predisposición genética; ya que se estima que lrededor de entre 40 al 60% de los pacientes presentan antecedentes familiares de atopia; las alteraciones bioquímicas de la barrera cutánea y las alteraciones inmunológicas.

Respecto al tratamiento, la dermatóloga expresa que por tratarse de una enfermedad crónica e incurable, el mismo está dirigido a restaurar la función de barrera cutánea, y con ello mejorar la calidad de vida y evitar complicaciones.

"Es importante que los familiares y el paciente sepan que se trata de una enfermedad que no podremos curar, pero que si podemos controlar y que con el tiempo, los cuadros mejorarán. Lo más importante es el cuidado diario de la piel, lo cual logramos con el uso de jabones syndet y emolientes. También es recomendable no bañarse mucho, máximo dos veces al día, con agua fresca y no más de 10 minutos. El jabón y la hidratación es clave. Por ello, deben paciente debe utilizar el jabón indicado y siempre luego del baño, el emoliente en todo el cuerpo y repetirlo las veces que sea necesario", explica.

El uso de antiinflamatorios locales como los corticoides en crema o los inhibidores de la calcineurina son parte del tratamiento. De acuerdo con Mirones, estos medicamentos siempre se utilizan en la fase aguda del brote, siguiendo las indicaciones del médico especialista. El uso de antihistamínicos orales también pueden ser recetados, ya que con ellos se reducir la picazón, y es recomendable los de primera generación que causan leve sedación y ayudan a dormir, para evitar el rascado intenso.

"El tratamiento debe de ser explicado y llevado por el medico especialista. El familiar poco a poco aprenderá y se hará experto, pero no se debe automedicar, ya que el abuso de medicamentos siempre representa un riesgo para nuestros pacientes", enfatiza.

Complicaciones
Las complicaciones más frecuentes de la dermatitis atópica son: La sobreinfección bacteriana por el rascado intenso y en estos casos requeriríamos del uso de antibióticos orales o intravenosos, según la edad y compromiso. Infecciones virales y por hongos pueden presentarse como cuadros muy generalizados, por lo que la atención y manejo temprano es necesario. También podemos observar manchas post inflamatorias, lo cual es frecuente en las áreas de brotes constantes.

"El manejo de estos pacientes requiere atención multidisplinaria, médico pediatra, dermatólogo, alergólogo y en casos severos apoyo psicológico para el paciente y la familia. Lo más importante es estar informado, conocer la enfermedad y así hacerle frente en el entorno familiar", dice Mirones.

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La piel sensible y cómo cuidarla

La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo, cubriéndonos en nuestra totalidad. Sirve además de barrera y protege a los órganos internos de los efectos de agentes externos.

Hoy día se habla de la existencia de cinco tipos de piel: la piel normal, que cuenta con una hidratación adecuada y luminosidad; la piel seca, que presenta una textura áspera y en ocasiones escamosa; la piel grasa, que se caracteriza por lucir oleosa y con poros abiertos; la piel mixta, que es grasa en el área central y seca en la periferia de la cara; y la piel sensible, muy reactiva a diversos factores ambientales.

La inclusión de este último tipo de piel en la clasificación se llevó a cabo hace unos años, debido al alto número de casos de personas que presentaban reacciones cutáneas por diversos factores, todos de tipos externos.

Las causas de esta sensibilidad son múltiples; pero se deben principalmente a una combinación de predisposición genética y factores externos capaces de desencadenar o empeorar la condición que tenga el paciente.

Generalmente, las personas con este tipo de piel son muy sensibles a productos de limpieza o dermolimpiadores, cosméticos y productos aplicados en general, como bloqueadores solares o cremas hidratantes. Asimismo, puede reaccionar ante factores ambientales como la exposición a temperaturas extremas, aire acondicionado, contaminantes, cierto tipo de ropa, detergentes e, incluso, a alimentos o condimentos.

Sintomatología
La picazón, el ardor, la sensación de quemazón, enrojecimiento y resequedad al estar en contacto con los agentes/productos, son los signos y síntomas más frecuentes en las personas con piel sensible.

Una de las principales complicaciones que presentan los pacientes con piel sensible es que el rascado producido por la picazón puede debilitar la barrera cutánea y provocar infecciones. Asimismo, si estas reacciones no tratadas a tiempo y de forma adecuada, pueden ocasionar daños importantes y persistentes en la piel.

Por ejemplo, pacientes con condiciones concomitantes como rosácea, dermatitis atópica o dermatitis seborreica tienden a cursar con la piel sensible y la utilización de productos inapropiados podría empeoramiento la dermatitis que los mismos padecen.

Consejos y tratamientos
Las personas con piel sensible deben tener mucho cuidado al escoger los productos para el cuidado de su piel. Los dermatólogos siempre recomendamos el uso de jabones syndets o sustitutos de jabones e hidratantes neutros y de textura ligera. Asimismo, aconsejamos mantener al mínimo el número de productos utilizados y preferir aquellos con la menor cantidad de ingredientes, sin fragancias, alcohol o color, para poder así disminuir las reacciones y mejorar la tolerancia; además de evitar los exfoliantes o tratamientos muy abrasivos.

Respecto al tratamiento, el paciente con piel sensible debe utilizar cremas antiinflamatorias, lociones a base de agua termal y compresas frías de agua de manzanilla. El paciente debe también procurar estar en un ambiente fresco y limpio. Si el ambiente es muy seco, utilizar humidificadores. Se sugiere además escoger productos diseñados para pieles sensibles, ya que contienen menos preservantes.

Cuando las reacciones son muy intensas, sean muy persistente o empeoren a pesar de suspender el producto causante, es recomendable acudir ante un especialista en dermatología para que le oriente sobre los mejores productos para su tipo de piel.

Por Dra. Dalila Mirones - Dermatología

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